Berlinale 2014: Entrevista Gabri Velázquez

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Gabri Velázquez

Entrevistamos al director de ärtico.

El salmantino Gabri Velázquez presentaba, dentro de la sección Generation, su película ärtico, una suerte de culminación de una trilogía junto a sus dos anteriores films: Amateurs e Iceberg. Esta película ha gozado de un gran recibimiento en la muestra berlinesa consiguiendo una mención especial por parte del Jurado Joven y, tras su proyección en los CinemaxX, tuvimos ocasión de charlar con su director, esto fue lo que nos contó.

Hay muchos puntos en común de ärtico con tu anterior película, Iceberg, no sólo el título sino el entorno de Salamanca, el río Tormes…

Gabri Velázquez: Sí de hecho son los mismos personajes, tanto los dos malotes protagonistas como la chica, unos años después. De hecho también hacen un cameo los dos protagonistas pequeños de aquélla, incluso he rodado con todos los actores que aparecían en mis anteriores películas, quería que todos hicieran algo, un pequeño papel testimonial. esto fue sencillo porque todos son de Salamanca salvo Paco Luque.

Esta cercanía también se da en lo formal, utilizas mucho plano fijo, recurres a la acción fuera de campo…

G.V.: Sí, lo he hecho principalmente como un recurso para superar el escaso presupuesto que llevábamos. Hice Iceberg en tres semanas (algo que el equipo no se creía) utilizando dos cámaras y, a la hora de montar, se quedó más de medio montaje fuera así que pensé que podía rodar ärtico en dos semanas, que era posible hacerlo. De nuevo en mi equipo no se lo creían (risas) hasta que hicimos la reunión de localizaciones y les expliqué mis planes y las diferentes opciones para el rodaje y es que, junto a mi ayudante de dirección, si hubo una labor previa de búsqueda, dos meses pateándonos la zona…

De preproducción entonces si hay un trabajo más extendido en el tiempo…

G.V.: Muchísimo… y entonces claro, pienso ¿cómo podría hacer una película en dos semanas?. Me apetecía arriesgar con planos generales, contarlo como si fuera un bodegón, en definitiva, sin presupuesto y demás teníamos que ingeniárnoslas como podíamos. Por ejemplo en la escena de la cárcel que es un edificio abandonado en Zamora, una cárcel antigua donde no hay nada, preferimos abandonar el enfoque clásico de un encuentro cara a cara con un diálogo al uso, no me daba la gana hacerlo así y pensábamos ¿cómo podemos contar que este chico tiene una madre, que está en la cárcel, que trafica con droga…? En fin que lo que parece sencillo no lo es tanto. Con el fuera de campo pasa algo similar, hay escenas de acción y sin actores profesionales necesitamos que resulten creíbles, sin especialistas, hay que crear iluminación especial y claro no había tiempo de hacerlo y el fuera de campo te da la opción de obviarlo.

 – Al unir el río y la infancia como leit motiv se piensa en Mark Twain pero claro, ärtico es una versión mucho más oscura y pesimista sobre ese periodo.

G.V.: Mira, lo que pasa es que el río es parte importante de mi ciudad y, de pequeño quería hacer maldades es donde iba, para esconderte y vivir. Entonces, claro, como me encanta el río, más incluso estando un poco descuidado, abandonado pues me llama mucho la atención. Además cinematográficamente, a nivel de imagen, siempre queda muy bien retratado, si tuviese mar lo haría pero como en Salamanca no tenemos… (risas)

También tienes el uso del contraluz en los planos…

G.V.: Uf sí, no veas qué suerte tuvimos con el tiempo. Nos acompañó la climatología totalmente, el día que lo necesitamos hubo nieve y el sol amaneciendo con el reflejo en ella, el día que rodábamos las escenas con los caballos precisábamos escarcha y también la tuvimos, otro día estábamos rodando en interiores, empezó a llover y salió el arcoiris y todo el equipo corriendo para poder filmarlo entonces sí, tuvimos bastante suerte con el tiempo.

Comentabas que los chavales protagonistas los encontraste en un centro de acogida…

G.V.: Sí, sí… ahí están viviendo, eran chavales conflictivos pero a tope, no podías dejarles ni un minuto solos (risas), tenías que estar siempre al tanto que no se fueran a fumar cosas por ahí y pasaran de la peli.

Entonces quizás alguna idea, como lo de esconder la droga en el carrito de bebé te la dieron ellos mismos.

G.V.: No, son cosas que sacamos de la vida real, tengo un guionista, Manuel, que también es de Salamanca que contando casos reales de un amigo nuestro que hacía eso, vamos que lo utilizamos directamente. Sí que pasaba que cuando había alguna escena que preparaban droga te decían: “Oye, que así no se hace” y entonces les dejaba que lo hicieran como ellos conocían.

También nos llama la atención el uso del nombre de la película: Iceberg, ärtico… éste con la diéresis incluso…

G.V.: Sí, queríamos jugar con el nombre, repitiendo este tema de la frialdad, y en ärtico pues la diéresis son como dos cubitos de hielo y también la convierten en una palabra más nórdica. Sonaba bien y además es una película fría, distante como la estepa castellana. Al final le vas otorgando significados que la enriquecen.

Por ejemplo con Iceberg que nos hace pensar en partes desgajadas de un todo, en soledad…

G.V.: Sí, está muy bien pero también lo elegí porque era un nombre muy sonoro, además porque en principio el protagonista iba a ser un chaval solamente que era duro como una roca y frío, de hecho íbamos a llamarla Témpano pero luego nos quedamos con Iceberg que, como digo, resultaba mucho más sonoro.

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