En otro país: Jodorowsky’s Dune

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CAH Jodorowsky's Dune

JODOROWSKY’s dune.

Muchos aún piensan que el Festival de Cine Fantástico de Sitges es la cosa esa de los friquis con mucha sangre y muchos zombies. Y lo es, pero hay hueco para un montón de cosas más.

Prueba de ello es que, mención del jurado aparte, fuera el público de camisetas negras el que diera su premio… a un documental. Documental sobre una película jamás terminada, que nos hace pensar en seguida en el caos de Lost In La Mancha, con Keith Fulton y Louis Pepe hablando del desesperado intento de Terry Gilliam por adaptar las aventuras de Don Quijote.

En este caso fue Alejandro Jodorowsky, que contaba con el beneplácito de un productor tras haber dirigido, guionizado e interpretado El Topo y La Montaña Sagrada, el que se puso detrás de una empresa que jamás se llevó a cabo.

El documental reconstruye todo el proceso de preproducción de la película mediante entrevistas al propio Jodorowsky, su sufrido productor y otros personajes involucrados en la cinta, como el artista H.R. Giger. También trata de mostrarnos lo que podría haber sido la película, reconstruyendo mediante motion graphics los decorados, las naves espaciales y todo ese trabajo que no acabó por dar ningún fruto… o al menos eso podría pensarse.

Jodorowsky's Dune

Si alguien dudaba que Alejo, Jodo, o como le queramos llamar, está como una regadera, creo firmemente que este documental puede despejar toda duda. Sus devaneos místicos, su creencia en casualidades mágicas, en conspiraciones del propio universo, … en parte parecen explicar por qué jamás se pudo rodar esta película. Partamos de la impactante base: el productor, asombrado por la imaginación de Jodorowsky, le dice que harán la obra que él quiera hacer. Jodo, sin dudar, responde “Dune”. Todo esto nos lo explica el propio Alejo, con su particular uso del inglés, ofreciéndonos una enorme sonrisa llena de dientes al terminar cada frase. “¿Y por qué precisamente “Dune”?”. “¡Porque un amigo lo había leído y me dijo que era fantástico!”.

A partir de aquí, nos narrarán la historia de Jodorowsky y la búsqueda de los “guerreros espirituales” que compondrán su equipo. Parte del equipo al que logró convencer incluye personajes tan célebres y variopintos como Moebius (en la dirección artística), el ya mencionado Giger, Orson Welles, Mick Jagger y Salvador Dalí. Cómo “by chance” (todo pareció solucionarse, en un principio, como por casualidad, como si el universo deseara que se rodara esta película) todo fue surgiendo y surgiendo… Jodorowski gesticula, hace onomatopeyas (“BRRRR” describe lo rápido que es Moebius con el lápiz), enseña los dientes…

Pero en fin, no voy a narrar cada anécdota que perla el documental precisamente porque merece la pena verlo y descubrir con inevitable arqueo de cejas esta empresa no tan fallida. Añado que aparece Nicolas Winding Refn y puede que en esa curiosa aparición se explique la dedicatoria final de su Sólo Dios Perdona.

Jodorowsky's Dune 2

Tengo una especie de filosofía en cuanto al documental: me gusta cuando los documentales que narran hechos muy concretos, como es el caso, acaban trascendiéndose a sí mismos. Después de tanto “by chance”, de tanta anécdota improbable y caprichos propios de otra época del cine, detrás de todos esos biombos, se intuye algo verdadero. Existe parcial y físicamente y es el libro-resumen de producción con el storyboard completo, el diseño de vestuarios, personajes, naves espaciales y decorados. Esperemos que algún día lo editen y se convierta en una reliquia de coleccionista. Pero lo que late detrás de todo estas pantallas es algo más que eso y aunque el propio Jodo quiera forzarlo fuera de su madriguera y nos hable de las maravillas de su fracaso, está ahí. Es la propia película, con todas sus posibilidades. O quizás es este documental. Porque no parece descabellado afirmar que la mitología que rodea esta película es bastante mejor que la película terminada. Aunque, por supuesto, nunca lo sabremos. Lo que obtenemos nosotros, los espectadores, aparte de aquel derrape de David Lynch, es este documental. Y merece mucho la pena.

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