Críticas: Ismael

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Ismael (1) - Cinema ad hoc

Mario Casas y Belén Rueda nos felicitan las fiestas con Ismael.

La película española de estas navidades propone un cóctel de buenos sentimientos y crudos dramas sociales que convergen en un pequeño pueblo de la Costa Brava, sacudido por el impacto de la llegada del pequeño Ismael. La primera mitad presenta bien a unos personajes que guardan secretos y sobrellevan traumas, pero también crea una maraña que no acierta a resolver en un segundo tramo demasiado alargado. Por eso mismo creo que el mejor acercamiento a ella es el que desmenuza los conflictos internos que se presentan en una película casi coral, definida por las reacciones ante la adversidad de sus seis protagonistas.

Ismael (Larsson do Amaral) - Cinema ad hoc

Ismael (Larsson do Amaral). Ismael tiene 8 años y es un niño muy despierto, condición que muestra al mundo en la chapa metalizada con el lema “Sapere aude” que siempre lleva puesta y bien visible. Para qué ocultarlo. Un día, por lo que sea, decide montar en un AVE rumbo a Barcelona para iniciar la búsqueda de su padre biológico, al que nunca conoció y del que únicamente posee una carta de contenido altamente emotivo. El hecho de que sea un niño audaz facilita las cosas, claro está, y no tardamos en comprender el porqué de la chapita a través de su inusitada lucidez. El drama de la huida del hogar también queda atenuado por las nuevas tecnologías: el contacto con la madre está asegurado por esa vía, por lo que no tardará en seguir sus pasos e ir hasta la Costa Brava. En una constante y nada sutil muestra del producto de Sony, el niño no cesa de hacer fotos con su dispositivo, que tiene que venderse bien estas navidades. De mayor quiere acordarse de todo lo que sucede, según asevera. Ah, también parece tener una novia china en su clase del colegio: genialidad multicultural.

Ismael (Mario Casas) - Cinema ad hoc

Félix Ambrós (Mario Casas). Lo que no podía imaginar Ismael es que su padre tendría las facciones de un Mario Casas tan inmerso a la fuerza en su madurez como intérprete que, de repente, pasa a ser un profesor física y emocionalmente cojo que aplica sus innovadores métodos en un instituto con chavales conflictivos. Su personaje es una especie de cruce entre la Michelle Pfeiffer de Mentes peligrosas y la Nora Navas de Todos queremos lo mejor para ella, todo ello bien mezclado y pasado por el tamiz de su Hache de 3 metros sobre el cielo. Es decir, una brutalidad sin parangón en su carrera. Félix es también un romántico hater de la modernidad que prefiere regalarle un peluche a su hijo que aceptar entrar en la vorágine de los videojuegos a los que es adicto. Sus alumnos le putean pero también le adoran, y al final demostrará su evolución al grito de “Chino, grábalos” durante una intervención policial. Personalmente, me agrada pensar que el protagonista de la saga de Federico Moccia ha madurado de repente y ahora vive en una cabaña alejada de la sociedad en la Costa Brava, incapaz de aceptar la pérdida de su auténtico amor y volcando su vacío existencial en el apoyo a los que son como fue él en el pasado. Es algo que me creo. Y me cuadra.

Ismael (Belén Rueda) - Cinema ad hoc

Nora (Belén Rueda). La musa de buena parte del cine patrio más visto en los últimos tiempos también da un giro, aunque en este caso mínimo, a su carrera. Aquí el #belenruedismo se topa con el #mariocasismo, la otra gran corriente subyacente en el mismo, para generar una reacción que acaba por transformar ambos movimientos. Nora vive sola y, al igual que los demás personajes, oculta sus múltiples lagunas internas. La visita de su nieto Ismael le sirve para recuperar el contacto con su hijo Félix, con el que no habla desde hace años, y del que desconocía su impactante paternidad. Es igualmente útil para que el espectador descubra que Félix, tras una ausencia tan prolongada, la tiene guardada en la agenda de su móvil con el esclarecedor nombre de “M4DR3”. Y también, quizá, para que por fin encuentre el amor y opte por intervenir visceralmente en un repentino lance con las autoridades. Además, protege a Ismael del racismo nada más conocerlo: three points.

Ismael (Sergi López) - Cinema ad hoc

Jordi (Sergi López). Tras su humor irónico se esconde un gran corazón y también ciertas ganas de trincarse al personaje de Belén Rueda. Regente de un hotel en el que vive solo, no iba a ser él quien no escondiera una historia personal digna de contar a los amigos en plena borrachera. Jordi fue un músico incapaz de superar su inesperado primer éxito y ahora es uno de los escasos apoyos del personaje de Mario Casas. En sus escenas de supuesta tensión sexual con Nora se encuentra lo peor de la película.

– ¿Qué es ese ruido?
– Es mi corazón.

Ismael (Ella Kweku) - Cinema ad hoc

Alika (Ella Kweku). La madre de Ismael, de origen nigeriano, acude rauda y preocupada a la llamada de su hijo, que precipitará su reencuentro con el auténtico amor de su vida, al que perdió por culpa de su patológica indecisión y de la insensibilidad social. Alika trabaja como enfermera y conoció a Félix durante la durísima rehabilitación de su accidente, de la que guardan un vídeo que, en efecto, servirá después como recurso emocional mierder. Durante su embarazo, nuestro sensible héroe decidió retirarse a meditar y la entregó a los brazos de otro hombre. Desde entonces recibe misivas firmadas por el seudónimo de “tu príncipe inválido”, un personaje misterioso (?) cuya principal afición era leer fragmentos de Moby Dick en la cama. Además de sobrellevar su drama personal, tiene que convivir con la desgracia de que su hijo posea una mente brillante y audaz y lo descubra todo antes que ella.

Ismael (Juan Diego Botto, Belén Rueda y Sergi López) - Cinema ad hoc

Luis (Juan Diego Botto). Es el progenitor trucho de Ismael, que le adora pero empieza a contemplar la posibilidad de una vida al lado de su padre biológico. Al contrario que a Félix, a Luis le tira más la modernidad que la tradición: su labor como padre es impecable, pero el papel de héroe romántico ya está cogido desde el principio, así que se siente desplazado en su rol. Tendrá que enfrentarse al reencuentro de su mujer Alika con el amor de su vida, que provoca miradas incómodas y una creciente tensión sostenida. Le honra y otorga puntos de carisma ser el personaje que menos pinta y querer desaparecer pronto.

Ismael (Feliz Navidad) - Cinema ad hoc

En definitiva, esto es casi todo lo que ofrece Ismael. Dentro de mí existía la esperanza de que los seis personajes acabasen uniendo sus voces al improbable grito de “Ismael, Ismael, qué bonita es Ismael”, pero no pudo ser: el desenlace es más sobrio de lo esperado. Al menos ha servido como excusa para felicitar la Navidad a los que nos leéis durante el año. Os queremos bien.

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