London Calling: BFI Flare (I)

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Flare

BFI Flare: Primeras impresiones.

Arrancaba el jueves con dos tercios de entradas vendidas, y pasado el primer fin de semana no han cesado de repetirse los “No quedan entradas” película tras película, en una media de nueve al día. Se trata del BFI Flare, el festival de cine LGBT, que tras 27 ediciones se ha presentado este año con nuevo nombre. Su bautizo, este ‘destello’ que significa ‘flare’, tiene que ver con una diversidad que las famosas cuatro siglas ya no representan, al igual que quizá todo el abecedario. Y es que no sólo su público sino también sus propuestas son cada vez más nada y más todo, cada vez más trans, más allá de todo lo dicho, de todo lo pensado.

Pero no nos olvidemos de que estamos frente a un festival de cine, por lo que no hay mejor modo de hablar de este plus ultra que a través de sus títulos. Encendía la pantalla del BFI Soutbank Lilting, que tras la nominación en Sundance busca convertirse en la nueva joya británica. Recién llegado al mundo del largometraje, Hong Khaou no decepcionó con esta historia sobre una madre y un amante que comparten un luto sin poder comunicarse en el mismo idioma. La cinta tiene ciertas resonancias a la reciente Tom à la ferme, aunque con un tono dramático muy medido donde destacan la fotografía de Urszula Pontikos y el talentoso actor Ben Whishaw.

Lilting

Lilting

Una de las cintas más esperadas, presentadas como el renacimiento del cine punk guerrillero, ha sido Valencia: The Movie. Con absolutamente nada que ver con la ciudad española, un conjunto de cortometrajes constituyen la trama de una película, un trabajo espléndido llevado a cabo por dos decenas de cineastas liderados por Hilary Goldberg y Michelle Tea, responsable de la novela homónima. Siguiendo durante un año el personaje de Michelle, una protagonista físicamente cambiante en cada una de las piezas a quien incluso da vida Angelina Jolie, se nos cuenta una historia de amor peculiar y con el denominador común de la falta de convenciones sociales y de barreras de género. De su relación con Iris se nos mostrarán fragmentos –el choque entre Michelle y su familia, la rutina, la ruptura– en una película que consigue ilustrar de alguna manera lo que debió ser la lucha del movimiento queer en San Francisco en 1990, con el epicentro de la calle Valencia. Guerrilla interesante, sucia y llena de humor, con algunos apropiados fallos de sonido que han hecho las delicias de una sala enteramente abarrotada. Pasamos por Brooklyn o Portland, entre drogas, fists y amantes con navajas, para ver un retrato de este ejército de activistas a través de la carismática Michelle, que entre la satisfacción, la prostitución y el exceso sólo quiere ser “artista y amante”.

Una interesante protagonista era también la de Concussion, un drama sobre la belle de jour moderna Abby (Robin Weigert). Su mundo tranquilo en Nueva York, con su extensa clientela femenina, se verá afectado por la llegada de Sam (Margaret Siff), una antigua conocida del pasado. Con su primer largometraje, Stacie Passon sorprendió en los últimos festivales de Sundance y Berlín, un drama romántico que se arriesga a incluir más sexo del habitual, pero que cae en tópicos esperables en una película de este género. Sin embargo, la atractiva relación entre las protagonistas la distingue de manidas historias entre mujeres que durante décadas han sido la misma.

Concussion

Concussion

Algo nuevo también buscaba proponer Tru Love (Kate Johnston y Shauna MacDonald), una consciente intoxicación de vida a través de la relación entre Tru (la propia MacDonald) y Alice (Kate Trotter), la madre de una antigua amante. Con el referente de fondo de Harold y Maude (Hal Ashby), la película adolece de varios problemas de base: el primero es un guion limitado que constantemente da vueltas sobre sí mismo, creando rutinas que aunque verosímiles en la realidad, resultan tediosas en la pantalla, y que para más inri se juntan con el empacho de un triángulo amoroso y un doble final. Por otro lado, la película se topa con una protagonista que aunque en manos de la charlatana MacDonald puede atraer a gran parte del público, no consigue encarnar una convincente rompecorazones pese a los esfuerzos patentes. Sin embargo, el carpe diem de la sexagenaria Alice, esta Greta Garbo canadiense llena de encanto, inunda una cinta con una historia sencilla y entrañable.

Pensada para un público similar, algo más gustó Dual (Nejc Gazvoda), la propuesta más indie de la primera semana y quizá con una historia de amor más melindrosa de lo esperado. El espléndido guion escrito entre Gazvoda y Janez Lapajne arranca cuando Tina (Nina Rakovec) conoce a Iben (Mia Jexen), el detonante para un curioso viaje iniciático. A punto de cambiar de trabajo, Nina está dispuesta a encarar el resto de su existencia en Eslovenia como un ser invisible que no espera nada de la vida. La rarísima Iben –una protagonista muy poco común– dará la vuelta al mundo de Tina en dos días, haciéndonos dudar de si su presencia es en realidad un sueño o una realidad. Lo interesante de la cinta es cómo se las ingenia este guion para presentarnos a Tina a través de una vida que niega espacio a espacio, persona a persona. Con influencias de Roy Andersson (Canciones del segundo piso) y de la trilogía de Richard Linklater, Dual huye de estereotipos ante la fascinación de sus dos personajes, que conocen el mundo gracias a idiomas ajenos, mientras intentan entenderse en inglés. Ambas dan forma a una fábula sobre la vida y sus viajes, y sobre los amores que nos llevan de un sitio a otro sin dar ni un paso.

Dual

Dual

Junto con títulos que tardarán unos años en asentarse y conseguir una distribución mínimamente digna, BFI Flare también ha rescatado algunos de los títulos comerciales de este año de temática/género LGBT, como Behind the candelabra (Steven Soderbergh) o Kill your darlings (John Krokidas), donde el interesante tándem entre Daniel Radcliffe y Dane DeHaan ofrecía un nuevo retrato de la generación beat a través de la biografía de Allan Gingsberg. También clásicos como Sin remisión (John Cromwell) han compartido escenario con la extraordinaria La vida de Adèle (Abtellatif Kechiche), película que recordaba los grandes éxitos comerciales que han tenido historias de temática LGBT en el último año. Su prima hermana El desconocido del lago –muy pronto en las pantallas españolas– también estará presente en este cinéfilo lugar de Londres, donde hasta el próximo domingo hay cine para rato.

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