Críticas: R.I.P.D. Departamento de policía mortal

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RIPD 1

La verdad sea dicha: me cuesta encontrar el motivo por el cual esta película es mala.

Tacharé las virtudes para dejarme sólo lo malo:

… a veces te ríes…

… los efectos… hay muchos… y algunos están bien…

Esto es lo que he sacado tras un minuto parado ante la línea en blanco y revisando notas.

A pesar de ello, no es rematadamente mala. Esto quiere decir que no he salido excesivamente cabreado del cine.

A ver, yo os he dicho que la película es mala y no os recomiendo verla, algo mejor tendréis que hacer con vuestras míseras vidas cinéfilas. ¿Os interesa realmente que desgrane punto por punto la película para que entendáis por qué es mala? ¿A tanto llega vuestra curiosidad?

Igual os pasa un poco como a mí y como sale Jeff Bridges y el título llama la atención tenéis ganas de saber de qué va o cómo funciona el mundo fantástico que se propone en la película. Lo resuelvo rápidamente:

Argumento: El protagonista es Ryan Reynolds, un policía que muere en servicio traicionado por su compañero, Kevin Bacon. Entonces, como se ha metido en asuntos algo turbios en vida, le es ofrecido servir en el RIPD (Rest In Peace Department, aquí traducido Departamento de Policía Mortal y olé) a cambio de no enfrentarse directamente con el juicio final que probablemente le mandaría al infierno, donde se encontraría con el pajero guionista que ideó todo este artificio.

RIPD 2

Mundo fantástico propuesto: ¿Qué se hace en el RIPD? Pues en el RIPD, los mejores policías de la historia sirven condenas de X años en busca de redención. Estas condenas consisten en cazar a los muertos que se han escapado al juicio y continúan vagando por la tierra camuflados entre los humanos. Los agentes del RIPD pueden interactuar con el mundo de los vivos, pero sus aspectos físicos son los de otra persona (Reynolds un anciano chino y Bridges una atractiva rubia) y si intentan revelar su secreto sólo salen farfullidos de sus gargantas. Los monstruos o muertos tienen el alma en estado de putrefacción y pueden esconderse durante un tiempo, pero todo lo que hay a su alrededor se corrompe o estropea. El comino (sí, la especia) hace que reaccionen y la podredumbre de sus almas se revele en su forma física, convirtiéndolos en monstruos.

Jeff Bridges: ¿Qué hace Jeff Bridges? Pues Jeff Bridges, al que tan bien le estaba sentando el rollito cowboy (Corazón rebelde, Valor de ley) es el nuevo compañero de Reynolds, muerto, claro, en el salvaje oeste. Chulo, respondón, paternal.

Ya he resuelto el interés que pueda suscitar en un principio la trama. ¿Sigue alguien ahí? Lo dudo mucho, pero el que quede que tome mi mano: pasemos a analizar por qué la película es mala.

El comienzo es terrible y sin duda lo peor de la película; quizá por eso en conjunto el filme no deje tan mal de sabor de boca. La amenaza del principio era algo así como “así de jodidamente mala puede ser la película así que mejor te callas y te quedas sentado mientras nos agradeces que no te hayamos sometido a semejante tortura intelectual y fílmica”. Este comienzo es Reynolds hablando con su pareja de lo mucho que se quieren y todo ese rollo. Mis notas dicen, sobre esta parte: “rutina, rutina, rutina, diálogos, amor, rutina”. Esto podría ser disculpable por el hecho de que es una adaptación de un cómic y este tipo de cómics y la gente que los adapta son pajeros irredimibles y es obvio que nunca habrán tenido pareja y de tenerla habrá sido un hecho tortuoso que aquí se nos presenta como almibarado. A nadie le deseo que su vida en pareja sean esas risas falsas, esas malas bromas que tratan de presentar a los personajes, ese tonteo insufrible. A nadie le deseo que sus líneas estén tan mal escritas. Nadie merece eso. La presentación se podría haber hecho mejor o haberse retirado: no ha aportado nada que no podamos deducir con un par de imágenes.

RIPD 3

Luego, una vez empieza la película de verdad, probablemente su gran fallo sea el guión, que lleva a bromas terribles e infantiles que darían bastante igual, pero es que estamos ante una obra pajera. El pajero, cuyo única fuente de humor es la referencia, cuando se encuentra carente de ellas, tratará de ser gamberro porque Kick-Ass le habrá parecido la obra maestra (los pajeros siempre ven obras maestras) de este siglo. Los diálogos son penosos y las bromas fallidas la mayor parte de las ocasiones, aunque reconozco que me he reído cuando Reynolds apela al sentido “rebelde” (al bando sudista se le llamaba así) de Bridges, éste responde casi ofendido “Yo luché por el Norte”; supongo que con la intención de que nos riamos del topicazo del rudo cowboy secesionista. Aparte, “el fantástico mundo propuesto” se siente poco sólido.

Probablemente lo que le falta a la película (y es que la comparación es inevitable) es un negro muy gracioso que hable muy rápido y que se cabree con su contraparte mayor que él, más experimentado y hasta más chulo. Lamentablemente Ryan Reynolds es blanco y no tiene ninguna gracia y no creo que haya hecho un papel que merezca la pena en su vida porque sabemos perfectamente que Buried (Enterrado) es palomita.

Los motivos por los cuales una sociedad secreta que vigila a los alienígenas que están en nuestro planeta me resultó creíble y esta sociedad que caza a los que se niegan a abandonar el mundo no me lo pareció supongo que ya entran más en el terreno de la psicología que del cine.

Las escenas de acción eran videojueguiles a muerte, pero advierto: con las gafas de 3D no entregaban mando. Por cierto, el 3D se nota que es otra estafa conversa. O al menos he hecho la clásica prueba de quitarme las gafas y ver exactamente lo mismo en un par de escenas.

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