Venecia 2013: Día 10

Escrito por

Twitter icon

Es-stouh

El equipo de Es-Stouh posando ante los fotógrafos durante la presentación de la película.

Con la penúltima jornada del Festival llega el final de la Sección Oficial. La última en ser visionada ha sido la argelina Es-Stouh (Les Terrasses) de Merzak Allouache, un mosaico de personajes y de sus actividades cotidianas (y otras no tanto) que realizan en los tejados de sus casas, en diferentes barrios de la ciudad de Argel: desde la celebración de una boda, pasando por el ensayo de una banda de música o un grupo de cineastas que buscan una buena toma para rodar hasta el nacimiento de un amor imposible. Esta variedad hace de ella una película rica en matices, donde se presenta una sociedad plural, parte de ella abierta, otra no tanto. Es un grupo de historias que conforman un relato único de temáticas variadas. Sus personajes resultan interesantes, nos muestran vidas truculentas, otras más habituales, pero ninguna deja impasible al espectador. Volando por el cielo de Argel somos testigos de la historia de esta ciudad, de sus costumbres, de sus prácticas religiosas, de las familias que en ella conviven, de crímenes, romances, de su música y su cine,… un todo en uno con una ejecución bastante correcta.

Summer 82 When Zappa came to Sicily

El año pasado vivimos una explosión de documentales en nuestros cines, encabezados por Searching for Sugar man, con la música como toque llamativo. Este año hemos podido ver una fórmula similar en Summer 82: When Zappa came to Sicily de Salvo Cuccia, confeso seguidor del cantante Frank Zappa, protagonista de dicho documental. Cuando uno conversa sobre una persona a la que tiene gran admiración, se nota, y es lo que le ha pasado a Cuccia. Tenemos ante nosotros un documental sobre el mundo de la música pero también sobre una familia que regresa a sus orígenes, un pueblecito de Sicilia donde los Zappa recibirán una gran acogida, mucho mejor de la que tuvo el cantante en 1982 cuando ofreció su último concierto de la gira europea en Palermo. En tan sólo 80 minutos, Cuccia nos ofrece una dosis de buena música y la historia de una noche de verano calurosa y de otra con mucho calor humano.

El resto de la jornada ha estado marcado por alguna sorpresa y mucho cine asiático. Desde Irán llegó Shahram Mokri con Cat and Fish, otra intrépida incursión en el plano secuencia único, esta vez de dos horas y cuarto de duración. Mokri se las ingenia para mostrarnos los momentos de un grupo de estudiantes universitarios que están acampando a orillas de un río y de sus peculiares vecinos, sin cortes a la hora de pasar de un personaje a otro e introduciéndonos en una serie de déjà vu para que no perdamos ni un detalle del escenario. A eso hay que añadirle la tensión de la propia historia. Algo pasa, la película nos transmite algún tipo de inseguridad o peligro, aderezada con su música, digna de cualquier cinta de terror que se precie.

Unforgiven

Nos trasladamos a Japón para vivir, ahora sí, un auténtico déjà vu: ¿dónde he oído yo esta historia antes? Estamos en la isla de Hokkaido, a finales del siglo XIX. Una joven geisha ha recibido como castigo varios cortes en la cara. Sus compañeras ahora exigen venganza, pero el comisario del lugar no parece estar por la labor del “ojo por ojo”. Ellas por su lado ofrecen una recompensa a aquél que aprese y asesine a los atacantes. ¿Os va sonando ya la historia? Pues sí, es Unforgiven, el remake japonés de la película dirigida y protagonizada por Clint Eastwood en 1992. Esta vez los encargados de llevarla a cabo son Lee Sang-il en la dirección y Ken Watanabe como actor principal. Nos preguntamos si realmente hacía falta este remake, y la respuesta es claramente no, aunque viendo el resultado, que  es bastante satisfactorio, no podemos quejarnos del producto nipón. Ahora bien, nada como ver a Clint Eastwood batiéndose en duelo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *