London Calling: Raindance (y IV)

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Halima's path

Premios y broche de oro en las últimas jornadas de Raindance.

El festival británico de cine independiente anunció este sábado las decisiones de un jurado que lideraba Julian Assange. Halima’s Path fue la gran triunfadora del certamen, un drama con producción croata, eslovena y bosnia que dirige Arsen Anton Ostojic. Sin explicar la guerra de Bosnia, el brillante guion de Fedja Isovic parte de un retrato familiar para describir la fractura social derivada de la disolución de Yugoslavia, que mantuvo la práctica de las escisiones sociales y las censuras en las relaciones entre diferentes religiones. A partir de Halima, a quien seguimos previa y posteriormente a la guerra, conocemos el entorno de una pequeña aldea bosnia a partir de tres hogares de su familia, aún más ligados debido al nacimiento de un hijo no deseado, que representará el nexo de unión y desunión de esta familia y de todo el país.

El pequeño laberinto en el argumento recuerda a la reciente Incendios, y de igual modo puede atraer a públicos muy distintos. Aunque puede ser acusada de ofrecer cierto sentimentalismo, un drama de guerra siempre es un drama, valiente en este caso para mostrar tanto la lágrima como la plegaria ante unos huesos colocados en orden sobre una lona de plástico, sin carne ni juntas. Ante un derroche de hechos que hablan por sí solos, las actuaciones engloban una película magnífica, de esas que no deberían no verse.

The patrol

Si Halima’s Path triunfó en el plano internacional, el premio a la mejor película autóctona finalmente recayó en The Patrol (Tom Petch), una cinta bélica que sigue los pasos de una patrulla británica en Afganistán en una de las operaciones de retirada parcial, un movimiento aparentemente sencillo en el que el ejército británico se estancó en 2006. Cada vez con más dificultades para soportar las condiciones, The Patrol centra sus esfuerzos en definir los personajes y sus relaciones, en un entorno marcadamente realista, algo notable gracias a la propia experiencia militar de Petch, que también ha trabajado como asesor en películas de esta temática.

Por su parte, el drama de animación de Alessandro Rak, L’Arte della Felicità –mejor film italiano en Venecia– se convirtió en el mejor debut, mientras que el mejor documental fue el austríaco Sickfuckpeople (Juri Rechinsky), que narra la historia de varias personas que superaron sus adicciones de drogas como adolescentes. El jurado concedió su premio especial a  A Night and A Day, uno de los trabajos del cineasta Phillip Van.

Los premios en clave de corto se rindieron a A Good Story, no solo elegido mejor cortometraje, sino también el triunfador de la sección internacional. En el apartado británico ganó Irreversible, mientras que en el género documental premió a Butter Lamp. Ziegenort ganó en la categoría de animación, una de las más fructíferas, y que este año proyectó fuera de competición el español Fuga, mejor cortometraje en los últimos festivales de Sitges y Málaga.

besos de azúcar

Pero no todas las sorpresas procedieron de los premios. Raindance también concluyó su edición número 21 con una traca final de títulos memorables, especialmente gracias a El Crítico y a Besos de azúcar, el nuevo trabajo de Carlos Cuarón. Todavía sin distribución oficial en España, el guionista de Y tu mamá también presentó una tierna muestra sobre un primer amor. Besos de Azúcar es el título de la película y también de la canción que bailan los dos jóvenes protagonistas lejos de la violencia física y verbal que alimenta su mundo en Tepito, un conflictivo barrio de México DF. El propio Cuarón reconocía que le sería imposible saber cuántos insultos se oyen en la película, aunque recalca que todos vienen del mundo de los adultos, una preocupante herencia que dejan sobre los más pequeños.

Esta tragicomedia a ritmo de Beethoven ofrece un abanico de personajes muy bien construidos. Sin embargo, las situaciones imposibles o interpretaciones excesivas pueden transmitir en algún momento una imagen de escena ensayada que no se empasta con una producción sobresaliente, que ya acompañaba a Rudo y cursi, el primer título como director de Cuarón protagonizado por Diego Luna y Gael García Bernal. En esta ocasión, el director ha querido huir de las estrellas patrias de México y ceder el protagonismo al brillante César Kancino, que en uno de los muchos detalles cómicos rocía ‘Gael García for Men’ sobre un colchón viejo. Junto con el trabajo de este pequeño actor, nombres poco conocidos como el de Verónica Falcón son las piezas fundamentales para que esta película fluya y llegue al final sin atisbo de pesadez.

El crítico

Aunque la argentina La reconstrucción era la única película latina que competía en la sección internacional, su compatriota El Crítico se llevó muchos más aplausos en la sala. Esta opera prima de Hernán Guerschuny está llena de encanto y no sólo por la efervescencia de Dolores Fonzi en un papel que parece escrito para ella, sino porque es difícil ser cinéfilo y no disfrutar en algún momento de esta película. O quizá en la mayoría.

Plagada de referentes cinematográficos, El Crítico parte y eclosiona en Al final de la escapada para hacer una reflexión sobre el género de la comedia romántica, con sus clichés obligados: la lluvia, los violines en el beso, correr sin motivo o el molesto momento del clip musical. Y este análisis se acompaña de la figura del crítico, a quien Guerschuny conoce muy bien por haber estado en sus carnes casi dos décadas. El resultado es una comedia llena de contrastes y paradojas con la que el romanticismo de la vida misma supera con creces cualquier cinismo.

El Crítico fue una excelente opción para el día de clausura, en el que Londres puso fin a casi dos semanas relamiéndose gracias al cine, de todas partes, de todo tipo y con todas las ganas.

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