Críticas: The Amazing Spider-Man 2

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The Amazing Spider-Man 2 El poder de Electro - Andrew Garfield (Spider-Man)

¿Nos atrapará o no en su red la continuación de The Amazing Spider-Man? ¿Es oscura, “amazing” o Loreal?

Este texto nace con ánimo de responder a las preguntas anteriores (y otras muchas) e intentando atravesar, a modo de súper-heroicidad, todos los odiados tópicos y defectos del crítico a modo de desv(ar)íos que se convierten en callejones sin salida y villanos de turno:

(1) La crónica del visionado repleta de anécdotas por encima de una reflexión de la cinta proyectada, como si el crítico en vez de mirar la pantalla hubiera quedado embelesado con su ombligo.

(2) El análisis destructivo con una única finalidad: glorificar el ombligo del crítico.

(3) La crítica que en realidad cuenta y destripa la película ante la ausencia de creatividad y el insuperable pensamiento de enaltecer el ego del autor.

Un soleado sábado por la mañana (1) pudiera ser el momento más maravilloso de la primavera para fundar el primer club de fans oficial de Mariló Montero o acudir, por el contrario, al preestreno de The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro. Se trataba de un evento infantil donde los más pequeños pudieran hacerse unas fotos junto a sus héroes y villanos antes de disfrutar la película. La diplomacia de las criaturas fue admirable al soportar posar junto a un Spider-Man que bien pudiera ser Fernando Tejero, un Electro que hubiera sido electrocutado por la policía hasta la muerte el 22-M (y con los revoltosos alrededor celebrando tal decisión) y un intento de Hit-Girl con vestimenta birlada en un Bershka outlet. Pese a que la emoción de los niños y disfraces de regalo evitaron un altercado previo, en el interior de la sala se vivió un conato post-apocalíptico y no porque en EEUU la película no estuviera recomendada a menores de 13 años (en España la edad fue aminorada a 7), sino a complejos sucesos que se simplifican en el triunfo de presenciar a una masa social ponerse de acuerdo en algo en este país: quejarse, pero quejarse de lo mismo y a la vez.

The Amazing Spider-Man 2 El poder de Electro - Andrew Garfield ( Spider-Man )

Debido a unos problemas técnicos, la proyección de la película en 3D se vio demorada… Los lamentos comenzaron a emerger y los más pequeños recibieron una importante lección vital al entonar el canto de los más mayores: «¡Devolvednos el dinero!» . Da lo mismo que fuera una invitación y gratis porque esto, a fin de cuentas, es Esparta y las deformidades se pagan con la muerte. La tensión iba creciendo y los minutos continuaban pasando y, pese a las disculpas, las palomitas comenzaron a escasear y nació la idea de practicar el canibalismo. Las primeras conversaciones al respecto habían confirmado que las primeras víctimas serían los miembros de la organización del evento y, posteriormente, Fernando ‘Spider-Man’ Tejero y sus amigos. Por suerte para todos ellos, la señora de la antorcha de Columbia se hizo 3D y el aplauso comenzó en Dolby Surround… hasta que nos hicieron spoiler: era una foto fija y los fallos técnicos proseguirían. La organización quería conseguir una copia en 2D mientras los más pequeños festejaron haber logrado, al menos, unas gafas de botín, futura carne de festín y, sobre todo, la fundación extraoficial en Méndez Álvaro (Madrid) del Terminus de The Walking Dead con vías de tren incluidas. Puede que algunos digan que lo anterior es un exceso en este mundo de excesos y producciones excesivas… pero, ¿qué hubiera pasado si los problemas técnicos se hubieran demorado cinco minutos más?

Nota: El texto anterior está escrito bajo los efectos de una potente medicación y desde el rencor de no recibir un disfraz infantil por parte de los organizadores. Cualquier parecido con la realidad puede ser una coincidencia.

The Amazing Spider-Man 2 El poder de Electro -  Emma Stone (Gwen Stacy)

(2) No pude ver mucho de la película porque estaba observando todo el rato a mi ombligo y, aunque haya visto el film entre ronquidos por mi rabillo del ojo, mi opinión cuenta más que la suya por el simple motivo de que es mi opinión. Esperaba ansiosamente la solución de los entresijos con el sincero deseo de entretenimiento, espectacularidad y adrenalina… pero mi pedúnculo ocular (y no en cuadrupedia) no daba las instrucciones precisas para que los párpados se abrieran y dejaran entrar esa fuñida luz. No hay nada en The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro salvo dinero o teatro, salvo juguetes y el histrionismo de esa gran industria a la que me negaré a llamar mainstream para que no me llamen hipster. Les podría marear con palabrería y redundancia para rellenar o cosificar vocablos hasta llegar a un tope, pero resignemos el propósito a la simpleza de que saber cuánto le gustó la primera entrega de Marc Webb. ¡Y si gozó tanto qué hace leyendo lo anterior y aguantando su bilis! ¡Reserve su entrada que su segunda parte es mejor! ¡Y VIVA MARILÓ MONTERO! ¡8 apellidos vascos es muy mala, malísima! ¡ESTO NO ES MARVEL! ¡NO VAYAN A VERLA! ¡VIVA MARILÓ MONTERO! ¡BIBA!

No es que Spider-Man 3 de Sam Raimi sea un buen ejemplo para atiborrar de villanos una cinta de superhéroes y tampoco pudiéramos establecer el reboot del hombre araña en 2012 como una completa referencia. Recordemos el despertar de una división de opiniones debido al objeto de la propia película, más como una red lanzada a modo de movimiento del estudio —para evitar la recuperación de los derechos de Spider-Man por parte de Marvel/Disney— que de una telaraña capaz de exprimir el corazón del aficionado. Sumémosle el estreno ese mismo año de Los vengadores —comienzo de las líneas impuestas por Whedon— y El caballero oscuro: La leyenda renace —conclusión de la marca de Nolan en el subgénero dedicado a los superhéroes y, por extensión, al propio mainstream posterior (Skyfall)—. En medio de esa vorágine y atrapada en corrientes más adolescentes, The Amazing Spider-Man fue objeto de críticas sobre si el proyecto era necesario a otros niveles más allá de contentar a los fans de los cómics o justificar su 50 aniversario por encima de rentabilizar su gallina de los huevos de oro del gran estudio. Concretamente, tanto la cinta original como su continuación, The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, quieren marcar un territorio propio dentro de territorio blockbuster aprovechándose tanto del tirón infantil del superhéroe, como de la marca adolescente crepusculiana —ese romance facilitado por la química, primeros y luminosos planos y cierta tenebrosidad emocional de fondo entre Andrew Garfield y Emma Stone—, así del espectador asiduo a otras franquicias por las toneladas de acción y recital de efectos digitales, que bien pudieran convertir por momentos a este arácnido (tan humano) en el eslabón perdido del cine de animación digital soñado por James Cameron. Pero, por el contrario y a las contundentes apariencias, existe una evidente lucha interna entre el proyecto babilónico y la irrupción de la diferencia y la excepción dentro del campo creativo. Esa lucha bien pudiera quedar definida en la banda sonora de Hans Zimmer y sus ‘Magnificent Six’ ayudantes, con Pharrell Williams y Johnny Marr de The Smiths dejando claro el compendio tanto generacional como de movimientos e inclinaciones enfrentadas que también se encuentran en el tema de Alicia Keys y Kendrick Lamar. Que el encuentro más romántico de Peter Parker y Gwen Stacy esté marcado por ‘Song for Zula’ de Phosphorescent pudiera evocar un control mayor del Webb de (500) Días juntos que del director de encargo de The Amazing Spider-Man , como si quisiera ser más autor e investigar en toda la pulpa de mainstream para hallar el jugo más completo y con ese toque de sabor minoritario también presente en toda masificación.

The Amazing Spider-Man 2 El poder de Electro -  Spider-Man Vs. Rhino

Esa lucha interna esta vez ha quedado más basculada que en la primera entrega y permite a Webb crear espacios, aminorar lagunas de guión, potenciar la carga romántica / trágica preconcebida por el propio espectador (¿quién no sabe nada del destino de Gwen Stacy?) y, en resumen, hallar una zona en común que satisfaga al mayor número de paladares. El mecanismo de un reloj se insta a enmarcar la parábola sobre la que queda encuadrada la propia película, valiéndose de cada aguja y resorte para marcar los tiempos de drama, investigación sobre el pasado y la muerte de los padres de Peter Parker, sus muelles de efectos visuales y la acción más suplida gracias a su vertiente y conflicto romántico a través de la promesa realizada a George Stacy. No es nada nuevo y fue algo ya explotado en la reciente e infravalorada Kick-Ass 2: Con un par, por ejemplo. A la vista, por lo tanto, nos encontramos ante una resultona y más trascendente entidad que, además, da la impresión de querer completar un díptico que sirva como carta de presentación para todo lo venidero —Venom y los Seis Siniestros— y ejemplificar los elementos e iconografía clásica de Spider-Man haciendo el conjunto más resistente a ese gas cloruro compuesto de críticas y monstruos interiores de los fanáticos del cómic. La película también encuentra dentro de sus propias piezas y mecanismos volver sobre sus resortes para que el discurso de esperanza con el que Gwen Stacy abre la cinta, marque el propio film y el camino como el paso de la adolescencia a la madurez del propio héroe. Entendemos, por lo tanto, que la exclusión de Shailene Woodley (Mary Jane Watson) del montaje final obedece a ese espíritu de conexión interna. Otra cuestión es que, una vez finalizada la película, podamos discutir si el metraje pudiera ser alargado o excesivo, si Dane DeHaan tendría que tener más planos que las lágrimas y traumas de Sally Field o que los personajes de Paul Giamatti y Felicity Jones daban para más. No dejan de ser matices frente a un fondo en el que se sigue heredando el subtexto post-11S al que también quedó atorado las aportaciones de Raimi. Siguen existiendo remantes en dos aviones a punto de chocar entre sí y un Nueva York necesitado de un héroe y no un justiciero, como si el pueblo utilizara un disfraz para poder reivindicarse y asaltar las calles. Nolan potenció también dicho subtexto y esta vez encuentra en Hans Zimmer un punto de encuentro entre esos polos opuestos, pese a innumerables tonalidades comunes, que son realmente Peter Parker y Bruce Wayne. ¿O qué hubiera pasado si Parker hubiese sido el heredero de Oscorp? Dejemos las preguntas para la más sencilla de las respuestas: por activa y por pasiva, The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro es mejor y más completa que su antecesora. Si el nuevo Spider-Man protagonizó la película de superhéroes que quería integrarse dentro de las generaciones de potteries, twilighters y tributes bajo los peligros de quedar consumida en un trending topic intrascendente y emocional con fecha de caducidad, no es que su secuela vaya a desligarse de las etiquetas, aunque cada uno que coloque aquí la película en su propia y subjetiva escala emocional.

The Amazing Spider-Man 2 El poder de Electro -  Spider-Man Vs. Rhino FINAL

Y llegamos al destripe (3) pero no a ese spoiler habitual del crítico que narra la película sino a la propia productora facilitando tanto en trailer como imágenes. Últimamente estamos asistiendo a la moda de incluir en teasers y material parte del final de las películas, destrozando a todo aquel que quiera sentirse tan inocente al destino de George Stacy. Si alguien quiere sentirse como un niño que nunca ha leído un cómic, olvídese… porque le van a meter hasta en la sopa instantáneas subliminales del cierre de The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro. Por ejemplo, la imagen que compone parte del plano final de la cinta (¡) se ha convertido en un viral de todo texto dedicado a la película. De acuerdo, es un acto molón ver a Spider-Man pelear con Rhino pero es final de la película señores… ¡El final! Por cierto, no se queden hasta ese otro final porque no hay escena post-créditos tal vez como acto de lucha de despachos contra el Universo Marvel de Disney. Del otro spoiler mejor no hablar pero ella misma se lo había buscado cuando se quiso llevar a nuestra araña a proteger el Big Ben y no el Empire Street. Tal vez no me convenza la idea, por muy afín a encajar todo el mecanismo narrativo de la cinta, de que únicamente Peter Parker pudiera ser Spider-Man negando la posibilidad del azar y acrecentando la de la condena y el destino a esa responsabilidad. Este es el único spoiler que van a leer en esta sección. Del resto se ha encargado la distribuidora. Véase esas imágenes que nos revelan el futuro anunciado de la franquicia (Venom y los Seis Siniestros), de la transformación de Harry Osborn en el Duende Verde como la propia de Max Dillon en Electro y de la confirmación de Oscorp como futuro gestor/creador de villanos. Me quedo con el consejo de no hacer a los nerds parias de la sociedad porque son suficientemente inteligentes para llevar su patetismo a la psicosis. Pueden pasar cosas como Max Dillon. Por favor, señores y señoras encargados de programas que entrevistan a plebe en la calle: que sean nerds aquellos que nos informen realmente de la noticia desde sus conocimientos. Aunque cualquier nerd neoyorkino en su sano juicio gritaría a los cuatro vientos que por allí pasaron antes los chitauri y unos señores con disfraz que se hacían llamar ‘Los Vengadores’. Molan más, pero Spider-Man es la princesa del pueblo. Las cosas y las telarañas claras.

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