FICX 2013: Día 6

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I am a ghost

En la recta final del FICX.

Ya cerca del final de la muestra gijonesa toca hablar aunque sea de manera somera de lo mejor que hemos podido ver por otras secciones, lejos de la Oficial que, cómo sabéis, ha sido a la que hemos prestado una atención prioritaria durante estos días. En primer lugar y por orden de importancia debemos hablar de I am a Ghost, enclavada en Géneros mutantes y que situamos no solamente entre lo más destacado de este FICX 2013 sino como una de las propuestas más originales y atrevidas de todo este año, una vuelta de tuerca a un género que muchas veces se muestra falto de riesgo o tendente a asentarse en cómodos lugares comunes, en códigos fácilmente reconocibles por cualquier espectador. La de H.P. Mendoza es una película que no sólo desafía al público desde su compleja pero lógica estructura, sino que es capaz de complementarla con el tono visual adecuado, lúgubre, macilento, propiamente fantasmagórico… una sorpresa maravillosa que abunda, además, en lo que supuestamente propone el Festival gijonés, la transgresión y el riesgo.

Cheatin

Poco se puede decir que no se haya dicho ya del animador estadounidense Bill Plympton, un artista rabiosamente independiente que siempre se ha resistido a someterse a los designios de los grandes estudios. En la sección de Animaficx, una de las más destacables del Festival por el nivel medio de sus componentes, presentaba Cheatin’, su último largometraje hasta el momento dónde, con su trazo libre e imaginativo, retorcía el género del melodrama amoroso hasta convertirlo en una sátira desternillante pero llena de afecto por las criaturas que lo pueblan. Una prueba más, al igual que lo era esa maravilla llamada It’s Such a Beautiful Day que la escasez de medios no está reñida con la obtención de grandes resultados cuando el talento interfiere en la ecuación.

De nuestra favorita de la sección Rellumes, House with a Turret, ya os hablamos el primer día, así que cerramos nuestro repaso a las candidatas a las secciones paralelas y pasamos a reseñar las últimas películas de la Secciçon Oficial.

FLOATING SKYSCRAPERS

Hay algo en el film polaco Floating Skyscrapers que nos recuerda a una de las películas españolas del año, la estupenda La herida de Fernando Franco. Quizás se trata de la forma de colocar la cámara de su director Tomas Wasilewski, siempre cercana a la espalda de su protagonista, quizás su intención de mostrar una herida colectiva pero siempre desde lo individual, sin convertirse en un teórico que vocifera desde su púlpito moral. Aquí se trata de hablar de la homofobia latente en un país eminentemente católico como es Polonia a través de la historia de dos chicos que muestran, por vías diferentes, su camino a la definición sexual y los conflictos que esto genera con su entorno más cercano. Una muestra incómoda y poco complaciente (a diferencia de otras de la Sección Oficial del FICX) sobre una realidad patente en esta sociedad… y no sólo en Polonia, vistas las deserciones en la sala donde se proyectaba cuando el voltaje erótico de ciertas escenas alcanzaba un nivel superior al que se suele estilar usualmente en el cine convencional. Un papel de tornasol que refleja el nivel de tolerancia hacia la diferencia de quien la observa, aunque sólo fuera por esto se antoja una película valiente y necesaria.

Little one

Uno tiene la tendencia a ser cuidadoso con el cine venido de África, no sólo por aquello tan manido de la escasez de medios etc. sino porque el tono, normalmente naif, de lo que nos llega es una transcripción al cine de la panoplia artística (pictórica, musical, etc.) de dicho continente. Ocurre, sin embargo, que en ocasiones es imposible juzgar con benevolencia algunas muestras de dicha cinematografía por mucha soberbia occidental que hagamos a un lado, éste es precisamente el caso de Little One, y es que es tanta la desidia, la torpeza disfrazada con ropajes de buenas intenciones o de crítica social, el amaneramiento en sus formas, la ridícula simpleza de sus personajes monocordes, el pestilente uso de sus recursos musicales que no podemos más que preguntarnos cómo puede formar parte de una selección escogida para un Festival como el nuestro. Nos parece una opción razonable, que no compartida, que el FICX se aleje de la radicalidad para convertirse en otra cosa, en algo para todos los públicos, pero estamos convencidos que ese público impreciso y deseado sabe valorar y merece algo más que un lamentable pornodrama de estas hechuras o al menos tengo la esperanza de que así sea y la convicción que así debe ser.

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