En otro país: Mistaken for Strangers

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Mistaken for Strangers - Cinema ad hoc

Matt Berninger de The National tiene un hermano monguer.

Después de once años en la música y cinco álbumes en el mercado, uno de ellos tan clave como Boxer, los miembros de The National alcanzaron en 2010 gracias al lanzamiento de High Violet unas cotas de popularidad que nunca habían llegado a imaginar. Casi de repente, el grupo que tocaba en pequeñas salas a menudo semivacías se vio flanqueado en las listas de ventas por Justin Bieber o AC/DC. Su percepción de las giras y el encuentro con el público, inevitablemente, tenía que transformarse.

Curiosamente, de los cinco componentes del grupo, cuatro –Aaron y Bryce Dessner, Bryan y Scott Devendorf– son parejas de hermanos. El único que no tiene al suyo entre ellos es Matt Berninger, el cantante y cabeza visible de la banda. Cuando es preguntado por él en una entrevista, su respuesta supone el punto de partida para que Tom, un patán alocado totalmente opuesto a la idiosincrasia del quinteto, les siga en la gira más grande de sus vidas filmando lo que comienza presentándose como un libre y desenfadado documento sobre la misma.

Mistaken for Strangers (2) - Cinema ad hoc

La desconocida identidad del nuevo público al que se abren establece un paralelismo con la apertura del espacio cerrado que comparte la banda, de la intimidad de la que disfrutan entre autobuses y camerinos, a la indiscreta visión de un ser ajeno y totalmente opuesto a todos ellos; un observador que, por otro lado, sigue manteniendo una relación afectuosa con su hermano. Las preguntas a las que les somete, tan inoportunas como desternillantes, no tardarán en generar un clima de desquiciada tensión que se traduce en complicidad con un espectador tan dentro de la gira gracias a los fragmentos de actuaciones que contempla como por el juego del que es convertido en sonriente y casi malévolo partícipe.

Tom Berninger, un personaje grotesco que choca frontalmente con la imagen seria y sobria que se tiene de Matt, no tarda en adueñarse de un documento que nunca renuncia a mostrar imágenes de la gira y su devenir: hay tiempo para observar al grupo participando en la campaña del Partido Demócrata o divirtiéndose mientras tocan una improbable versión de Age of Consent en su caravana. Tampoco son escasas las filmaciones de directos, que muestran a un Matt absorto en los temas –muy significativo el Terrible Love con el que se cierra la película, durante el que llega a abandonar el recinto poniendo a prueba la paciencia de los agentes de seguridad– mientras el entregado público hace lo imposible por rozarle.

Mistaken for Strangers (3) - Cinema ad hoc

La incómoda presencia de Tom, con una vena artística únicamente plasmada en las desastrosas películas amateur de terror y acción que lleva realizando desde niño; se contrapone así a la desatada admiración y el respeto de los que goza cada día un hermano mayor que, además, se muestra capaz de canalizar sus frustraciones y temores a través de los desoladores temas que le han guiado al éxito. Asegurando no saber qué pinta en la gira y finalmente expulsado de la misma, su aventura entre los miembros del grupo acaba dando paso a un viaje a Brooklyn con Matt y su familia para intentar otorgar forma a algo que se revela incapaz de concluir. Los padres de ambos también terminan por tomar la palabra en este no-relato, ayudando a asimilar definitivamente en este tramo que Mistaken for Strangers no posee la estructura de un documental al uso pese a que por momentos sepa funcionar como tal.

Mistaken for Strangers (4) - Cinema ad hoc

Totalmente obligatoria para fans del grupo –entre los que me encuentro– y muy recomendable para los que no lo sean, Mistaken for Strangers trasciende el fresco inicial para aportar una original visión sobre la identidad del artista y la relación entre hermanos de naturalezas opuestas, además de captar con agudeza un pedazo de la escena musical de nuestro tiempo. Su mirada, divertida e irónica, desmonta prejuicios sobre un grupo caracterizado por la oscuridad y melancolía de su música que aquí ha tomado parte de un juego cuya veracidad se presta a elucubraciones. Un retrato incisivo, con ramalazos que transitan desde This is Spinal Tap hasta I’m Still Here, que compensa con creces la pequeña decepción que ha supuesto este mismo año su disco Trouble Will Find Me. A rescatar.

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