Muestra SYFY 2014: Día 1

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Meet the atheniens.

La inauguración de esta edición de la 11ª edición de la Muestra SyFy no ha podido tener dos propuestas más diferentes entre sí, empezando por la proyección del cortometraje Aningaaq, salido de los descartes de la película Gravity. El hijo del director de esta última, el recientemente oscarizado Alfonso Cuarón, Jonás Cuarón dirige un episodio en el que rescata el momento en el que el personaje de Sandra Bullock trata de llamar por radio desde una estación espacial abandonada para pedir auxilio, pero desde el punto de vista de la persona que recibe esa llamada. Ambientado en el ártico y teniendo como protagonista a Aningaaq, un esquimal que también espera una llamada que les rescate a él y a su familia, el corto abandona el drama que al otro lado se vivía en Gravity y le da un toque cómico a la dificultad idiomática entre los dos interlocutores. Una rareza que poco aporta realmente a la película original pero que se deja ver.

ANINGAAQ

Y de spin-offs ha ido la primera jornada de la Muestra SyFy, porque siguiendo al corto de Jonás Cuarón hemos asistido al preestreno de 300: El origen de un imperio. Esta nueva entrega de la adaptación a la pantalla de las novelas gráficas de Frank Miller sobre las guerras médicas entre los griegos y los persas transcurre paralelamente a su antecesora 300, explicando además las causas que llevaron anteriormente al levantamiento de Jerjes contra Grecia. Mientras Leónidas y su ejército de 300 espartanos se enfrentaban a los persas en la batalla de las Termópilas, el general ateniense Temistocles lucha por la unidad de Grecia contra Artemisia, artífice de la declaración de guerra de Jerjes.

Tras un interminable preludio en el que la voz en off de la reina Gorgo nos va narrando cómo Temistocles mató al padre de Jerjes y provocó que este se transformara en un rey dios para acabar con los griegos, salpicado de imágenes de lucha ralentizadas al máximo y, por supuesto, de sangre que cubre los cuerpos fibrosos y depilados de los granjeros (¿en serio?) que luchan contra los persas, cuesta por un momento entender en qué momento de la historia estamos y parece que vamos a perdernos entre nombres, guerreros y las imágenes de Gerard Butler y Michael Fassbender que pasaban por allí. Pero no, una vez que logramos entender que las dos historias transcurren a la vez en distintos escenarios vamos al meollo de 300: El origen de un imperio, que no es más que una sucesión de batallas entre los griegos, guapos, torneados y sin miedo a la muerte, contra los persas capitaneados por una mala malísima, también guapa por supuesto, a la que le importa más conseguir poner de su parte a Temistocles (momentazo el de las negociaciones que se quedan a medias) que perder a sus tropas una y otra vez a manos de éste.

300: BATTLE OF ARTEMESIUM

La película vuelve a contar con una realización técnica basada en los cromas y en la saturación del color para recrear la estética de la novela gráfica, tal como se hiciera en la anterior, creando escenas imposibles y ralentizando todo aquello que se mueve una y otra vez. Resulta abrumador el exceso que hace de todos los efectos que no sólo ya no son novedosos sino que llegan a cansar cuando además no existe un guión sólido al que agarrarse, y ni tan siquiera la utilización del 3D se justifica más que para ver pasar motas de polvo y pavesas de las hogueras constantemente por delante de los personajes.

Con unos diálogos y unas situaciones que han provocado multitud de carcajadas no pretendidas en la sala (ese caballo que aparece de la nada desafiando al fuego y al mar, o esa gran frase que pronuncia el visionario Temistocles “prefiero morir de pie que vivir de rodillas” anticipándose 25 siglos al Ché Guevara), lo verdaderamente destacable de 300: El origen de un imperio es una banda sonora combinada a la perfección con los efectos de sonido compuesta por el Dj Junkie XL, que realmente es lo que confiere a la película esa epicidad que se le presupone a la historia que cuenta.

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