San Sebastián 2013: Día 4

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Pozitia copilului - Child's Pose (Foto película) 3734

Alfonso Cuarón engarzando planos secuencia en el espacio y muchas más cosas en el resumen del día del Zinemaldia.

Si hay una cinematografía en la actualidad que presenta unos rasgos definitorios y reconocibles para el espectador inquieto y con mirada inquisitiva ésa es la rumana: su preocupación por los conflictos sociales, esa forma de rodar con la cámara en mano tan pegada a los personajes que apenas les da espacio para respirar o su naturalismo no dulcificado por música alguna. El director de la película ganadora del Oso de Oro de la Berlinale 2013, La postura del hijo, Calin Peter Netzer, toma el relevo de los Cristi Puiu o Cristian Mungiu para hablarnos de los conflictos clasistas, el matriarcado de Europa oriental o la corrupción inherente al funcionariado de dichos países, de, en definitiva, su degradación moral y económica. Usando un atropello como excusa narrativa, quizá como metáfora, de unas diferencias sociales exacerbadas, el film sigue, casi constantemente, el punto de vista de la madre del implicado, auténtica dominadora de la escena (excelente Luminita Gheorghiu), para llevarnos de la mano por esa senda llena de sobornos y abusos, de secretos y mentiras. Una nueva muestra de cinema verité a la rumana que provocará cualquier cosa menos indiferencia.

Gravity

Puede que haya quien considere que una película como Gravity no debería estar en un Festival como éste, quizás por ser demasiado (?) mainstream en un certamen que debería proteger al cine más invisible, quizá por tener ya una distribución asegurada o ser un éxito de taquilla en ciernes al que sólo falta el trámite de la rúbrica. También puede que uno comparta ciertos de esos criterios en cuanto a lo que sería su muestra cinéfila ideal pero el caso es que cualquier teoría se va al garete cuando uno observa anonadado los primeros minutos de la nueva película de Alfonso Cuarón y se maravilla de que el cine aún pueda sorprenderle, que el generalmente mal utilizado 3D adquiera personalidad propia, que una película, en resumen, pueda ofrecer 90 minutos de puro vértigo hasta llegar al plano final casi sin aliento. Vale que Gravity carezca de profundidad en sus personajes o de esas cosas que solemos valorar en la cosa esta de la cinefilia, pero bien poco importa ante semejante espectáculo visual, cuesta hacer un análisis frío, sólo decirles que si quieren recuperar ese sentido de la maravilla que perdimos paulatinamente con el paso del tiempo ya deberían tener un nombre fijo en sus agendas.

Vivir es fácil con los ojos cerrados

¿Saben esas películas que provocan en quien las mira una sensación continua de Deja vu? Algo así pasa con Vivir es fácil con los ojos cerrados, la feelgood movie a concurso que presentaba David Trueba, película de carretera en la que el cineasta madrileño lanza sus mensajes sobre la España de hoy vista desde la España de los años 60, ese extraño y contradictorio país en el que convivían pasiones beatlemaniacas y ranciedad endogámica, ansias de libertad y querencias filofranquistas. El film de Trueba es agradable, tómese esto como definición positiva y negativa a un tiempo, y conectó inmediatamente con el público que llenaba las butacas del Teatro Principal, buena muestra de ello fue la enorme ovación que se llevó, pero si algo nos enamora totalmente es la casi debutante Natalia de Molina, una maravillosa sorpresa llena de frescura, talento y naturalidad a la que habrá que seguirle la pista. Señores que hacen sus quinielas para los Goya, ya tienen nuestra favorita para lo de actriz revelación, avisados quedan todos.

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