Atlántida Film Fest: La maison de la radio

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La maison de la radio - Cinema ad hoc

Veinticuatro horas en el interior de Radio France.

El veterano documentalista francés Nicolas Philibert lleva ya casi cuatro décadas retratando la realidad de su país, a través de un cuidadoso enfoque sociológico que no pierde nunca de vista el aspecto humano de las realidades que palpa. Su carrera tuvo una brillante cima con el tremendo eco de Ser y tener (2002), aproximación a un aula rural en la que niños de todas las edades se preparan para la vida de la mano de la admirable serenidad de su maestro.

En su último trabajo, La maison de la radio, su mirada se dirige ahora hacia el interior de Radio France, la sociedad pública que engloba todas las emisoras estatales de Francia con vocación de ofrecer un servicio a los ciudadanos. Philibert opta por no introducir ningún elemento que medie entre el espectador y la tarea que desempeñan cuidadosamente redactores, locutores, productores, técnicos de sonido y hasta la última de las personas que pueblan el enorme edificio de la Casa de la Radio de París. Se limita a mostrar una serie de variopintos fragmentos, de temáticas totalmente opuestas entre sí, tanto de las emisiones como de la ardua labor que hay tras ellas.

La maison de la radio (2) - Cinema ad hoc

La observación de cada uno de estos trabajadores, anónimos para nosotros desde el primer momento hasta el último, deja de manifiesto que en las entrañas de cada programa hay una tarea exhaustiva de elección y orden de elementos, encerrada en una serie de reuniones de redacción y gestiones interminables que no dejan absolutamente nada al azar. En todas ellas, en cada corrección pasajera y en cada minuto de trabajo nocturno, está impregnado un evidente mimo al oyente, que no tiene oportunidad de contemplar directamente esa tarea pero sí de manifestar una enorme fidelidad a un medio que mantiene su impacto en una sociedad hipermediatizada gracias, entre otras cosas, a la calidez que aporta la voz humana situada al otro lado de las ondas.

Las escasas salidas al exterior que se incluyen parecen dejar de manifiesto que la peculiar idiosincrasia del medio radiofónico, el código compartido entre los trabajadores y los oyentes, se traduce en un cariño desde la calle del que posiblemente no gocen otros periodistas. A través de la profusión de música percibimos la importante tarea de la radio pública como difusora cultural, labor que destaca el único testimonio directo entre montañas de discos de música clásica. Pero también pasan por sus ondas escritores, médicos, actores, humoristas o deportistas; siempre entrevistados por unos protagonistas absolutamente desconocidos para el espectador –al menos en España–, que durante los casi 100 minutos del documental se convierten en una suerte de héroes cuyo esmero cotidiano se muestra como digno de homenaje.

La maison de la radio (3) - Cinema ad hoc

Porque La maison de la radio es un canto a los matices que aporta el trabajo bien hecho, y más en un mundo que cada vez convive con más posibilidades de acceder a la información. Un caleidoscopio que, mediante los mínimos datos que enseña, deja de relieve desde dentro que la variedad de espacios de todo pelaje que ofrece la oferta de Radio France supone un auténtico servicio social independiente que enriquece la vida de los ciudadanos, labor tantas veces cuestionada en los medios públicos de nuestro país. Sólo por esta reivindicación merece la pena enfrentarse a una obra que se percibe alargada en exceso, rozando el hastío –no hay que olvidar que se trata de veinticuatro horas en el interior de un edificio de pasillos interminables, sin apenas un hilo que conecte lo que se muestra–, pero cumple sin embargo con su propósito de resaltar lo que el más entregado oyente sólo puede intuir: el rostro palpable y humano de un medio ciego en el que las personas son el activo más importante.

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