Berlinale 2014: Entrevista T. Dyrholm & P. Fischer

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Someonew You Love

Charlamos con la directora y la actriz de Someone you love.

– ¿Qué puedes decirnos de la serie en la que trabajas?

Trine Dyrholm: Empezamos la segunda temporada en abril. Es un drama familiar sobre cuatro personas que pierden a su madre, y seguimos sus vidas. Mi personaje es uno de los protagonistas. Las series de televisión danesas tienen mucho éxito, pero a las películas les cuesta salir fuera. Es difícil de explicar pero hay directores como Pernille que tienen una relación especial de colaboración artística con los actores y pueden crear buenos personajes para ellos, es una relación creativa, todos son responsables de los resultados del personaje.

– ¿Es la tercera vez que trabajas con la directora?

T. D.: Conocí a Pernille cuando ella estaba estudiando cine, participé en su película de fin de carrera. Hemos hecho dos películas más y un tercer proyecto; somos muy amigas. Siempre hablamos de cómo hacer que nuestros proyectos sean más interesantes, cómo explorar el espacio, el cine, es una relación muy inspiradora. Lo que he aprendido de ella y aún hoy aprendo es a cuestionar las cosas en lugar de darlas por sentado. Aunque tenemos que hablar de cuestiones de cámara, y de cómo queremos la fotografía, al mismo tiempo, cuando dice “acción”, nunca sé cómo van a suceder las cosas, cómo va a reaccionar Molly [su personaje]. Y es muy inspirador trabajar así.

– Cuéntanos sobre tu experiencia en Eurovisión.

T. D.: Quedé en tercer lugar representando en Dinamarca, donde la canción fue un bombazo. Todo el mundo conoce la canción. Si quisiera, podría ir a festas de Navidad y cantar mi cancioncita. Y lo hice, cuando era más joven y quería conseguir un poco de dinero, pero no muy a menudo.

– ¿Entonces has trabajado como cantante también?

T. D.: A veces. Lo he combinado con otras cosas. Hice una versión de Bob Dylan, porque un autor muy conocido de Dinamarca tradujo una de sus canciones y me pidió si quería hacer un dúo. Me gusta combinar estas cosas, pero nunca había cantado en una película, es la primera vez que canto y toco el piano. Me gusta mucho, porque me encanta pasar tiempo en estudios de grabación. Grabé mi primer álbum cuando tenía 14 años. Son espacios en los que me siento muy cómoda, igual que en los rodajes. Esos dos espacios son mi zona de confort.

– ¿Cómo fue su carrera como cantante?

T. D.: Hice dos álbumes. Luego grabé alguna que otra otra canción, pero no soy una cantante. Me considero una actriz que puede cantar.

– ¿Cómo ves a Mikael como cantante?

T. D.: Bueno, él no es una cantante. Me gusta mucho el trabajo de sonido de la película y creo que Pernille buscaba crear una expresión verosímil. Tiene una voz muy interesante y se convierte en un artista de verdad al final, te crees que es una estrella. Para mí, me recuerda a Leonard Cohen, a ese tipo de cantautor. Sientes que tiene algo que contar y no te importa lo bien que cante. Creo que hicieron muy bien trabajo y él también, ha hecho un gran trabajo para encontrar el tono.

– Ambos tenéis una relación muy especial durante toda la película, aunque siempre está la duda de si es de naturaleza amorosa o si es sólo una amistad.

T. D.: Pernille quería hacer un retrato de una relación de amor creativa, dejarnos libres, querernos dentro del arte, dentro del espacio creativo. Creo que eso es lo que sucedió. Quizá tuvieron relaciones sexuales, pero no es algo que me importe, me da igual lo que hagan. Me gusta mucho cuando las relaciones o los conflictos no están completamente definidos, cuando quedan dudas. Tú lo vives, y ya está. En todas las relaciones hay de todo: amistad, compañerismo, sexo, hay de todo. Y me gusta cuando puedes mezclarlo.

– ¿Crees que ella es la única pieza estable en su vida?

T. D.: Ella es el ancla de su vida, y su brújula; tira de él y demuestra que se puede hacer cosas por la gente, inspirarla, reconducirla un poco. Es un personaje que puede disfrutar de la completa libertad vital y de ese mundo creativo a la vez.

– ¿Te inspiraste en algún productor en concreto?

T. D.: No hay muchas productoras mujeres, no sé por qué, sucede igual que con las directoras. Creo que cambiará pronto, porque hay muchísimas buenas escritoras. He conocido a muchos tipos de productores, todos son humanos y diferentes.

– ¿Fue estresante mezclar los dos rodajes?

T. D.: A veces es más fácil cuando tienes muchas emociones, drama, conflicto, porque necesitas más acting. Y aquí es más la presión de tener que estar ahí, los detalles, no hay mucho más con lo que trabajar, básicamente es la relación. Fue muy interesante. Y también estaba en la mitad de la primera temporada de la serie, y podía hacer las dos cosas a la vez.

– ¿Le ha sabido a poco tener un personaje más secundario que en otras películas?

T. D.: No necesito ser la protagonista para estar satisfecha. Creo que esta película es genial, por eso dije que sí. Pernille es una directora genial, y me encantaría ser la protagonista de todas sus películas. Pero me gusta Molly,  y estoy contenta con ella.

– ¿No había querido hacer televisión antes?

T. D.: He dicho que no a todos los trabajos que me han ofrecido en televisión durante los últimos diez años porque temo tener un trabajo normal, perder la parte creativa. Pero cuando esta serie se cruzó en mi camino, me pareció totalmente creativa. Tengo una relación cercana con el guionista. Fue muy inspiradora. Ahora estamos en la segunda temporada. Todo el reparto estamos entusiasmados con ello. Es un reparto grande, somos cuatro hermanos y también hay otros personajes, hay espacio para mucha gente. Ha sido muy gratificante tener el mismo personaje durante una temporada larga.

– ¿Tuvo arrepentimientos sobre algún proyecto que rechazó?

T. D.: Soy muy seria en este sentido. Dije que no a proyectos que tuvieron mucho éxito, pero no quiero llorar a toro pasado. Otras personas lo habrán aprovechado y es genial, hay sitio para todos.

– Sobre la premier ayer, ¿cómo sentiste la atmósfera, la gente?

T. D.: Fue un pase genial, estaba nerviosa, porque siempre es algo grande, ver la película con un público, porque entonces te das cuenta de qué tipo de película es. Sólo la había visto una vez en una proyección privada y, claro que pude decir si me gustó o no, pero todavía me era difícil considerar el tipo de película que era. Y cuando la ves por primera vez con público, le das forma, dices: ‘Ahora es una película’.

– Su última película romántica, Amor es todo lo que necesitas, tuvo gran repercusión por tratar el tema del cáncer.

T. D.: Esa película tuvo mucha respuesta del público, se proyectó en muchos países. Lamentablemente, eso fue en especial por ser un tema que está presente en la vida de mucha gente.

– ¿Has tenido ofertas de otros países?

T. D.: Hice una película alemana en noviembre, y me han ofrecido algo más que podría funcionar. Siento que me conocen. Tengo un agente en Londres, uno aquí. Siempre es difícil cuando no hablas la lengua, y si tienes un acento, se tiene que añadir a la trama. Pero no vivo para trabajar, sino para tener buenos trabajos y con buen talento, por lo tanto lo que me interesan son las buenas películas.

– ¿Haces teatro?

T. D.: Ahora no hago teatro porque he hecho muchas películas. Pero me encanta y volveré a él en algún momento, sin ninguna duda. Me encanta trabajar en el escenario.

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– ¿Cómo fue el proceso de creación de la música?

Pernille Fischer: Sobre la música y las canciones, las adaptamos para Mikael. Él tiene una voz propia y yo no puedo cambiarla. Él tenía las canciones y debía hacer su propio trabajo con ellas. Trabajamos cada canción individualmente, tanto los instrumentos, o si debía ser una balada, o sólo un sonido que se escucharía en un funeral. Yo daba esas pautas a la compositora y ella me traía las opciones. Las probábamos con Mikael y así fue todo el proceso creativo, muy largo, para llegar a sentir que realmente las canciones pudieran haber salido de su mente.

– Las películas sobre estrellas del rock parten de la persona y aquí es al revés. Empiezas con el contenido y luego construyes la estrella a partir de él, ¿no?

P. F.: Queríamos crear un artista verosímil, y aunque sea una ficción, yo quería ver el material que lo convirtieron en una estrella. Así que yo tuve que decidir qué elementos lo llevarían a ese punto: crecer en una sociedad pequeña de Suecia, tocar el órgano en una iglesia, vivir cerca de la naturaleza, por lo que ésta habría sido una parte importante de su infancia y presente en su memoria.

– Sobre el personaje de Mikael, cuando veo la película, sentí que la música era un mundo que construyó para que nadie pudiera entrar.  ¿Fue así?

P. F.: Cuando su vida cambia, la música es crucial para él, así lo simboliza su casa.

– ¿Cómo fue el proceso de creación del personaje?

P. F.: Fue una sucesión de ideas. Él tiene 50 años. ¿Qué música escuchaba cuando era joven? Eso eran los 80 ¿Qué lo inspiraba? El punk. ¿De dónde venía el punk? De los poetas del siglo XVIII, una influencia romántica, que puede ajustarse a alguien que vive en un castillo. De ahí nos imaginamos un paraje nevado, una estampa de invierno.

– ¿Puedes hablarnos un poco más de su relación con su padre y la violencia? ¿Cómo se perpetúa eso, esa falta de comunicación?

P. F.: Encuentro mucha inspiración en mi familia. A veces vives con una especie de fantasma, algo que no sabes de dónde viene. Puedes preguntar a tu madre o a tu abuela, y aunque nadie lo pueda explicar, está vivo para todos, pulula alrededor de la familia hasta que alguien se cansa y provoca un cambio que afecta a todos. Es una parte muy importante en la película, el hecho de que todos somos responsables de la nuestra y de las futuras generaciones. No podemos apoyarnos en el dolor nuestra infancia para dañar la infancia a los niños de hoy. Tenemos que mejorar como humanos.

– Entre estos dos personajes, Thomas y Noa, hay una tensión y un balance ciertamente esquizoides. ¿Cómo lo preparaste? ¿Cómo orquestaste la relación entre el abuelo y el nieto?

P. F.: Cuando ruedas con menores, la clave es siempre dar con el niño adecuado, que sientas que tiene la habilidad de ponerse en situación. Un niño no puede hablar y hablar, ni ser un intelectual, tienes que crearle un personaje que sea natural. En el caso de Mikael, era alguien dulce pero a veces transmitía mucha seguridad, y eso no iba con el personaje.

– En la película mezclas drama con toques cómicos, especialmente cuando aparece la niña filipina. ¿Utilizas la comedia porque consideras que la película era muy dramática?

P. F.: Ella es el punto cómico. Pero también pensamos que era gracioso que este chico se encontrara con ella.

– ¿Consideras que hay un paralelismo entre el mundo de la música como reflejo del alma de Tom y el hecho de educar a un hijo?

P. F.: Sí, eso es algo que no es casualidad. Podría haber sido otro personaje, una mujer, pero aquí es un niño, alguien a quien él debe conocer.

– ¿Cómo te sentiste en la premier?

P. F.: El pase fue fantástico. Me sorprendí de lo mucho que se reía la gente, seguramente algunas partes no tendrían ninguna gracia en Dinamarca. Siempre es un momento muy mágico, al final la gente te comenta cosas muy diferentes. Es fantástico compartirlo, porque tú llevas dos años haciendo esto y de repente está ahí fuera, vivo.

– ¿Cómo ves el ambiente cinematográfico danés?

P. F.: Hemos tenido un equipo fantástico, y esa es la base que destaca cualquier cineasta. Hacer cine significa hacer cosas juntos, es aprender de los otros, ser abiertos. La clave es la colaboración y ser honestos.

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