Filmin Music Festival: George Harrison…

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George Harrison

Martin Scorsese recrea al ex Beatle.

It’s being here now that’s important. There’s no past and there’s no future. Time is a very misleading thing. All there is ever, is the now. We can gain experience from the past, but we can’t relive it; and we can hope for the future, but we don’t know if there is one. (George Harrison)

Yo me crié oyendo a los Beatles. Mi padre, beatlemaníaco empedernido, me los ponía todo el tiempo, y se podría decir que los llevo en las venas. Y desde pequeña, mi beatle preferido siempre fue (no me preguntéis por qué) George Harrison. Es lógico que dentro del Filmin Music Festival, la primera película que me llamara la atención fuera una que tenía pendiente desde hace tiempo, George Harrison: living in the material world, el documental de tres horas y media sobre el músico que realizó Martin Scorsese. El título, además de ser el nombre del segundo álbum de estudio de George en solitario, también implica el constante conflicto interno que sufría por sus ataduras terrenales y por su aspiración a alcanzar la mayor espiritualidad posible, que es el germen de la película. Scorsese se sumerge de lleno de nuevo en el género documental musical, que ya tocó por primera vez en 1978 con El último vals, sobre los últimos conciertos de los canadienses The Band, y que en los últimos años ha vuelto a retomar con fuerza, como hemos visto en No direction home: Bob Dylan o Shine a light, este último sobre los Rolling Stones, caracterizados por ser inmensos (e intensos) ejercicios de acercamiento en primera persona a la carrera de estos artistas, desde el punto de vista de alguien que les admira. Y George Harrison: living in the material world sigue esta línea.

No esperemos por tanto un documental totalmente objetivo y neutral sobre la figura de Harrison.  No, es una mirada ciertamente benevolente, que nos presenta a George como una persona afable, protectora, que era el nexo de unión del grupo, pero también haciendo hincapié su personalidad ambigua y extrema, que quería experimentar todos los aspectos de la vida, vivirla de la manera más intensa posible. Que a la vez le gustaba trabajar en equipo pero ser independiente. Como he dicho, este aprisionamiento constante entre dos mundos es el aspecto al que la película da vueltas sin parar, quizás demasiadas, a veces se repite en exceso, y siempre diciendo las mismas cosas, como si no nos hubiésemos enterado a la primera. La historia está narrada a través de las inolvidables canciones de Harrison, como Here comes the sun, Something, While my guitar gently weeps, Wah-Wah o What is life, que acompañan a imágenes de archivo, vídeos y fotografías personales, y multitud de entrevistas a distintas personas que formaron parte de su vida, desde familiares hasta compañeros de profesión como Paul Mcartney y Ringo Starr, Eric Clapton (sorprende la naturalidad con la que habla de temas como, por ejemplo, cómo acabó con la mujer de George) o Tom Petty, que cuenta divertidas anécdotas de su época en los Traveling Wilburis. Pero es en la última parte, cuando el protagonismo de las entrevistas lo tiene su mujer, Olivia Harrison, cuando el discurso se vuelve más impostado, también en la manera algo manipuladora en la que Scorsese rueda los speeches de la viuda (incluso se permite un medio cameo en el que se le ve un poco de su perfil de espaldas). La espontaneidad que veíamos en Eric Clapton o en Tom Petty se pierde, en favor de un retrato mucho más condescendiente, más preparado. Pero con lo que nos quedamos, por encima de todo, es con las declaraciones del propio George Harrison, que no sólo es el auténtico protagonista en espíritu y el hilo conductor de la película, sino que es él mismo quien nos la narra a través de los vídeos de su extenso archivo personal.

George Harrison - Living in the Material World

La vida de George se nos cuenta de manera cronológica, desde su infancia, en la que no se detiene demasiado, para pasar casi directamente a lo primero que le interesa: los Beatles. Y es que dentro de este extenso recorrido por la vida de Harrison, se encuentra un profundo estudio del cuarteto de Liverpool desde sus orígenes hasta su separación en 1970. De sus primeros años destaca la época en Hamburgo, ilustrada por las hermosas fotografías de Astrid Kirchherr. El grupo es presentado al principio como unos chicos jóvenes que simplemente disfrutaban del éxito que estaban teniendo. Eran un grupo muy cohesionado, más que amigos, como familia. El documental pone bastante énfasis en temas como la religiosidad y las drogas. Sobre este último, se nos explica  la manera en que empezaron a consumir drogas psicodélicas como el LSD, que ya sabemos se hizo muy popular en los años 60 dentro del movimiento contracultural hippie, como manera de escapar de una realidad desencantada. En palabras del propio George, “era como la versión más concentrada del mejor sentimiento que haya tenido en mi vida. Fue fantástico, me sentía como enamorado. Pero no de algo en particular, o de alguien, simplemente de todo. Todo era perfecto. Caminamos y las cosas no eran como siempre habían sido. Era como Alicia en el País de las Maravillas”. De hecho, la película musical de 2007 Across the universe, basada en las canciones de los Beatles, quiso plasmar en imágenes los efectos así descritos. En un momento dado George quiso sentir los mismos efectos que cuando tomaba LSD, ya que eran una gran fuente de inspiración, pero sin consumirlo. Es así como comenzó a introducirse en el tema de la espiritualidad y la meditación. Casi de la mano le vino el interés por la música clásica india y del sonido del sitar, que aprendió a tocar, y de otros instrumentos orientales que introdujo en algunas de sus canciones y enriquecieron el sonido del grupo.

Entre medias, el fenómeno mastodóntico en el que se transformaron  los Beatles les llevó a un ritmo de vida que acabó por afectarles. Poco a poco, la presión y los roces, y la distinta personalidad de cada uno, irá erosionando el conjunto, y asistiremos a la descomposición del grupo. George fue el primero en abandonarlo unos días durante la grabación en 1969 de Let it be, ya que se veía muy limitado, la sombra de Paul y John era demasiado alargada. Es curioso porque el pensamiento general es que la causa principal de la ruptura de los Beatles fue la enemistad de estos dos, acrecentada por sus parejas, pero realmente aquí vemos fue George (e incluso antes se le había pasado por la cabeza a Ringo) el que dio el primer paso. Finalmente regresó, pero como dice Paul en un momento dado, los Beatles eran como las cuatro puntas de un cuadrado, si una falta, se desmorona, y el grupo ya estaba empezando a desmoronarse.

Harrison 3

Tras la separación del grupo, el documental empieza a analizar la carrera de George en solitario, profundamente influida  por el movimiento Hare Krishna y por el kirtan, cántico a base de la repetición de mantras, como se vería claramente en la canción My Sweet Lord, el primer single de su álbum All things must pass. También se nos habla de sus inquietudes sociales, que quedaron patentes en The concert fot Bangladesh, dos shows en el Madison Square Garden de Nueva York, que son los primeros conciertos benéficos de la historia, organizados por el propio Harrison y Ravi Shankar para recaudar fondos y denunciar la situación de los refugiados de Bangladés durante la Guerra de Liberación, y que posteriormente se convertirían en un disco en directo y un documental. Además,  la película incide en su labor como productor de cine, creando una empresa, Handmade Films (que aún sigue en activo hoy en día), aposta para que sus amigos los Monty Python, con los que unos días antes de empezar a rodar La vida de Brian EMI, tras leer el guion, había roto el acuerdo que tenían para financiarla, pudieran realizar su película.

Conforme se acerca el final de George, el retrato se vuelve aún más amable, todo son palabras bonitas y alabanzas hacia el músico, pero… ¿no es eso lo que hacemos todos con alguien que ha fallecido? Cuando Ringo, emocionado hasta las lágrimas, cuenta lo último que le dijo George, es muy difícil que alguien que se sienta tocado por su música y su personalidad pueda contener la tristeza. George Harrison: living in the material world es el acercamiento más profundo a la figura del músico que se podría haber hecho, un monumental documento, que, sin embargo, ha dejado a bastante gente insatisfecha, ya que parece que no  acaba de gustar que, en general, se hable bien de George. Pero ¿y si realmente era así? A veces nos cuesta creer que en el mundo pueda haber buenas personas. O quizás es que simplemente a mi me cae muy bien George. No sé, mejor os invito a todos a verlo, y luego lo debatimos.

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