Críticas: Noé

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Noé (Noa) - Russell Crowe

Carta bastarda (y papal) a Darren Aronofsky.

En primer lugar sepa que todo aquello que le pueda contar Russell Crowe sobre nuestro encuentro es inexacto ya que únicamente ansiaba que firmara una de mis películas favoritas de su carrera como actor: Rápida y mortal de Sam Raimi. El resto fue simple palabrería informal. En segundo lugar le tengo que confesar que remito este escrito sin ningún tipo de odio, acritud o cualquier sentimiento visceral que pueda estimular una arcada ante la ‘licencia artística’ que ha decidido tomar para relatar las peripecias épicas del hijo de Lamec. Realmente le envío esta misiva (no se lo cuente a nadie) como fan de su filmografía previa. Aunque no lo parezca veo mucho cine para entender el pecado que afecta a nuestro mundo actual y gracias a sus películas he entendido que los matemáticos, los drogadictos, los luchadores o las bailarinas de ballet más que pecar tienen muchos problemas… mentales. Sr. Aronofsky, que quiera ceder el relato al personaje y plantear tanto la oscuridad como los sentimientos de culpabilidad metafísica que sufre Noé por la difícil e inabarcable tarea moral para castigar a la humanidad debo entender que es otro trastorno mental de su protagonista… salvo que usted quiera leer entre líneas improvisadas el Génesis, extraer un néctar tan espiritual como subjetivo y enhebrar el ecologismo, la supervivencia y algo que sólo usted entiende como fe. Déjeme decirle que el mosaico que esboza su historia humana —un tanto apócrifa, extrapolada, extremista y presuntamente aferrada a su forma de ver la naturaleza— carece en realidad de cualquier consistencia interna, es un gran y costoso barco a la deriva. Vamos a dejar patente que no me ofende que Noé sea tan fiel a La Biblia como La loca historia de las galaxias de Mel Brooks o acabe siendo la precuela de Transformers y Waterworld, sino que usted especule que El Diluvio produjo la separación de aquello que dicen los ateos llamarse Pangea y a través del cine experimental condicione los días de la creación. Déjeme explicarle que el Antiguo Testamento manifiesta claramente que el día era terráqueo, no astral, intergaláctico o de Raticulín. Era un día, 24 horas, 1440 minutos. Un día. No sea haga líos ni esa expresión que es pecado y comienza por ‘p’ y se encadena con ‘mentales’, algo habitual en los protagonistas de sus cintas.

Noé (Noa) - Darren Aronofsky

Le tengo que confesar que no he entendido la película o aquello que deseaba plasmar. ¿Es una versión prehistórica y vegetariana de Guerra mundial Z? ¿Una adaptación de un videojuego de Final Fantasy con un tal Noé que podría llamarse Ambrosio o Vegeta sin afectar al desarrollo de la historia? ¿Es tal vez una ínfula de El señor de los anillos sobre la condena ‘mordoriana’ de que el ser humano está sentenciado a matarse entre sí por los siglos de los siglos sin un amén que valga? Usted, Sr. Aronofsky, podría haber hermanado desde el hinduismo a toda la mitología clásica y universal para plasmar los motivos y ecos por los que estuvo presente en tantas civilizaciones bajo la mirada de las ilustraciones desde Miguel Ángel a Gustave Doré. Por el contrario, ha consumado una impenetrable cinta que he tratado de intuir y, pese a estar destinada a adolescentes (indudablemente tentados por el pecado), me ha planteando más preguntas que respuestas. Me comprometo a explicarle que comer carne no significa «una conducta depravada»… salvo que alguien emule a Hannibal Lecter o practique un ‘pecado oral y carnal’. Por cierto, me veo obligado a indicarle que Dios dejó claras las pautas de alimentación de los descendientes de Adán y Eva. No les convirtió en agricultores para que practicaran el veganismo sino para remarcar el cuidado de la Tierra como si fuera uno de los primeros niveles de ‘Farm Ville’. Después del Diluvio, dejó claro que podrían alimentarse de todo lo que se moviera y tuviera vida sin caer en el canibalismo o el ‘pecado oral y carnal’ que le he indicado anteriormente. También confió sus intenciones (y sin letra pequeña) para que Noé entrara en el arca con toda su familia y digo TODA. No una hembra yerma —que interpreta esa actriz que siglos atrás hubiéramos quemado en una hoguera por bruja— sino con TODA su familia (mujeres de TODOS sus hijos incluidas), ya que consideraba a Noé como el más justo en medio de su generación. No quiero tampoco mencionarle que los ángeles caídos no fueron golems sacados del imaginario de Tolkien y pasados por la piedra de Optimus Prime, ni Matusalén practicaba la magia negra o ponía té a sus invitados o estaba obsesionado con bayas silvestres. Ni mucho menos tenía un Espada Mágica con un hechizo de fuego —al parecer y lamentablemente para los protagonistas de un solo uso— o daba habas mágicas para que todos juntos protagonizasen una precuela de Jack y las Habichuelas Mágicas. No, Sr. Aronofsky. No.

Le explico todo esto porque su decisión ha sido establecer que Dios, El Creador, quería hacer un reset de ese videojuego llamado Edén sin unos luminosos Adán y Eva y un palpitante fruto prohibido que nadie se comería en su sano juicio por intuir que dentro hay un lombriz mutante asesina. ¡Qué asco! Y es ahí usted saca toda la artillería dramática con un Noé que no intuyó a distinguir entre un psicópata o un genocida amparado en los designios de unos mandatos divinos cuando, por otro lado, establece que él (y sólo él) controlaba el destino de los hombres. En definitiva, usted retorna a los desvaríos mentales de sus protagonistas con un cúmulo y círculo de pecados claramente mortales: un intento de doble post-aborto a golpe de afilado cuchillo, un joven repleto de deseo carnal y presumiblemente onanista que exclusivamente quiere una hembra con la que desatarse y utiliza reiteradamente la frase «Dios proveerá» como si El Creador fuera una máquina dispensadora de mujeres fértiles, un alcahuete al servicio de los deseos procreadores de esos seres imperfectos que usted mismo ha recreado. ¿No se ha planteado que si Noé quisiera acabar con TODA la humanidad se tendría que haber quedado fuera del Arca con su familia y no dentro en vez de establecer un juego mental con Dios sádico y amoral digno de Jigsaw? Para que usted me entienda: DIOS es EL SPOILER de TODOS los SPOILERS. Lo sabe todo y no tiene dejarse caer dentro de la epopeya bíblica —que usted denomina adaptación libre como defensa ante cualquier crítica religiosa— que el ser humano fue engendrado sobre el incesto, mucho pecado y conectado con el Edén bajo el fetichismo y piel del causante de su propia imperfección.

Noé (Noa) - Russell Crowe, Jennifer Connelly

Que convierta a Noé en una folclórica adicta al kalimotxo sin Coca-Cola para reinterpretar las sagradas escrituras no es aquello que hondamente me ha apenado sino que reflexiono sobre su falta de rumbo referente al punto de vista que posiciona a Noé como palabra de Dios. Usted no simboliza el drama de El Creador de acabar con los hombres, las bestias, los reptiles y los pájaros del cielo al arrepentirse de haberlos hecho, con esa odisea implícita de concluir con todo y volver a empezar de nuevo. Imagínese que usted hace esta película con 130 millones de dólares y, después de acabarla con extremado esfuerzo, quema todas las copias. ¡Hágalo! ¡Sienta aquello de lo que realmente habla! ¡Repita su obra de nuevo! Ya que puso a Russell Crowe a cantar (aprovechando seguramente el tirón de Los Miserables) atrévase con Noé, el musical. Sería más coherente (y creíble) ver a esos cientos de extras cantando y bailando alrededor del arca antes de remojarse en su propia muerte ya que a usted le excita divagar entre lo sagrado y profano, sin darse cuenta de que ha quedado encerrado dentro de esa otra Arca llamada merchandising y publicidad gratuita a costa de la controversia religiosa.

Como le comentaba al principio de este extenso escrito, tómelo sin desabrimiento y aspereza porque usted también es una criatura de Dios. Tenga en cuenta mi sentido afecto y le deseo lo mejor invocando mi protección para su alma. No obstante, si un día despierta atrapado y dilapidado en su casa tras un ‘Diluvio’ de novelas de Dan Brown y fotografías de Tom Hanks interpretando a Robert Langdon, no hemos sido nosotros sino un designio de Dios. Si una mañana trata de salir de su domicilio y se da cuenta de que ha sido enterrado vivo por varios cientos de toneladas de lechuga y verduras, no hemos sido nosotros sino una ‘ecológica’ obra de El Creador. No tema, puede lamer esta carta sin envenenarse o levantar sin la sospecha de encontrar en su cama una sangrante cabeza decapitada de caballo porque, al contrario que usted Sr. Aronofsky, nosotros no mancillamos obras ajenas. No se preocupe, que nosotros rezaremos cada día por su alma con todo nuestro HAMOR.

Respetuosamente, er Papa.

2 Responses to Críticas: Noé

  1. jose maria dice:

    Supongo,y si aun ver la pelicula,que usted la abra visto desde un punto de vista lejano a su interes y deformado ojo de halcon, lejano a una religiosa y atacante mano de DIOS,pero mezclar churras con churrinas no es propio de su persona,ya que las historias son para contarlas como cada uno las ve y asi las transmite,de mejor o peor calidad,pero asi lo quiere mostrar.
    Claro esta que el director plasma una idea y transgiversa lo que la historia cuenta,pero,cuantos apostoles trasnmitieron la palabra de su profeta de forma totalmente diferente?.
    No es mas cierta la que escribio San Pablo o la que deja Judas,y sin embargo todos han tomado de cada una de ellas lo que mas ha interesado,las han ensalzado sin valor alguno y las otras las han dilapidado para el resto de la historia.
    Deberias tener mas pudor en realizar este tipo de comentarios,porque en la religion no ACABA EL MUNDO,hay vida mas alla,saludos.

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