Entrevistas: La gran familia española

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Nos colamos en la casa de La gran familia española para hablar con su director y sus protagonistas.

Con motivo del estreno esta semana de la nueva película de Daniel Sánchez Arévalo, La gran familia española, hemos estado esta mañana con el director y con la mayor parte del reparto, con los que hemos charlado sobre la película, sus métodos de trabajo y muchas cosas más.

En primer lugar hemos hablado con los actores Verónica Echegui y Miquel Fernández, que dan vida en La gran familia española a Cris y Daniel respectivamente, dos de los vértices de uno de los triángulos amorosos que tienen cabida en la película.

– Para algunos, el tema principal de la película es la carencia del amor, ¿cómo lo veis vosotros?

Miquel Fernández: Puede ser, es verdad que si todos fuéramos capaces de amar incondicionalmente a las personas que queremos, quizá habría menos problemas entre nosotros y cuando pase una situación muy extrema como en el caso de la película que el padre tiene un amago de infarto, no nos veríamos tan afectados. Sobre todo es saber qué es lo importante, ahí te das cuenta de lo importantes que son las personas que quieres en la vida, pero no en esta familia de la película, en todas las familias.

Verónica Echegui: Me da la sensación de que es también por el patriarca de la familia. Es la figura central de ellos, es el núcleo, todos están pendientes de él, lo ha pasado muy mal y sigue enganchado al amor de su vida, esa historia de la madre que él se niega a soltar. Pero en esa elección de vida que él ha tomado, obliga a sus hijos a padecerla también, nunca superan esa ausencia y parece como que el pequeño decide tomar una decisión porque ve que su padre está triste y quiere hacerle feliz, quiere casarse y darle los hijos que le faltan. Ahí empieza la carencia, la educación que han vivido con sus padres porque su personaje (el de Miguel) es un chico que compite con su hermano, que tiene la autoestima bastante baja, que tiene muchos complejos, que está aceptando un rol de responsabilidad que en realidad no quiere, pero ni siquiera se plantea qué es mejor para él, porque él vive para la familia y esto es algo que ocurre a menudo, que dentro de cada familia descubrir cada uno quién es en ese organismo vivo es súper jodido, porque a veces parece que es “te ha tocado este rol y con este te quedas para toda tu vida” y no.

– Verónica, estamos acostumbrados a verte en películas más duras, más serias, ¿cómo ha sido para ti el hacer esta comedia tan coral?

VE: Pues un alivio porque tengo ganas de comedia por un tubo, me encantaría seguir haciendo personajes lo más desgarradores o complejos posible pero la comedia me parece de lo más difícil, pero hay cosas que como actriz no he hecho suficiente y tengo muchas ganas. Yo no creo que el drama tenga que ser drama ni la comedia comedia, cuando se habla de “drama realista” me da como dolor de cabeza porque parece que tiene que ser o la vida es oscura y dolor y todo sufrir y pasarlo mal o una carcajada constante y esto es lo que me gusta de la peli de Dani que es comedia de emociones y todos hemos visto que la historia que se cuenta es dramática y hay un humor brutal, situaciones absurdas y mucho cachondeo. Antes era más intensa, ahora intento reírme más como en esta peli.

– En tu caso Miquel, has hecho más televisión que cine y el año pasado te vimos en Fin y ahora en La gran familia española, ¿Te gustaría seguir haciendo cine?

MF: He hecho series capitulares, luego una serie en Cuatro que no funcionó, Amistades peligrosas. Principalmente lo que he hecho es teatro musical,  yo canto y he hecho todas las obras musicales habidas y por haber, pero para mi el cine es algo diferente, es otra disciplina que no tiene nada que ver pero te permite hacer un viaje brutal. Para mi está por descubrir porque solo he hecho tres pelis y me encantaría hacer más. Seguiré mi camino por donde me lleve el destino y por donde me marque pero sí me gustaría seguir haciendo cine.

– ¿Qué os gustaría que en este ratito no nos olvidáramos de preguntar y de comentar sobre la peli?

VE: Habéis preguntado de todo ya. Yo me pregunto muchas veces cómo es vuestro trabajo y a veces lo que me falta es la curiosidad de si nuestro trabajo os parece un coñazo o realmente hay cosas que nosotros no contamos y se quedan como en secreto y molaría mucho hablar de ello pero en ninguna entrevista salen. Nuestro trabajo requiere mucha energía, mucha dedicación, pero al mismo tiempo es entretenimiento, cultura, y yo creo que en realidad la cultura y lo creativo tiene una finalidad sanadora alucinante que se ha comprobado en más de una ocasión. Cuando hice El patio de mi cárcel conocí a presas que habían hecho un grupo de teatro y muchas de ellas me decían “yo por el teatro sigo aquí, si no me hubiera suicidado”. Lo bonito de esta película es que tiene una semilla, un germen y una intención muy bella en el fondo por parte del autor que es “vamos a poner una familia aquí en esta situación tan clave y a enfrentarlos” porque esas cosas a veces ocurren pero otras veces no, y me encantaría que las familias que vieran la peli tengan ganas de hablar las cosas porque otras veces no se hablan, hay poca comunicación y la familia es como el embrión, de ahí parte todo, la educación en el cole y en la familia. Falta mucha educación emocional, los padres siempre van a cagarla porque criar a unos hijos es súper complicado.

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– ¿Os lleváis el personaje a casa? ¿Necesitáis un periodo de reciclaje entre uno y otro?

MF: Yo creo que cuando te enfrentas a un reto de hacer un personaje siempre es nuevo. La gente que quizá se lleva el personaje a casa y le cuesta quitarse el personaje a mi me resulta raro. Yo nunca me llevo el personaje a casa, intento construirlo y que sea creíble para lo que sea requerido y ya está, luego me resulta raro llevarme un personaje a casa, no comulgo con eso.

VE: (Interrumpe) Ya, pero imagínate que mañana viene Medem o un director cualquiera y te propone un personaje que no es que esté en las antípodas de lo que tu eres sino más allá, un pedazo de reto que digas “yo como hago esto” y que tenga unas complicaciones emocionales horrorosas. En la previa de La gran familia española  yo decía “este chico la que se está metiendo de dieta, de gimnasio porque el personaje había hecho ejercicio” y era cambiar tu vida en x tiempo y eso tiene consecuencias en cuanto al día a día.

MF: Si, pero una vez hecho lo dejas y ya está. Lo que sí que pasa a veces es que te etiquetan, sobre todo en televisión y tenemos que luchar contra eso si nos pasa. Yo soy un actor, no soy el tal o el cual, doy vida a un personaje e intento hacerlo creíble. Es cierto que hay un proceso creativo pero tiene un límite, si no nos volveríamos locos.

VE: Yo lo he hecho, depende de cada persona, del momento, del camino. Por eso tienes que tener mucho cuidado de a quien le entregas tu confianza como profesor porque tienes que transformarte, estás vulnerable, tienes que hacer de todo y si la persona que tienes delante no sabe gestionar la situación te puede hundir. Uno puede salir muy dañado, cuanto más te conozcas a ti mismo mejor. Yo he llegado a estar hablando en argentino con mi familia hasta que terminó la peli (Tocar el cielo), y llegaban mi hermano y mi madre a Argentina y les hablaba en argentino que mi hermano me decía “tú eres idiota tía” y se echaban a temblar con cada nuevo personaje, sobre todo si pasan cosas potentes como en El patio de mi cárcel, que es una tía que yo no sabia que hacer con ella, yonki que tiene una hija…y me tiré 24 horas a ver qué pasa, y lo que pasa es peligroso porque puedes perjudicarte. Realmente pasa porque la programación neuro-lingüística funciona, si tú cada día de tu vida te repites algo como un mantra es alucinante el efecto que tiene, puedes programar hasta tus células. Yo a veces he llegado a entender cosas de los personajes a base de autoestimularme y llegar a creer algo y eso creo que es peligroso. Cada uno aprende como puede, yo eso ya no lo hago, soy muy feliz en mi vida y no quiero destruirlo.

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– ¿Entonces esta película ha sido como una especie de relax para ti en ese sentido?

VE: En esta peli pasaban cosas pero como el proceso creativo era tan amable y Dani es tan bueno, si puedes confiar. Yo me hacía el trabajo en casa y me ponía un horario y luego en los ensayos juntos surgían mil historias y cuando íbamos a rodar solo tenia que conectarme con esas cosas y ya está. Igual dentro de 10 años te digo que si me creo alguien diferente todos los días y así me lo paso muy bien (risas).

– En ese proceso creativo, ¿que tienen esos personajes de vosotros?

MF: Todos los personajes tienen mucho de nosotros, nadie es capaz de hacer una persona diferente, al final es el actor caracterizado y dando vida a una historia en la que está implicado ese personaje. En mi caso tiene bastante mío, uno se aferra a las cosas que ha vivido. Por ejemplo el trabajo de Verónica en El patio de mi cárcel era muy complicado porque tenia que hacer de una yonki cuando nunca lo ha sido y es muy difícil, en cambio aquí eran situaciones más costumbristas, más del día a día, mas cercanas y son cosas que a veces te han pasado o tienes un amigo, un hermano, el padre la madre… son cosas mas cercanas y tú tiras de ahí para crear el personaje.

VE: Estoy pensando en Christian Bale en El maquinista, ¿como se puede hacer un trabajo así sin volverse loco? En El patio de mi cárcel yo tuve que adelgazar mucho hasta que no pude mas, y estaba controlada por un nutricionista y aun axial me afecto al carácter, me quedaba dormida rodando, no tenia fuerzas para nada, estaba de mala leche todo el DIA, y pienso en Christian Bale y digo ¿cómo coño lo ha hecho?, o se ha vuelto loco de verdad o no ha comido. A mi me gusta volverme loca pero no me quiero matar. Yo en el patio no quería ya ni actuar, solo quería morirme.

MF: Ahí está el nivel de exigencia de cada uno, hasta donde quiere llegar.

Los siguientes en hablar con nosotros han sido dos de los mejores actores que hay actualmente en España, Antonio de la Torre y Roberto Álamo, que interpretan a otros dos de los hermanos de esta gran familia, Adán y Benjamín.

– Roberto, tu papel en La gran familia española recuerda al que hiciste en la obra De ratones y hombres en el teatro, ¿te ha servido alguno de los dos para interpretar el otro?

Roberto Álamo: El personaje de Lenny en la obra si me ha servido mucho para hacer el de Benjamín, porque estaba haciendo la obra y al mismo tiempo estaba rodando la película. Me ha servido de mucho porque los dos son personajes con discapacidad intelectual y compartes matices, este tiene cosas más cómicas y por un lado se permite muchas más licencias, el otro es más dramón y tragedia, y este tiene más escape.

– Se lo hemos preguntado también a vuestros compañeros, ¿estos personajes son de los que se llevan a casa y tienen implicación de vosotros mismos o se construyen desde la nada?

Antonio de la Torre: Cuando hice Azul oscuro casi negro, que fue de los primeros papeles importantes que hice en el cine, durante el rodaje yo estaba con la fantasía de “soy un taleguero, soy un taleguero…”. había estado en prisiones con gente que había estado allí y cuando fui a ver la película me dijo Dani “todo el mundo está hablando de ti, que qué bien estás” y eso me generó mas expectativas, pero cuando me senté a verla, me vi ahí a mi mismo disfrazado rápido y mal de taleguero y pensé que todo el mundo se iba a dar cuenta de que era yo disfrazado. La sensación de que la ensoñación que yo tenía de lo que era el personaje a la realidad me dio un bajón que rozaba lo grosero. A partir de esto he aprendido a juzgarme menos y a aceptar más esa imposibilidad porque la realidad es que estas tu siempre ahí. Manuel Martín Cuenca dice que hacer un personaje es el “que sería de mi si yo fuera…” En Primos me tiré toda una mañana bebiendo en la plaza y haciéndome el borracho, de tal manera que llegaron dos señoras catalanas a hacerse una foto con Quim y me planté al lado y pensaron que era realmente un borracho del pueblo que quería salir en la foto. Eso de jugar con los personajes mola mucho.

RA: Lo de llevarse el personaje a casa me parece como tu decías una cosa grosera. Por ejemplo decían que Daniel Day Lewis cuando hacía Gangsters de Nueva York, cuando iba a trabajar iba en su coche al set de rodaje, daba a los coches al aparcar para pelearse con los demás conductores, y esa era su manera de mantener su maldad del personaje, y yo pensaba sin duda es un gran actor, es de los mejores, pero creo que eso es poco inteligente porque te jodes a ti mismo y jodes a los demás, y yo creo que actuar tiene que ser no joderte a ti mismo ni joder a los demás. No hace falta pegar a otro coche y generar al otro una angustia que este va a traspasar a su familia. El llevarse el personaje a casa está bien si juegas sanamente con ello, si tienes pulsiones pero no las realizas. Yo como  Lenny o como Benjamín obviamente cuando estaba en casa jugaba con los demás a no entender nada de lo que están diciendo, no haces daño a nadie pero te sirve. Lo otro para mi es más una pose o una forma errónea de concebir la actuación, humildemente creo que lo es.

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– Antonio, con Manuel Martín Cuenca al que has mencionado antes, has hecho Caníbal y los dos habéis coincidido también en Gente en sitios de Juan Cavestany, que ambas se han presentado en el Festival de Toronto, ¿Cómo vivís que el cine español sea parte de festivales tan prestigiosos?

ADT: Es señal de que hay material exportable y de que es un cine de calidad.

RA: En cualquier caso que lo sea, si lo interesante es que se promocione el cine español por donde vaya, da igual que sea comedia o drama, mientras lo vean en EEUU o en Estambul, la cuestión es que se genere debate con el cine español y que se sigan haciendo películas porque si no, da la sensación de que hablamos siempre en pasado del cine. Ahora mismo todo está peor que nunca, pero el cine en concreto está peor incluso que hace 70 años, nunca ha estado peor. Ojala se hable del cine español fuera de España y se siga haciendo cine.

– ¿Creéis que puede ayudar a eso los estrenos multiplataforma que se están haciendo actualmente (Internet, DVD…)?

ADT: Y no solo eso, y acabar con la piratería y volver a reducir el IVA cultural. Es una cuestión de mentalidad, España es un país muy corrupto, desde el taxista que coge a un extranjero en el aeropuerto y le cobra más hasta Bárcenas. Aquí hay unos sinvergüenzas que se llaman operadoras, que saben que por 40 o 50 euros la gente tiene películas y música y libros a gogo, no para leer el correo electrónico o para meterse en facebook o en twitter. La operadora es la clave del mal, y ese es el gran negocio.

RA: Lo de acabar con la piratería es complicado, es un problema de educación. La cuestión es que el cine no va a seguir tal como está, porque no tiene sentido. En casa tengo una pantalla enorme que se ve como el cine, lo único que me falta es la gente alrededor, axial que es mejor estar en casa viendo la película y contra eso no se puede luchar. Antes la familia iba al cine porque tenía televisiones pequeñas, ahora ya no. Ha cambiado, no se puede evitar y eso no es malo.

– En los tiempos en que vivimos, ¿era necesario presentar una película como La gran familia española que hable de la unidad de la familia?

RA: Es necesario contar cosas que nos afectan. Para mi como actor lo que me interesa de un proyecto es que algo me afecte, cuando algo me afecta luego puedo rendir. Si me agarra a mi no es imposible que le agarre al espectador. En la vida muchas familias no pueden mirarse a los ojos como en la película y decirse que se quieren, y eso me gusta que me lo cuenten en una película. Nuestros intereses son los mismos que los vuestros, que es ver algo que me emocione, que te provoque. Tiene que haber algo que te emocione, en mi caso es Días de vino y rosas que fue la primera película que me emocionó en un cine de verano con 12 años.

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A Quim Gutiérrez, otro de los protagonistas de La gran familia española y actor habitual en las películas de Daniel Sánchez Arévalo, nos ha costado pillarle por la cantidad de compromisos que le iban surgiendo durante toda la tarde, pero hemos logrado sentarnos un ratito con él para que nos contestara un par de preguntas.

– Con tantos personajes como has interpretado últimamente, ¿se te hace muy difícil salir de la piel de uno para meterte en la de otro?

Quim Gutiérrez: Es muy complicado, yo me esfuerzo mucho para quitármelo y tener otras cosas en mi vida que me compensen, entiendo que hay un desgaste emocional inevitable cuando te metes en cosas así, pero yo no entiendo este trabajo sin esa intensidad de implicación. Es bonito y doloroso pero te obliga a hacer una revisión constante de cómo estás tu. Para poder trabajar de una manera sana todas las emociones tienes que hacerte un proceso de autoconocimiento porque los elementos con los que juegas son los tuyos de verdad. Te obliga a estar al día con tus propias cuestiones.

– ¿Que papel te gustaría interpretar?

QG: Si echo en falta algo son papeles de más composición, en España se piden pocos papeles de composición y me gustaría mucho hacer algo así. Por ejemplo, vista la película todo el mundo se ríe mucho con el personaje de Roberto y parece que es una cosa sencilla, pero me parece de los más arriesgados, y siendo un secundario tienes muchos mas argumentos que el de hacer de chico que tiene un retraso. Las de acción me flipan, yo hasta los 10 años jugaba mucho por la calle escondiéndome por las esquinas y simulando que llevaba pistola y montándome mis películas, con una sensación nula de tener gente a mi alrededor. A los 10 años mi madre me sentó y me dijo “ya eres mayor, ya no puedes jugar por la calle con pistolas”, y cada vez que en este trabajo tengo que coger una pistola me sale ese niño.

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Finalmente hemos podido charlar largo y tendido con Daniel Sánchez Arévalo, el director de La gran familia española.

La gran familia española está basado en tu corto Traumalogía, y de hecho hay frases calcadas de él, ¿por qué lo has rescatado?

Daniel Sánchez Arévalo: Cuando escribí ese guión me salieron 20 páginas, siempre me quedó la sensación de que hay había algo más. Después de Primos decidí que quería hacer algo que no tuviera nada que ver conmigo, pero al final la cabra tira al monte y por más que intento huir de mi mismo, al final me doy de bruces y la historia esta había seguido ahí como germinando dentro de mi y me dije, voy a repensarla con la condición de que voy a cambiar todos los personajes. Cambié todas las historias y eso empezó a coger forma y ya no hubo quien lo parara.

– De todas las historias del corto, hay una que no se repite en La gran familia española, en concreto la que habla del descubrimiento de la homosexualidad, ¿por qué la has dejado fuera?

DSA: Porque creo que ya es algo demasiado recurrente, creo que ya lo había tratado en Azul oscuro casi negro, en algún otro corto y en Gordos, y para mí el tema de salir del armario tiene que ver con los deseos reprimidos, con tapar algo que no eres y creo que eso ya se ha superado en la sociedad.

– Al final de los créditos das las gracias a tu “11 titular”, ¿esas once personas son las que mas te han influido?

DSA: No, son mi familia. Son las personas más importantes en mi vida, mis padres, mis hermanos, mis sobrinos, mis cuñados, Héctor Colomé, que es la pareja de mi madre desde hace 20 años y mi tía. Y luego mi “banquillo de lujo” ya está compuesto por personas vinculadas al terreno profesional.

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– Ayer se supieron las películas preseleccionadas a los premios Ariel y a los Oscars, y en ambas listas está La gran familia española, ¿cómo lo viviste?¿qué supone para ti?

DSA: Lo vivo con cautela. Fue un momento un poco raro porque de repente nos hacen brindar, están todas las cámaras allí y a mi me gusta vivir esas cosas de una manera más íntima. Tomando un símil futbolístico, hemos metido un gol pero queda mucho partido, sobre todo creo que nos viene muy bien porque estamos a 3 días de estrenar la película y esto causa mucho revuelo, tienes presencia mediática y espero que sirva para quitar miedos y animar al espectador para que vaya al cine.

– ¿Por qué ese título y no otro? ¿temes que se relacione con La gran familia (1962)?

DSA: Fue un debate mío interno primero, luego con mi productor, luego con Warner…ha sido un debate constante pero al final de ese debate siempre la conclusión fue la de que era el titulo adecuado. Sabíamos de los riesgos de relacionarla con La gran familia porque se puede asociar a una cosa más rancia o más antigua, y luego la palabra “española” que todavía en este país es delicado, hay recelos, pero creo que ya esta bien de estos complejos, de estos miedos y esto habla del sueño de un padre de crear una gran familia. También está vinculada la selección de fútbol a esa catarsis colectiva a que ellos consiguieron algo muy difícil en este país que es sentirnos unidos. Yo no pretendo hacer un retrato social ni me atrevería, me daría mucho pudor y no me siento legitimado, pero vivimos en este país.

– ¿Por qué elegiste el mundial de fútbol y no otro acontecimiento?

DSA: Fue por una necesidad de contextualizar, de darle un marco a la película, colocarla en un sitio y en un lugar concreto y sobre todo crear conflicto, que es una regla básica en el guión, ponérselo difícil al protagonista. Fue el último aspecto del guión que se metió, yo tenía la historia y los personajes, el fútbol fue para redondear los pilares de la historia. Lo elegí porque todo el mundo se acuerda de lo que estaba haciendo ese día, yo vi el partido en casa con Quim y varios amigos más.

– Has pasado de los dramas más intensos en Azul oscuro casi negro y Gordos, a la comedia más pura con Primos y ahora con La gran familia española, ¿dónde te sientes más cómodo, en la comedia o en el drama?

DSA: Yo lo que quiero es perfeccionarme en el arte de mezclar la comedia y el drama. Es mi máxima ambición como director y escritor y lo que mas me gusta y mas valoro como espectador y esta presente en todas las películas, en Azul hay más parte dramática, en Gordos no sabría muy bien decir cual es la combinación, Primos es obviamente más comedia y aquí quería retomar esa parte emocional. No hay que tenerle miedo a emocionar, me encanta llorar y me encantaría provocar esa sensación.

– Tu cine recuerda mucho a las películas de Alexander Payne o Wes Anderson, ¿te influye este tipo de cineastas?

DSA: Prefiero a Payne, Anderson me gusta mucho pero lo siento todo demasiado colocado, demasiado formal y me gusta más el fondo, para mí la mejor comedia de los últimos 10 años es Los descendientes y no es una comedia.

– ¿La gran familia española es un drama vestido de comedia?

DSA: Yo no la he vestido de comedia, ha surgido así. A mi me gusta un poco ir a la contra de lo que las situaciones sugieren, pero yo no pretendo hacer gracia ni busco hacer llorar, es parte de que los personajes vivan esa situación y si lo viven de verdad sale la comedia, el drama, la emoción.

– ¿Cómo ha sido dirigir a tantos actores?

DSA: Es un gran esfuerzo y un gran trabajo pero por otro lado es lo que más me gusta. Lo que más me gusta es dirigir actores, estar con ellos, a cada uno hay que darle lo que necesita y sobre todo mucho cariño. Son los seres más frágiles dentro de un rodaje, el material más delicado y si no lo tratas con mucho mimo no cumplen.

– ¿Has incluido vivencias personales en La gran familia española?

DSA: No, lo único es la figura del padre que si está muy vinculada a mi padre, que vive por y para las películas, que se aísla un poco de la sociedad, que ya ha vivido un gran amor en su vida. Su manera de pensar y de expresarse cuando dice “a todos nos toca vivir una película en su vida”, mi padre es muy peliculero y ha hecho que yo lo sea.

– ¿Y cuál es la película de tu vida?

DSA: La gran evasión. Siempre tengo la sensación de estar en un sitio del que tengo que salir, o buscando siempre vías de escape de donde esté, no puedo evitarlo.

– Hay un homenaje en la película a 7 novias para 7 hermanos ¿tiene algún significado especial esta película para ti?

DSA: Es una peli muy especial, es la peli que mas he visto en el cine y era una de las pelis de mi infancia de las que te dan alegría y ganas de vivir en ella. Yo quería ser uno de los 7 hermanos y como cineasta me gusta provocar eso, que la gente termine de ver La gran familia española y diga “yo quiero pertenecer a esta panda de taraos” y en Primos pasaba también algo así.

– ¿Pensaste en meter más números musicales?

DSA: No, yo respeto muchísimo el musical, me gusta mucho pero precisamente por eso me da mucho pudor, me gusta meter pinceladas, la entrada en la boda o el momento Backstreet Boys en Primos, pero nada más.

– El personaje de Raúl Arévalo es claramente un homenaje a El guateque de Blake Edwards, ¿verdad?

DSA: Totalmente, Raúl no podía estar en la peli por cuestiones de agenda y en sus días libres le dije “vas a ser camarero de El guateque”. Vino y rodamos improvisado todo y Raúl es maravilloso. Hay material no montado muy gracioso, incluso se quiso emborrachar de verdad.

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– En La gran familia española combinas actores habituales de tu cine con caras nuevas, ¿ha sido difícil?

DSA: Es una necesidad, hay una serie de actores que para mí son parte de mi familia pero para mi es necesario trabajar con otra gente y dar paso a gente nueva, abrir el abanico de posibilidades y quería que fueran actores que tuvieran la edad de los personajes, de hecho eran más jóvenes, y que vivieran su primera gran experiencia cinematográfica igual que los personajes viven el momento mas importante de su vida, eso le da un plus de frescura. Patrick es un fuera de serie que me tiene loco, con todos he disfrutado muchísimo pero este chaval es de los que me inspira a escribir.

– ¿Para cuándo una película con un personaje protagonista femenino?

DSA: Tengo una historia súper bonita que algún día haré. Tomo nota, estoy de acuerdo y me encantaría. Podía hacer un “Primas”.

– ¿Cabe una secuela de La gran familia española?

DSA: Si España gana el mundial de Brasil hago la secuela.

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