Entrevistas: Fernando Franco

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Fernando Franco

Charlamos con Fernando Franco, director de La herida.

Cinema Ad Hoc: ¿Cómo llega hasta a ti el proyecto? ¿Por qué decides tratar este tema del trastorno límite de personalidad?

Fernando Franco: Yo me planteé en principio hacer un documental y de hecho estuve trabajando bastante tiempo y documentándome e investigando el tema. Me reuní con psicólogos y con gente que padece el trastorno pero de alguna manera sentí que la gente que padece el trastorno agudizaba lo peor de lo suyo por el hecho de que eso resultara atractivo para mi. En la película por ejemplo ella trabaja en la ambulancia y es como un balón de oxígeno porque ella se siente útil y al sentirse útil tiene una devolución de cariño o de la amistad que necesita. Entonces a mí me pasaba justamente eso, que yo quería trabajar con esta gente y de algún modo agudizaron eso porque se sentían útiles y no podíamos ir por ahí porque a nivel de ética cinematográfica no está bien porque vamos a acrecentar un problema. Entonces decidí cancelarlo, estuvo una temporada en la nevera y luego conforme iba pasando el tiempo estuve pensando porque me seguía interesando, seguía teniendo resonancia y pensé que de alguna manera esto lo podría canalizar como un largometraje de ficción. Así que toda esa documentación e investigación que hice la trasplanté hacia el personaje de Ana y finalmente a lo que es el guion de la película.

CAH: Al estar toda la película centrada desde el punto de vista de Ana, la elección de la actriz era muy importante. ¿Pensaste en Marian desde el principio?

F.F.: Yo no pensé la película en términos en una actriz en concreto. Escribí una primera versión de guion y justo cuando ya la tenía me planteé quién podría interpretar esto. Entonces pensé que Marian, que la había visto en Lo mejor de mi, era muy buena opción porque me aparecía que estaba brillante en esa peli. Contacté con ella, le pasé el guion y le pedí que le echara un vistazo sin ningún compromiso. Luego empezó a aportar cosas y a hacer comentarios, entendía perfectamente la película que yo quería hacer, sabía cual era la propuesta, entendía el personaje y le apetecía mucho meterse. Marian es una actriz de raza que se mete a fuego y por eso está tan bien en la peli, yo creo. La peli es ella y si la actriz estuviera mal la peli no vale nada. Ella aportaba y a partir de ahí ya la hice partícipe de las sucesivas versiones de guión y se las iba pasando para continuar con el feedback. Ahí ya vi que era una aliada, que era muy buena actriz, que lo iba a hacer genial, que se iba a dejar el pellejo en ello y no hicimos casting ni prueba ni nada y fuimos directamente a ensayar.

CAH: A nivel formal me ha llamado mucho la atención que la cámara no se separa en ningún momento de Ana, es casi como si fuera su trauma.

F.F.: Yo me planteé que si retrataba un personaje de estas características y la película lo que tiene es vocación de ser un retrato más que de un tema concreto, de alguna manera tenía que buscar cual era la medida de la película a nivel de punto de vista. Pensé que como ella pasa por un vaivén emocional muy grande y articula todo un abanico de emociones al final al pasar mucho tiempo de la película ella sola, lo que me iba a dar la medida de ese vaivén emocional era su rostro y ahí decidí pegar la cámara y que esa fuese la medida de la película, el rostro de Marian y que fuera como un mapa que va trazando la montaña rusa en la que ella está.

Fernando Franco 2

CAH: A este nivel de retrato que comentabas ahora hay una herida individual en la película pero también hay una herida social, hay mucha gente con esos trastornos pero yo creo que tú lo enfocas más desde el punto de vista del retrato personal, más que como denuncia social.

F.F.: Sí, yo nunca he querido hacer una película social. Jamás he pretendido que sea una película de Ken Loach. Nunca he querido que fuese una película que sentase cátedra sobre un tema, es decir, no quería hacer una película sobre el trastorno límite de la personalidad porque no me considero lo suficientemente acreditado como para poder hacer eso. Lo que sí que he pretendido es hacer un retrato de un personaje que padece el trastorno con sus vicisitudes pero que sea coherente con lo que padece una persona con esta problemática. Ahí bebe la película de toda la documentación y la investigación.

CAH: ¿Fue una decisión meditada e no ser más explícito con los antecedentes familiares de Ana? Intuimos que es un tema importante a nivel paterno y materno pero deja al espectador que se dé sus propias respuestas. ¿Fue una elección tuya personal?

F.F.: Sí, totalmente. A mi las películas que me interesan, y si yo hago algo lo hago pensando en mí como espectador, son las que no me dan las respuestas sino que me plantean preguntas y me pueden crear una cierta resonancia, un eco que hace que la película viva más allá de la experiencia de verla en el cine. Hay una intención de eso, no sé si conseguida o no, pero que quede la película ahí flotando. Por otro lado también tiene que ver con lo que te comentaba del rigor en el punto de vista. Yo no creo que el personaje tuviese unos antecedentes claros, y así lo trabajamos Marian y yo. Nunca le di a ella una respuesta clara ni tampoco creo que ella la tuviese, sobre cuáles son los antecedentes exactos. Por lo que me he documentado, una persona que padece este tipo de trastornos siempre tiene un lastre del pasado pero está como en una nebulosa donde se mezclan los recuerdos. Si de alguna manera amarras el punto de vista a ella y no abres una vía a flashbacks, al final no podemos saber más de lo que sabe ella. La película está sembrada de detalles a los que la gente da sus interpretaciones, todas son válidas y así funciona.

CAH: Viendo la película nos acordamos de Rosetta.

F.F.: Sí, es un referente. La película nace como un documental y de alguna manera cuando pensaba en ese posible documental quería que orbitase en algo muy doméstico, en seguir a un personaje y eso ya te da una distancia muy corta. En esa línea me interesaba, porque a mí me gusta mucho como corriente documental, el cinema verité, el direct cinema, Pennebaker, los hermanos Maysles, etc. Entonces cuando trasplanto eso desde el documental a la ficción el camino natural, porque es de donde mama también el cine de los Dardenne y Lodge Kerrigan, es de ahí. del cinema verité, que es el primer germen de puesta en escena que yo tengo. Y luego también a  nivel de influencias y como toda una corriente que tiene que ver con el cine de retratos de personajes, que igual formalmente no se ve en la peli pero sí que están flotando, que es desde Mouchette de Bresson a Cleo 5 a 7 y ese tipo de cine de retrato que está muy pegado a toda una secuencia y seguirlo. Bebe un poco de todo eso y de esta corriente de cine documental y de mucho cine clásico de retrato

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