Muestra SYFY 2014: Día 2

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Maniac SYFY

Segunda jornada de la 11ª edición de la Muestra SyFy intensa donde las haya. Cuatro películas que con mayor o menor acierto han conseguido mantener la sala llena y captar nuestra atención, y una propina innecesaria de madrugada para no acabar el día con el buen sabor de boca que teníamos.

Presentada con gran éxito en la edición de 2012 del Festival de Sitges, la primera película del día ha sido el remake de una película de 1980, Maniac, en esta ocasión dirigida por Franck Khalfoun y protagonizada por Elijah Wood. La historia del asesino en serie que convierte a sus víctimas en maniquíes sorprende por una puesta en escena y una estética totalmente ochenteras a pesar de tener lugar en la actualidad. No sólo la ambientación o la banda sonora plagada de temas con sintetizadores retrotraen a la época en la que se filmó la película original, sino que también el propio guión parece haber sido sacado de algún cajón en el que estuviera metido desde entonces y desempolvado para la ocasión para completar así el homenaje a su antecesora. Alexandre Aja guioniza y produce este remake en el que además la acción se traslada desde Nueva York a Los Ángeles, la cual parece perder toda su vida para ponerse al servicio de los desvaríos de Frank, el protagonista. Maniac es Frank y su punto de vista. La cámara subjetiva se hace dueña de la película mostrando solamente aquello que ven los ojos de Frank, a quien únicamente vemos cuando se refleja en algún espejo y en las contadas veces en que la cámara abandona esa subjetividad al plasmar sus fantasías. Una cinta totalmente recomendable con un Elijah Wood en estado de gracia.

Frankenstein's army

Y no abandonamos la subjetividad para una rareza llegada desde Holanda. Frankenstein’s Army simula las grabaciones de un enviado del Kremlin a las filas del ejército ruso que lucha contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Durante una misión en la que un pelotón debe ir en busca de otro de los destacamentos rusos, van a parar al laboratorio de un doctor que experimenta con humanos convirtiéndolos en máquinas de matar. Cual proyecto de la bruja de Blair, en Frankenstein’s Army sólo vemos lo que las cámaras graban empezando por el seguimiento del pelotón de una manera bastante interesante. No es tanto la técnica, que por otra parte se nota demasiado depurada como para que nos creamos que estamos viendo grabaciones realizadas en los años 40, sino el hecho de mostrar las diferencias entre la forma de actuar de los soldados, su resquemor hacia la persona que les está grabando constantemente, e incluso actuaciones inmorales contra la población civil que tratan de evitar que sean grabadas. Las primeras apariciones de los seres creados por el descendiente del doctor Frankenstein, con una estética bizarra que se permite el lujo de combinar el steampunk con los símbolos nazis, aumentan la tensión y el miedo que se cierne sobre los protagonistas permitiendo que nos olvidemos de sus defectos y de desatinos como la curiosa suerte del cámara que por mucho que se acerque a los monstruos es el único que se salva incluso de ser rozado por ellos. Pero como toda buena bizarrada que se precie, la película empieza a desatarse en su último tramo con la entrada en escena del doctor Frankenstein y la visión de sus experimentos entre el gore y la majadería más insufrible.

WE ARE WHAT WE ARE

Otra de las películas que pasó por el Festival de Sitges y también por Cannes ha sido la tercera propuesta del día en la Muestra. We are what we are es una producción norteamericana que cuenta la historia de una familia que tiene que hacer frente a la pérdida de la madre en vísperas de un ritual que realizan todos los años, cuya peculiaridad consiste en sacrificar una vida humana para alimentarse de ella. No es We are what we are una película de género al uso aunque en su tramo final cambie el tono por completo, se trata de un drama que no se recrea en el morbo que pueda producir el tema del canibalismo, sino que a través de la estilización de su narración plantea la cuestión desde una perspectiva moral en la que las hijas de la familia tendrán que convivir con sus dudas y remordimientos ante la dura responsabilidad de seguir manteniendo esa tradición familiar. Y sí, puede que el desarrollo de los acontecimientos que llevan a descubrir las actividades de la familia esté un poco traído por los pelos y sea demasiado obvio, pero en su conjunto no dejan de ser meros defectos perdonables en una obra que, recordando mucho en su ambientación y en la manera de tocar el género a otra película que nos sorprendió en 2013, Jug Face, se caracteriza por tratar de ofrecer una visión diferente de lo que se espera del cine fantástico.

snowpiercer

Tras uno de los cortos más desagradables que se hayan podido ver en todas las ediciones de la Muestra, Insectopía, llegó el plato fuerte de la jornada con el estreno de Snowpiercer. La cinta dirigida por el director coreano Bong Joon-Ho es uno de los blockbusters que más van a dar que hablar en los próximos meses. Protagonizada por Chris Evans, Snowpiercer transcurre en un futuro postapocalíptico, 18 años después de que un experimento provocara el congelamiento de la Tierra. Los supervivientes fueron trasladados a un tren que se mantiene en constante movimiento alrededor del planeta, y en cuyo interior hay un sistema de clases en el que los marginados se agolpan por las migajas en forma de barras de proteinas que les proporciona el todopoderoso dueño de la maquinaria del tren. Con la excusa de la rebelión de estos marginados y su intento de asalto a la cabecera del tren en una cinta en la que la acción pocas veces da tregua, Snowpiercer hace unas reflexiones brutales sobre la lucha de clases, la maquinaria del sistema capitalista, el desinterés por las clases bajas por parte de los poderosos, la utilidad de las revoluciones sociales, e incluso del peligro del adoctrinamiento religioso. Trepidante, divertida, reflexiva y sumamente disfrutable, esperemos ver pronto en las carteleras españolas la nueva película del director de The Host.

Fresh meat

Pero como no todo iba a ser de color de rosa, hemos acabado la noche con una de las peores cintas que hemos visto, con permiso de Boneboys, proyectada en la Muestra del año pasado, y que de las risas por no llorar nos ha hecho pasar a los bostezos y a las ganas de que se acabara ya para no morir del espanto. Fresh Meat es una película neozelandesa que cuenta cómo una banda de gangsters se esconde de la policía en la casa de una familia maorí que practica el canibalismo. Podía haber sido muy divertida con esa premisa y con la presentación que hace de los personajes que la componen, pero la película transita entre el erotismo más chabacano y el ¿humor? zafio y sin gracia que acaban por aburrir al más predispuesto.

Por fortuna antes de la proyección de Fresh Meat, de la que no merece la pena hablar más, hemos visto el corto dirigido por Leticia Dolera, Habitantes, que protagonizado por José Luis García Pérez comienza siendo un drama sobre la soledad y el ruido alrededor como diría Joaquín Sabina, y acaba convertido en eso que a la madrina de la Muestra SyFy se le da tan bien, que es la explotación de su lado más gore.

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