Entrevistas: Aitor y Amaia Merino

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Amaia y Aitor

Hablamos con los autores de Asier ETA biok.

Tras ver el documental, entrevistamos a sus directores, los hermanos Aitor y Amaia Merino. Aitor está algo angustiado porque ha tenido que lidiar con una extensa entrevista en la que se hablado de todo menos de cine. Parece imposible, pero pasada la primera pregunta, trataremos de ceñirnos a eso mismo: al cine.

Cinema ad hoc: Me veo obligado a preguntar por Asier, que ha sido detenido recientemente.

Aitor: Ayer se decretó prisión incondicional sin fianza. Es muy difícil hacer una valoración… Es público que Asier ha estado trabajando como interlocutor del EPPK (el colectivo de presos de ETA) y eso es lo que sabemos.

Amaia: Ninguno de nosotros lo esperaba y esto sucede en la misma semana de estreno de la película y nos entristece a todos, ya que preveíamos que éste fuera un momento feliz, planificábamos estar juntos en esto, viendo las reacciones del público a nuestro trabajo y no lo vamos a estar. A Aitor y a mí nos entristece que en un ambiente de positivismo y de ir hacia delante se sigan aplicando las medidas más duras.

CAH: Cambiando de tercio, la película la habéis codirigido Aitor y tú, Amaia, pero al que vemos grabando y ante la cámara es a Aitor, ¿Qué papel has jugado tú?

Amaia: Tanto Aitor como yo somos amigos íntimos de Asier, pero todo comenzó con Aitor y Asier, que eran los compañeros de colegio, etc. Al saber de la cercanía de la fecha de liberación de Asier, quisimos hacer algo relacionado con nuestra actividad (Aitor es actor, yo soy montadora). En principio era una idea vaga y abstracta, pero al acercarse la fecha, “mañana sale”, Aitor tuvo un impulso: “Esto lo hacemos”. En ese momento yo estaba en Ecuador, donde vivo, y él en Madrid. Así que comienza él: sale a la calle, compra una cámara…

Aitor: Sí, porque no tenía cámara, ningún amigo me podía dejar una… comenzó así, con su liberación. Lo que yo pretendía, al principio, era aprovechar el grado de amistad y de confianza que tenemos para meter mi cámara en las situaciones más íntimas, pero como si no hubiera nadie detrás de la cámara, como si ésta flotara en el aire. Pero a medida que pasaban los días, a medida que la grabación avanzaba, empezaron a ocurrir cosas que no esperábamos. Comencé a intervenir, tratando de obtener ciertas situaciones…

CAH: Eso lo reconoces ante cámara, en el propio documental, “yo he provocado esto”

Aitor: Exactamente. Casi desde el principio empecé a grabarme a mí mismo, a grabar mis reflexiones a medida que acontecían los hechos. Amaia me recomendó que viera un documental: Cómo aprendí a vencer el miedo y a amar a Arik Sharon (1996), de un realizador israelí que se llama Avi Mograbi…

Amaia: Es un director que con muy pocos recursos hace películas en las que él se incluye como elemento conflictivo…

Aitor: Como elemento conflictuado. Nos inspiró porque nos dimos cuenta, llegado un punto, de que el personaje víctima del conflicto era yo, con respecto al propio Asier, a nuestra amistad y a que él perteneciera a una banda armada que había hecho uso de la violencia. Llegó un momento en que teníamos una sucesión de imágenes ordenadas cronológicamente, pero faltaba…

CAH: ¿Un hilo conductor?

Amaia: Faltaba el conflicto. Hay muchas discusiones al respecto, pero el cine sin conflicto… podría no ser cine.

(Aquí los hermanos se enzarzan en un pequeño debate sobre si el cine requiere de un conflicto o no…)

Aitor: Nosotros decidimos que en nuestra película tenía que haber un conflicto.

Amaia: Y pusimos un punto de vista que era el de Aitor; el nuestro. Nuestro propio conflicto.

CAH: He observado que el reflejo en prensa de la película (sobre todo tras el premio Irizar) se ha centrado en “han dado un premio a una película que habla sobre esto”. ¿Se está centrando la atención en la película o en lo que trata la película?

Aitor: Gana el tema, por goleada. Pero es normal: nosotros hemos hecho una película sobre este tema porque era lo de lo que necesitábamos hablar. De alguna forma, el tema está tan poco tratado que engulle el cómo está tratado. Cuando uno hace una película, arma un dispositivo dramatúrgico en función de lo que quiere contar. Aquí, nosotros queremos hablar de esta cuestión y de una forma concreta; hemos armado este dispositivo de la forma más sencilla posible. Aunque no es sencillo: nos ha llevado tres años y pico de trabajo, seis versiones de montaje, veintipico versiones de guión. Además de decenas de visionados con amigos, recabando opiniones, impresiones, modificando cosas, ha sido un trabajo muy minucioso para tener un lenguaje muy sencillo para que finalmente hable de lo que queremos que hable la película y no del lenguaje con el que hemos hablado de la película. El lenguaje está al servicio de lo que queríamos contar.

En ese sentido, la película parece que esté hecha por mí en el salón de mi casa en la hora y media que dura la película. Pero la película la hemos hecho los dos unidos a un equipo de producción, Doxa Producciones, sin los que esta película jamás se habría podido hacer. Estuvimos trabajando mucho tiempo Amaia y yo solos, montando, haciendo más y más guiones… pero nos dimos cuenta de que si queríamos terminar la película necesitábamos un productor.

CAH: ¿El tema de la película o su tratamiento os supuso alguna dificultad a la hora de encontrar productor?

Aitor: El tema, la forma de tratarlo y la situación que atraviesa el cine. Fue una combinación de factores que nos hizo pasar malos ratos hasta que se nos unió Doxa producciones, que puso en marcha la locomotora.

CAH: Me ha gustado mucho el montaje, del que te has encargado tú, Amaia. Me contáis que habéis hecho muchas versiones.

Amaia: Hemos ido haciendo versiones. Desde el momento en que nos dimos cuenta de que el material ordenado no era suficiente para hacer una película y que teníamos que meter a Aitor como punto de vista, caminamos por esa senda. Hicimos un trabajo de guión que consistió en hacer nuestras preguntas y ponerlas al servicio de éste. Y después hay un trabajo de una extraña actuación de Aitor, en el sentido de que él se interpreta a sí mismo, pero esto no sale así de fácil, de la nada; eso está escrito.

Aitor: Yo me trato a mí como un personaje. Ha habido un equilibrio difícil porque yo hablaba de mí como “el tío éste que se hizo amigo de uno que era de ETA”. Y a este tío le pasa esto, le pasa lo otro, ¿Cómo se lo toma? Pero claro ¿Esto qué da a entender al público? “El tío éste”, al ser yo, tenía que ser coherente con lo que yo siento, pienso y quiero reflejar de mí mismo, aunque yo esté tratado como un personaje. A diferencia de Asier.

CAH: Asier es Asier. También hablas de la dificultad de reflejar un personaje, a la persona.

Aitor: Pienso que del mismo modo que una biografía es incompleta porque sólo nos cuenta unos hechos elegidos por el autor, en cine el aspirar a hacer un retrato es un intento fallido. O es incompleto o es muy muy incompleto o es tremendamente maniqueo… o todo ello junto.

CAH: ¿Asier ha podido ver el documental?

Aitor: Sí, sí.

CAH: ¿Tuvisteis algún choque posterior?

Aitor: No. Pero para él ha sido doloroso porque precisamente no es una película en la que Asier salga, no sé, con mariposas. Mostramos una parte que no es, quizá, la que uno quisiera mostrar de sí mismo. Para él es difícil en ese sentido, pero también hay que decir que ha sido tremendamente generoso pues nos ha dejado hablar de él así sin inmiscuirse.

Amaia: Con total libertad, hemos sido libres absolutamente.

CAH: Al principio del documental cuentas que pretendes explicar a “tus amigos de Madrid” cómo es posible que seas amigo de un etarra. ¿Das por realizada la misión?

Aitor: Esa intención acaba teniendo un papel secundario. Pero dándote una respuesta sencilla: mis amigos de Madrid se hacen unas preguntas que antes no se hacían.

Amaia: Y hemos llegado a debates interesantes.

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