Entrevistas: Goran Paskaljevic

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Goran Paskaljevic

Charlamos con el director de Al nacer el día.

Tras haber visto Al nacer el día, acudimos, junto a Olivia Huerva de LGEcine, al hotel Tryp Ambassador de Madrid donde tenemos una cita con su director Goran Paskaljevic, uno de los protagonistas de nuestro Prisma Siglo XXI gracias a su película Optimistas, con su recuerdo comienza la entrevista.

Habiendo visto Optimistas, nos damos cuenta que allí utiliza un oscuro sentido del humor que en esta película no se encuentra ¿esto obedece a algún motivo en particular?

Goran Paskaljevic: ¿Has visto El polvorín?… ¿no? es que eres muy joven (risas). Te propongo que veas esa película. Te va a gustar porque es muy dura pero con un gran sentido del humor y fue una película que tuvo mucho éxito en Estados Unidos y es totalmente distinta a las últimas películas que he hecho. Mis películas son muy diferentes porque yo no desarrollo un estilo que sea más importante que el tema sino que voy adecuando aquél a éste y esta película es sobre un hombre de 72 años y es más intimista pero en este hombre vive una emoción muy fuerte.

¿De dónde surge la historia?

G.P.: En primer lugar debo decir que aún hoy este campo de concentración se encuentra en el centro de Belgrado porque la nueva ciudad se desarrolló en la otra parte del río y se construyó un nuevo recinto ferial y ese antiguo recinto se quedó, tal como estaba, en el centro de Belgrado siendo abandonado. Es vergonzoso que no exista un Centro Memorial a todas esas víctimas… no hay nada, como habéis visto en la película, es tal cual, no hay nada inventado, es así. Incluso es la misma historia de mi coguionista y mejor amigo, Filip David, con quien he escrito varios guiones, es su propia historia, lo que él ha vivido.

¿Cómo ha vivido entonces escribir su guionista esa historia que vivió realmente en primera persona?

G.P.: Filip ha sido, cuando era niño, ocultado en un pueblo serbio porque sus padres detectaron que algo se avecinaba y le ocultaron entre amigos serbios que vivían en esta aldea y así fue como él sobrevivió al Holocausto porque sólo un 10% de los judíos de Belgrado consiguieron sobrevivir a la guerra y, de hecho, la mayor parte de su familia ha sido asesinada allí. Filip y yo hemos querido durante muchos años hacer una película sobre eso pero no ha sido sencillo porque encontrar dinero para hacer una película sobre un tema así no es fácil.

A propósito de esto ¿tuvo algún problema para poder estrenar la película en su propio país dada la dificultad del tema que abordaba?

G.P.: Hay una frase en esta película en la que se comenta que los nazis enviaron a los judíos a los campos de concentración con la ayuda de la policía serbia que ha molestado a ciertos nacionalistas y por la que me han atacado, alegando que es una película antiserbia, yo me he reído y les he dicho que la película habla de la historia de una forma íntima y que no tiene nada que ver con esto pero me preguntan: “¿por qué no has hecho una película sobre las otras víctimas serbias (no judías) que murieron en otros campos de concentración?”. Pero es que esa frase, lo que se dice en ella, es un hecho histórico.

Resulta difícil de entender que haya una parte de la población que no quiera conocer la historia de su país, este hecho de la colaboración con los nazis.

G.P.: Serbia era muy antifascista y hubo una resistencia muy fuerte en contra de los alemanes que provocó muchas víctimas, etc. Pero después de la guerra cuando Tito y sus compañeros se hicieron con el poder hicieron muchos monumentos dedicados a la victoria de los partisanos que siempre eran las víctimas antifascistas y se consideraba a los judíos que fueron asesinados como víctimas inocentes que nada tienen que ver con la política, que fueron asesinados simplemente por el hecho de ser judíos, la mayoría mujeres y niños y, al no tener esa carga ideológica, no han sido tan reconocidos por el régimen de Tito, no se ha construido ningún Memorial que siempre están dedicados a la memoria de los comunistas, que sí, han desarrollado un papel importante pero también existen otras víctimas.

En la película el protagonista está buscando sus raíces, esa identidad adquirida y se produce una contraposición con lo nuevo. Una especie de conflicto entre los antiguos problemas sin resolver del país y los nuevos.

G.P.: Es precisamente eso, la presencia de los gitanos por ejemplo no es una cosa casual. En toda Europa hay una especie de política contra los gitanos, siempre son los culpables, si hay un robo o cualquier otro delito se les acusa rápidamente. El problema es que no se ha hecho nada realmente para integrarlos en nuestra sociedad. Para mí ese nivel de discurso en la película es importante y es que hay muchas películas sobre el holocausto, así que me planteé como un reto hallar otro enfoque, más contemporáneo para hablar de esto y que integre, como comentas, los problemas irresolutos de ayer con los de hoy, sobre todo cuando hay tantos jóvenes en Europa que aceptan otra vez la ideología nazi y ése es un gran problema porque se olvida el horror que han provocado el nazismo y el fascismo. Igual yo creo que en España la gente es más sensible a eso porque el franquismo también ha causado mucho dolor.

De hecho en España se están recuperando políticas antiguas debido a la crisis económica, etc…

G.P.: Es que precisamente las crisis económicas son el origen de estos hechos, se manipula a la gente más fácilmente: “Nosotros somos los españoles, los demás son los culpables…” Yo soy nacionalista en el sentido que me gusta mi país pero si empiezo a detestar a los demás es donde esto se convierte en ultranacionalismo y ya se ha superado la línea del fanatismo.

En este tema de los gitanos, dentro de la cinematografía serbia, tenemos que hablar de Emir Kusturica, parece algo inevitable.

G.P.: En los pequeños países como Serbia, si alguien gana un premio como la Palma de Oro se convierte en una referencia y todo el mundo cree que sólo existe Kusturica como en España puede pasar con Almodóvar, por ejemplo. Yo creo que puede que haya realizadores españoles mucho más interesantes que Almodóvar pero, centrándonos en la pregunta, un año antes de El tiempo de los gitanos (Emir Kusturica, 1989) yo hice la misma película sobre la venta de niños gitanos,  El ángel de la guarda (Goran Paskaljevic, 1987) que se presentó en La quincena de los realizadores de Cannes pero mi película era casi documental y él, con mucho dinero, hizo una película muy barroca, más atractiva, etc. Es un planteamiento distinto porque a mí me interesa mucho más lo social

Estamos acostumbrados a ver a su actor principal, Mustafa Nadarevic, en papeles más cercanos a la comedia ¿cómo ha trabajado el cambio de registro?

G.P.: En efecto es uno de los actores más grandes de la antigua Yugoslavia, un hombre musulmán que hizo toda su carrera en la Croacia católica y que hace en mi película un papel de un serbio que descubre que es judío (risas). Yo le adoro, últimamente está trabajando en una serie cómica pero antes ha hecho grandes papeles trágicos, es un grandísimo actor y cuando yo pensé en la película supe que tenía que ser él o nadie. En esta película hay planos largos, no hay demasiados cortes porque los planos largos son la verdad, es como rodar un trozo de la vida y abre el espacio para un actor como Mustafa.

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