MUCES 2013: Día 2

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Centro Histórico

Segunda jornada irregular en MUCES 2013
Con las calles de Segovia totalmente nevadas ha amanecido nuestra segunda jornadaen la Muestra de Cine Europeo de Segovia, en la que hoy hemos tenido películas muy diferentes entre sí en todos los aspectos.

Para empezar, dentro de la Sección Oficial y teniendo en cuenta que Portugal es el país invitado en esta edición de MUCES, hemos visto una película dividida en cuatro historias con el denominador común de la ciudad lusa de Guimarães, Centro histórico. Cada una de estas historias está dirigida por un director diferente como diferentes son las mismas entre sí, tanto por su duración, la primera y la última son mucho más breves que las otras dos, como por la temática y la calidad. Si bien el primer episodio es puro Kaurismäki, retratando con su inconfundible humor amargo al solitario dueño de un bar del centro de Guimarães con un ritmo ágil en El tabernero, el siguiente corto dirigido por Pedro Costa hizo perder la paciencia a muchos de los asistentes a la proyección que optaron por abandonarla sin quedarse a ver el resto. Dulce exorcismo es una especie de bajada a los infiernos de un inmigrante subsahariano en un ascensor acompañado de un soldado. El corto tiene una estética espectacular que juega con las sombras confundiendo a los inmigrantes que llegan a Europa con la noche oscura, pero en materia argumental es tan sumamente denso que llega un momento en el que pierde totalmente el interés del diálogo entre el inmigrante y el soldado, principalmente porque carece de coherencia. Puede que Ventura, el inmigrante, esté viviendo un sueño, puede que esté muerto, puede que ni siquiera sea un inmigrante….no lo sabemos y realmente deja de importarnos pronto. Afortunadamente la siguiente historia es de una exquisitez y emotividad como sólo Víctor Erice podía lograr. Cristales rotos es por sí solo un grandísimo documental en el que con sólo una silla, una fotografía antigua y la expresión de varias personas entrevistadas, consigue transmitir unos sentimientos muy profundos sin ni siquiera pretenderlo. Son personas que trabajaron en algún momento en la fábrica de textiles más importante del pueblo, que van pasando delante de la cámara para contar sus recuerdos de aquellas épocas en forma de monólogos casi improvisados, rememorando las situaciones y circunstancias de sus vidas que les ligaron a la fábrica, cerrada hace 11 años. Por último, Manoel de Oliveira nos ofrece un paseo turístico por el casco histórico de Guimarães con un corto que tiene más bien poco que ofrecer. Sin duda Centro histórico únicamente merece la pena por la historia de Erice, pero hay que ser muy consciente del esfuerzo que hay que hacer para poder verla teniendo que pasar antes por el de Costa.

Love eternal

La siguiente película no podía ser más distinta a esta. Proyectada el mes pasado en el Festival de Sitges, Love eternal es una poética historia de un joven que se aísla del mundo cuando se ve rodeado por la muerte, pero en lugar de huir de ella desarrolla una fascinación enfermiza por los muertos y sobre todo por la idea del suicidio. Love eternal se basa en una novela japonesa y la película tiene ese aura lírica que está presente en la cultura nipona, y que transmite paz y belleza incluso al tratar el suicidio colectivo o la necrofilia, no sólo con su estética sino también con una banda sonora omnipresente que no molesta sino que arropa las imágenes a la perfección. El ritmo de la película decae en su tramo final al volverse más convencional, pero por el momento es una de las películas más interesantes de las que hemos visto en la muestra, llevada en todo momento por la convincente interpretación de Robert de Hoog.

Linhas de Wellington

Con la selección para ser nominada a los Oscar bajo el brazo se ha presentado también la última película que proyectó antes de morir el cineasta Raúl Ruiz, y que su viuda, la también directora Valeria Sarmiento, se ha encargado de dirigir como homenaje a él, Las líneas de Wellington. La película tiene una versión en tres capítulos para televisión que es la que hemos podido ver en el MUCES en la jornada de hoy, y cuenta la llegada de las tropas de Napoleón a Portugal en 1810, y la lucha que contra ellos mantuvieron los portugueses con ayuda del ejército inglés. Mediante varios personajes vamos viendo las distintas etapas de las batallas, pero no se detiene en ninguna de sus historias por lo que acaba siendo un compendio de múltiples personajes a los que no vemos desarrollarse. Por otra parte, al no haber visto la versión para cine, se hace muy difícil saber si aquella tiene una estructura más acorde para ello y si en la sala de montaje se han quitado muchas de las cosas que hacen que lo que hemos visto resulte ser una serie de incoherencias anacrónicas dentro de una ambiciosa superproducción internacional. Es muy loable que actores como John Malkovich, Catherine Deneuve, Marisa Paredes o Michel Piccoli quieran rendirle tributo a Raúl Ruiz, pero figurar en una película con una factura tan mediocre y con papeles que en alguno de los casos rozan el ridículo, es cuanto menos doloroso para el espectador.

Mañana os traeremos una entrevista con la directora de Las líneas de Wellington y os hablaremos también de las últimas proyecciones a las que asistiremos antes de despedirnos de la muestra MUCES por este año.

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