Sitges 2013: Día 5

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Wrong cops

Cosas muy rarunas en Sitges, señora.

Eh, que no es sólo que fuera el día de las fumadas de Quentin Dupieux y las paranoias con guantes de cuero de Cattet & Forzani es que sigue encendido el tema de la prensa b y sus problemas de acceso a determinadas salas, que si el Prado o el Retiro están completos no hay motivo para la queja pero nos preguntamos en qué perjudica a una película que accedan 5 compañeros a una sala cuando no hay más de 30 personas en su interior, vamos a darle vueltas al asunto o mejor, a ver si se nos aparece un ángel (sala) y nos lo explica. Perplejidad, eh.

Y de esto de la perplejidad sabe un huevo el amigo Quentin Dupieux, que ya nos hizo el cerebro chiribitas con la historia de aquel neumático telequinésico y fapeador de Roxane Mesquida llamada Rubber. Quentin volvía a la carga por Sitges (es un amic del Festival) con Wrong cops, dividiendo a la platea fanática de su humor lisérgico y emporrado, había quien celebraba que la peli estuviera dotada de una estructura más tradicional, que fuera una obra más madura, en definitiva, y también estaban los que consideran que cuanto más majadero es el cine de Dupieux más enteros gana en valoración, nosotros nos apuntamos a esta corriente, es decir, nos lo pasamos relativamente bien pero adoramos cuando se dinamitan los preceptos de la linealidad, cuando hay festejos metacinéfilos, cuando vamos de sorpresa en sorpresa. Llamamos la atención, eso sí, sobre los pequeños papeles que tienen dos de los niños mimados de esta web, el mítico Eric Roberts, el hermano molón de la familia, y el cantante Jon Lajoie, el geniaco que creó Everyday normal guy, búsquenla en Youtube, amigos.

Real

Os pongo en antecedentes, Kiyoshi Kurosawa es un director japonés bastante interesante que nos trajo Pulse, apasionante relato sobre la soledad en los tiempos de Internet que sufrió una violación bastante considerable en su remake USA, pues bien, Kiyoshi presentaba en el Auditori su última peli, Real, que ya había pasado por la Sección Oficial de la Biennale 2013 y con la que insiste en el tema de la ciencia ficción desde una premisa bien diferente, aquí se trata de profundizar en el tema de los recuerdos compartidos (ya llevamos, por cierto varias del mismo palo en este Festival) como método de cura para una chica en estado de coma, aparentemente irreversible. La cosa empieza mal, porque el mundo artificial que sirve de soporte físico para la interacción entre curador y enferma carece de fisicidad y de atracción visual, resulta en el mejor de los casos bastante vulgar e insulso pero, no se preocupen, porque posteriormente todo va a peor transformándose en un drama familiar con reminiscencias de infancia traumática que provoca bastante pasmo por su torpeza y falta de acierto a la hora de provocar emoción, por la ridícula elección de sus metáforas visuales, de hecho, en vez de las esperadas lágrimas, hubo algún ataque de hilaridad en la sección de butacas, podemos dar fe de ello. Algo les digo, si quieren ver a un niño japonés diabólico transformado en plesiosaurio (?) con afanes vengativos, quizá sea su película (? otra vez)

Létrange-couleur-des-larmes-de-ton-corps

Se preveía tormenta en el pase de tarde… y es que los belgas Cattet & Forzani son capaces de enervar y de provocar emociones visuales de impacto duradero, su cine experimental crea adhesiones y odios de manera igualitaria, buena fe de ello da como fue recibido su anterior largometraje, Amer, con bravos y abucheos en el maratón de medianoche donde se programó. L’étrange couleur des larmes de ton corps. De nuevo tenemos en la pantalla cuero y cuchillos, filtros y efectos de sonido intrusivos, otra vez se intenta prescindir, ridiculizar de hecho, a cualquier intento de narrativa para alcanzar la esencia del género, prescindiendo de todos los elementos de relleno. La obra de Cattet & Forzani debe leerse como ejercicio teórico más que como ficción al uso, sólo ese intento ya nos provoca que la juzguemos con cierta benevolencia, el no acogerse a fórmulas prefijadas ya es un punto a favor, al menos por aquí aunque lo cierto es que las sensaciones que nos provoca están lejos de las que consiguieron con Amer y la película resulta, definitivamente, agotadora, si eso es bueno o malo decídanlo ustedes mismos.

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