London Calling: UK Film Festival

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The Selfish Giant

UKFF: Cortometrajes y las tres candidatas a los Premios LUX en Londres.

UK Film Festival es una de esas rarezas que para los que vivimos en esta ciudad siempre tienen algo de “esto sólo pasa en Londres”. Este fin de semana ponía punto final su tercera edición, una vez más en el acogedor cine Aubin, en pleno barrio de Shoreditch. No ha sido difícil llenar una escueta sala en la que la gente se relaja en butacas de salón y sofás, sobre los que reposan unas mantas que sólo invitan a olvidarse del frío, de la ciudad y de todo lo que no suceda en pantalla.

En este entorno tan curioso, los asistentes han disfrutado de algunos de los mejores cortos del año. Han gustado especialmente Kick-Off (Zoran Trajkovic) y Sausage (Robert Graves), premios al corto británico y de animación, respectivamente. La mejor creación hecha por un estudiante fue Monster (aka Potwor, dirigido por Piotr Ryczko), mientras que el checo Jan Pavlacky se hizo con el mejor guion y la mejor fotografía por BKA 49-77. Por último, el jurado se rindió a Damn Girl (aka Fucking Tøs) en la sección internacional, una interesante obra de la danesa Kira Richards Hansen.

En conjunción con la competición de cortometrajes, UK Film Festival es el aparato británico elegido como plataforma de los Premios LUX, una estupenda iniciativa europea que desde 2007 premia la película autóctona más interesante del año. En especial, estos galardones quieren destacar aquellos proyectos que mejor describan y expresen en qué consiste la identidad cultural europea, ilustrando su diversidad, valores y tradiciones, lo que por ende permite acoger a una infinidad de cintas que cinematográficamente aporten valor.

De las diez nominadas inicialmente, se quedaron fuera de las finalistas grandes éxitos de crítica como La gran belleza, Oh! Boy, In Bloom (aka Grzeli Nateli Dgeebi) o Krugovi (aka Circles). Tampoco optará a la mención la española La Plaga, de Neus Ballús. En cambio, a la espera de hacerse con el Premio LUX 2013 se encuentran Miele, The Selfish Giant y The Broken Circle Breakdown.

Miele

Pese a ser una de las actrices más prolíficas de Italia, Valeria Golino ha conseguido con su opera prima como directora algunos de los mayores reconocimientos de su carrera. Su éxito Miele cuenta la historia de una mujer que ayuda a morir a enfermos terminales, y que debido al riesgo de su profesión y a algunas malas elecciones personales, se ve envuelta en problemas que cambiarán su vida.

Por su parte, The Selfish Giant también es la sorprendente primera película de Clio Barnard, una de las nuevas promesas del cine británico, como demuestran las recientes nominaciones de los BIFA, los premios de cine independiente de Reino Unido. Se trata de una de las cinco historias que componen la colección El príncipe feliz y otros cuentos, de Oscar Wilde. Barnard adapta esta fábula del siglo XIX y presenta una una sentida historia contemporánea en Bradford, donde un menor busca su lugar en el mundo. Este nuevo título de referencia para el realismo social británico sigue los pasos de Arbor, quien con sólo 14 años vive la exclusión en todos los planos de su vida. La ruptura con su mundo llegará cuando conoce a un chatarrero local para quien empieza a trabajar, lo que le permitirá conocer la independencia y la avaricia.

Desde Bélgica es la última de las tres propuestas, The Broken Circle Breakdown, la cuarta cinta que dirige Felix Van Groeningen. El director propone un convincente melodrama sobre lo difícil de mantener los compromisos con el paso de los años y con los sucesos inesperados. Por ello, este relato sobre un apasionado matrimonio entre un músico country y una tatuadora se construye con valientes saltos en el tiempo, hacia detrás y hacia delante, que buscan enfatizar los momentos decisivos en su compromiso, aquello de “en la salud y en la enfermedad”.

The broken circle breakdown

Didier (Johan Heldenbergh) y Elise (Veerle Baetens) son una pareja muy cool, unos hipsters un tanto alejados del circuito mainstream, personas que disfrutan de su libertad en todos los sentidos. Un encuentro casual y una pasión desbordante dan como resultado un embarazo no buscado, que se transformará en Maybelle y en un nuevo estado en el compromiso de la pareja, que compartirá la tarea de la paternidad. Si la criatura supone un cierto cambio en la relajada vida de la pareja, con fiestas de cumpleaños y meriendas que preparar, la enfermedad de la pequeña cambiará todas las reglas entre Didier y Elise, los pondrá a prueba como matrimonio y como individuos, y sacará a relucir todos sus fantasmas.

Es casi absurdo hablar de las interpretaciones de Baetens y Heldenbergh, ya que llegan a la pantalla habiendo absorbido unos personajes que parecen hechos a su medida. Ambos llevan el peso de toda la película de un modo asombroso, ilustran un amor sin fisuras que nunca muere, que sólo se transforma, igual que el montaje modela la narración de esta historia con unos saltos que colocan de un modo muy atractivo para el espectador las dosis de información entre canción y canción. Y es que los muchos momentos musicales hacen que esta cinta sea literalmente un melodrama, aunque también lo es por dar voz al drama del cáncer infantil sin pizca de humor. Con todos estos elementos, la película convenció en la pasada Berlinale y es la elegida por Bélgica como representante para los próximos Óscar, donde en muchas quinielas ya tiene un lugar asegurado entre las cinco finalistas.

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