Sitges 2013: Día 2

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Magic, magic

Hacia lo salvaje: naturalezas desbocadas en Sitges.

En un festival como éste, en el que la cantidad siempre ha sido un factor destacado a la hora de seleccionar su parrilla, se podría pensar (y de hecho a veces lo hacemos) que tanta acumulación no favorece a que se vea una línea clara, un leit motiv que una lo proyectado en una relación armónica y coherente. Días como el de hoy niegan ese principio ya que, más allá de la calidad propia de cada propuesta, la primigenia sombra del mal que palpita en los bosques, el enfrentamiento entre la sociedad 2.0 y la tradición cosmológica e irracional se han enseñoreado de nuestro querido Auditori llenándolo de sonidos extraños, ya mismo os damos los detalles.

Abría jornada una nueva prueba de la actual pujanza del cine andino, la película del director chileno Sebastián Silva, Magic, magic que explora con acierto la psicosis que experimenta una joven estadounidense ante su no deseado contacto con la rotundidad del paisaje (humano y geográfico) del sur de Chile. Una confundida y vulnerable Juno Temple como arquetipo generacional que se acerca al colapso con cada paso que la aleja de la seguridad del hogar social del 3G o de una presencia familiar tranquilizadora, la desubicación como admonición del horror y la locura. Todo cuanto ella ve y escucha deviene en amenaza desde su perspectiva, desde el canto de los pájaros hasta la lasciva y repulsiva mirada de un Michael Cera que borda su papel de sátiro, quién sabe si real o imaginado. La gran virtud de Magic, magic es su carga atmosférica, la opresiva presencia de algo que no encuentra definición, la tensión que se percibe en cada fotograma. Consígase una ambientación que nos mantenga pendientes de lo que esconde cada gesto, un mundo complejo donde flotan pulsiones sexuales y buena parte del éxito ya está conseguida, algo así diría Polanski y no iría desencaminado.

The green inferno

Con el mismo trasfondo que la anterior pero con unos medios e intenciones totalmente enfrentados a la de Silva se presentaba a continuación The green inferno, dirigida por uno de esos autores amigos del festival, el estadounidense Eli Roth. Celebración conscientemente pantagruélica del gore más desmadrado, la cosa se centra en un grupito lo suficientemente odiable de aspirantes a activistas de Greenpeace que se lanzan, por motivos más o menos egoístas, a rescatar a una aldea de indígenas amazónicos amenazada por las prospecciones gasísticas, por el capitalismo maloso, vaya. El asunto, como ya pueden imaginar, termina de la peor manera y siendo el creador de Cabin fever el que está al mando del asunto echen en cuenta que eso es algo muy desagradable. Vamos a obviar los detalles escabrosos para que los disfruten por su cuenta, tampoco vamos a subrayar su análisis algo monguer sobre el conflicto social o lo plano de su dirección que seguro que a los fans de Roth les importa un carajo, a fin de cuentas lo que se viene buscando aquí son las mil y una delicias del canibalismo, el goce de los desmembramientos y todas esas ricuras y, en ese sentido, créanme The green inferno da lo que promete.

Escape from tomorrow

Piensen en el típico americano medio, en un fracasado cualquiera, en Homer Simpson sin ir más lejos pasado de tripis y viagra y sometido a la automatización de la fantasía, a los recursos de su imaginación constreñidos por el corsé de la factoría disneyana. Ésta es la idea de partida de la esperada Escape from tomorrow y digamos que cumple a medias los objetivos marcados: demasiado marciana para ser realmente dañina para la multinacional, excesivamente amateur en su factura para que se nos graben en la memoria algo más que un par de imágenes, pobre en lo burdo de sus metáforas, definitivamente dispersa e irregular en sus (amplias) pretensiones. Y ahora me dirán que la crónica del día iba de junglas y similares y algo de eso hay, laberintos de fantasías sexuales a lo American beauty con aliño de Claviceps purpurea, curiosa sí pero no condenada a perdurar. Lo de ser cine de guerrilla tampoco nos lo terminamos de creer, perdonen la incredulidad.

One Response to Sitges 2013: Día 2

  1. Sonia L dice:

    Me encanta como escribís los artículos! Fantástico el festival de Sitges

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