Berlinale 2014: Entrevista Stuart Murdoch

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Entrevistamos al líder de Belle & Sebastian, que estrena película como director.

El líder del grupo de pop Belle & Sebastian, Stuart Murdoch, acaba de hacer su primera incursión en la dirección cinematográfica con una comedia romántica musical llamada God Help the Girl. Murdoch ha presentado su ópera prima en el Festival de Berlín, de la que ya os hablamos en nuestra crónica de ayer, y esta mañana ha recibido a los medios para concedernos una entrevista en la que nos ha hablado de su película, sin olvidar por supuesto a su banda.

Aquí tenéis lo que nos ha contado:

– Tengo entendido que usted estuvo enfermo hace mucho tiempo y eso le llevó a descubrirse como compositor de canciones como le pasa a la protagonista de God Help the Girl, ¿tiene esta película similitudes con su propia vida? 

Stuart Murdoch: Por supuesto, hay mucho de mí en Jim y en Eve, no quizá tanto en Cassie. Hay similitudes, pero aquello me sucedió hace mucho tiempo y no podría haber escrito una película en 1989, que fue cuando me pasó, igual que nunca hubiera podido escribirla en 2001, pero ha pasado el suficiente tiempo ahora, y sentí el personaje de Eve sobre mis hombros como si fuera real. Las canciones llegaron solas, ella cantaba las canciones y las escribía. Eve es muy real para mí, aunque tenga un origen en mi pasado.

– Dice que tenía las canciones y al personaje en la cabeza, ¿pero por qué hacer este personaje femenino y no masculino para representarle?

S. M.: Fue algo muy fácil, quizá como una especie de liberación para mí a la hora de escribir la película el hecho de proyectar mis ideas en un personaje femenino y de poder expresarme de dos maneras. Cuando empecé a crearla, ya sabía cómo sería, aunque creo que hubiera podido escribir su personaje mejor. Lo que ya sabía de ella eran sus canciones, y creo que eso es lo que mejor la define, pero quizá algún día logre escribir un mejor personaje femenino.

– ¿Hay algo de su trabajo de lo que se arrepienta?

S. M.:  Me arrepiento de todo (bromea). He trabajado mucho tiempo en esta película, pasamos mucho tiempo montándola y luego la aparté un poco. Y fue después del primer pase ante un público en Sundance que pensé: ‘Esto está bien, todo va a salir bien. No creo que vaya a ser algo espectacular, pero va a salir bien’. Así que ahora puedo decir que no me arrepiento de nada.

– En la película aparece una pirámide de Maslow para comprender mejor la sencillez de la vida, ¿construyó su propia pirámide para alcanzar las metas que pretendía lograr con la película?

S. M.: Hace tiempo un doctor me mostró las enseñanzas de la pirámide de Maslow y eso se me quedó en la cabeza. Cuando eres más joven lees a Dostoievsky y te pones muy muy triste: todo parece difícil, los adultos son lo peor, no quieres tener un trabajo. Estaba en muy baja forma, y de repente alguien te hace ver que la vida puede ser más sencilla. Y tuvo mucho sentido para mí.

– ¿Cómo fue el trabajo con la protagonista, Emily Browning?

S.M.: Hubo un trabajo muy importante de casting en la película. Me dijeron que para mi primera película, eso sería algo que realmente me haría la vida mucho más fácil. No sé mucho de cámara, ni de objetivos, ni de luz, pero si conoces el reparto, tienes mucho ganado. Durante un año vimos a más de dos mil personas para el papel de Eve, incluso con castings online. Emily era muy sólida, muy profesional, ha hecho esto durante muchos años, pero al mismo tiempo, es como si estuviera en otro mundo, no vive en ningún sitio en concreto, ni siquiera contestaba mis emails o mis llamadas. Era bastante como Eve y pensé que era la que mejor podría interpretarla.

– ¿Consideraste a Catherine Ireton para el papel principal?

S. M.: Sí, claro, ésa fue una de las grandes preguntas. Hasta seis semanas antes de tener las fotografías oficiales ella era la segunda opción. Y en cierto modo fue un poco injusto, porque estuvo ahí durante un año. Hicimos el disco, estuvimos de gira por Europa, y en el set ella era Eve. Pero creo que al final sentimos que tenía que ser otro personaje. Y, por otro lado, ella se ha hecho mayor durante este tiempo y la verdad es que necesitábamos a un personaje más joven

– ¿Cómo llegó la idea de hacer una película sobre un historia de amor y cuándo se creó la música?

S. M.: La música llegó primero. Estando en un grupo, cuando escribo música, en general dejo de escuchar música. Quizá no es muy buena idea, pero así fue. Y entonces empecé a ver muchas películas, cada día teníamos una proyección. Vi La chica de rosa, fue una de las referencias; intentaba analizar el amor en las películas. Así que fue muy natural para mí cuando nacieron los personajes, fue natural dejarlos llegar.

– “Tú no haces un grupo, sino que un grupo te hace a ti”, dice James. ¿Estás de acuerdo con él?

S. M.: La verdad es que no estoy de acuerdo con todo lo que dice James. Dice muchas cosas que me provocan y que pueden molestar a mucha gente, y que veo como algo positivo. Hicimos un gran trabajo conjunto. Le gusta hablar con Cass y Eve como si fueran niños, creo que dice muchas cosas y que luego se contradice, pero no sé cuánto hay de verdad.

– ¿De qué forma ha influido su banda Belle & Sebastian en ser como es?

S. M.: Amo a mi banda. No sería nada sin ellos. Como a Jim, me encantan los grupos. No consigo entender por qué hay estas rupturas trágicas. En el grupo está la fuerza. Nosotros tenemos una buena relación, aunque en lo de las parejas, tienes que sellar un pacto: nunca deberías salir con la gente con quien tienes un grupo, es una idea muy desaconsejable.

– ¿Hay inspiración de los 60 en la película?

S. M.: El proyecto estuvo un poco inspirado al principio por los años 60 y Shangri-Las y todo eso, pero cuando el personaje llegó, creo que todo giró un poco más alrededor de Eve.

– ¿Crees que es difícil actuar?

S. M.: Sí, aprendí lo difícil que es y la cantidad de habilidades que necesitas para ser actor. Y ellos son fantásticos. Nada más los tuvimos a los tres juntos, cambiamos la película completamente a sólo una semana del rodaje, por cómo se relacionaban entre ellos. Nadie podía entrar en su círculo, como sucede en la película, y queríamos capturar esa sensación, el espíritu del grupo, al que no le gusta el mundo de los adultos, que sólo quiere salir, fumarse sus cigarrillos.

– ¿Tienes intención de hacer más pelis?

S. M.: Por supuesto, nada me gustaría más. El mundo del cine es fabuloso, creo que la música pop es más limitada porque es para gente joven. En cambio, con el cine la paleta es infinita, puedes hablar de lo que sea, puedes explorar la naturaleza humana y si hiciera otra película, no estoy seguro de que fuera un musical.

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– Si te propusieran de llevar al cine la vida de un músico, ¿a quién escogerías?

S. M.: Si me ofrecieran eso sencillamente no lo haría, ¿por qué iba a hacerlo? Hay miles de directores que podrían hacerlo mucho mejor que yo. Siento que no podría ofrecer nada, que lo único que puedo hacer es ser autor de algo, presentar una idea original, aunque quizá sí colaboraría con otros guionistas para la próxima.

– ¿Consideras que la película es un musical?

S. M.: No creo que lo sea. De hecho, en el trailer que hemos hecho anunciamos la película como “Un musical para la gente a quien no le gustan los musicales”. El productor tuvo sus dudas de mantener ese eslogan.

– El hecho de grabar el álbum antes de la película, ¿cómo cambió el proyecto o el guión de la película?

S. M.: No mucho, solía observar mucho a las chicas cuando estábamos de gira. Creo que las conversaciones de chicas son mucho más interesantes que las de chicos. Alguien dijo que nunca querría tener la compañía de un hombre después de las 6 de la tarde, y me pareció algo adorable. Decidí que haría algo así, diría: ‘Vale, son las 6, ahora ya no hablo con ningún hombre, me iré por ahí solo con mis misterios sin compañía’.

– ¿Cómo fue el proceso de escritura del guión?

S. M.: Escribir el guión fue genial, la mejor experiencia de mi vida. Dejé Belle & Sebastian temporalmente y pasé los mejores seis meses de mi vida en Glasgow, solo en mi pisito. Me levantaba y escribía, media horita me parecía suficiente. Y luego me iba a dar un paseo en bici, pero es en esos trayectos que muchas veces viene la inspiración. Así sucede con las canciones, te paras en medio de la nada y haces como que hablas por teléfono.

– ¿Cómo se pasa de escribir canciones a escribir un guión?

 S. M.: Lo importante son los personajes, porque una vez los tienes tan sólo es cuestión de dejarlos hablar. No sabía mucho más, no soy un gran escritor de historias, me dediqué a escucharlos. Llené páginas y páginas sólo con conversaciones entre Eve y Cass, hablando de hacer la colada, de cualquier tontería.

– Los personajes son en cierto modo algo naif. No son los típicos adolescentes… De hecho, sólo vemos un teléfono móvil, no vemos ninguna conexión con nuestra realidad. ¿Así es cómo ves tú a nuestros adolescentes?

S. M.: Creo que son adolescentes atípicos, son un poco como jóvenes del Renacimiento. El cómo ven el mundo, el que intenten quedarse despiertos por la noche. Pueden resultar muy pretenciosos, un poco clasistas, pero a mí me parece bien. Creo que a la gente a quien le guste ese tipo de personaje le gustará la película.

¿Cómo ves la diferencia entre las industrias musical y cinematográfica?

S. M.: Creo que la industria del cine es mucho más interesante, más exótica. Cuando vas de gira, siempre estás con otros grupos, pasas por festivales, y lo más divertido es el desayuno. Yo soy una persona diurna, no tomo drogas ni bebo, me aburre profundamente el rock’n’roll, lo odio, yo siempre tomo el desayuno. Y aquí todo el mundo habla de películas, del guión. Aquí es como en El juego de Hollywood, la película de Robert Altman, es súper emocionante. Si esto fuera rock’n’roll, sólo habría resacas, gente diciendo “anoche no me acosté hasta las 4”, y que les den, eso me importa un pimiento. Pero en cuanto a la industria, ambas me parecen bastante similares.

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