Filmin Music Festival: All Tomorrow’s Parties

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all tomorrows parties

Festivales + Von La Scene en un nuevo documental del Filmin Music.

Me llaman de la redacción musical de Cinema Ad Hoc:

-Von, eres el único que puede resolver este galimatías de documental

-¿Habéis estado otra vez emborrachándoos con líquido amniótico, mandriles?

Silencio en la línea. Me llega un e-mail con enlace al documental en Filmin.

Se trata del All Tomorrow’s Parties, documental que versa sobre el mítico festival que empezó en Reino Unido para ir abriendo sedes por ahí, alcanzando los Estados Hundidos y alcanzando su declive absolutos al abrir una sucursal en el Primavera Sound (¿?).

No se habla nada de la Velvet Underground, si veníais buscando algo de eso os podéis pirar.

El documental está montado paralelamente con la propaganda/publicidad de una auténtica colonia de vacaciones británica, en la que parejas de esas que salen en las revistas y sonríen pasan el verano en miniapartamentos y pueden tener su verano en miniatura junto a otros congéneres y bailar bailes de salón. Esto es porque el All Tomorrow’s Parties se celebraba, al menos en sus orígenes allá en el revuelto año de nuestro señor 1999, entre lo digital y lo analógico, en un complejo de este tipo, fuera de temporada.

Nace como alternativa a los macrofestivales y a lo que se señala unas 50 veces en el documental como el capitalismo apropiándose del rock & roll y de la cultura juvenil. O alguna cosa de esas. Sí que es cierto que el festival no tiene patrocinadores y una de las cosas más fascinantes de todo el metraje grabado a lo largo de estos años es la ausencia de seguratas o personal del propio festival. Parece que todo el mundo se apaña bastante bien y no surge el caos ni se inician conflictos racistas, patriarcales o heteronormativos y que los capitalistas no pueden entrar.

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La gracia es que cada año es un artista diferente el que escoge el cartel del ATP. Entre algunos de estos electores han figurado Belle & Sebastian, Explosions in the sky, Sleater Kenney, Mogwai, Sonic Youth, Portishead y en ocasiones los fans han colaborado total o parcialmente en la elección de bandas.

Tras una muy buena intro musical con multipantalla (recurso explotado de manera constante durante el docu) y explicado todo esto se podría decir que el documental empieza. O no. Gente habla a pantalla, se ven imágenes recurso muy saturadas, gente pasándoselo bien y música en directo. Ha sido agradable ver en vivo a grupos como Slint, Fuckt Buttons o hasta los Boredoms (que protagonizan una de las anécdotas más violentas e interesantes, no defraudándome).

El caso es que toda esta gente que habla a pantalla diciéndote lo maravilloso que es todo suelen ser los propios artistas. O las drogas hablando a través de los artistas. Y el caso es que no hay rótulos o sea que tienes que tener conocimientos cercanos a los míos para poder reconocer a la mitad de los implicados y eso no siempre es posible, algunos dirán que debido a nuestro deficiente sistema educativo, otros dirán que es cultural y otros que los jóvenes ya no ceden el asiento en el autobús.

Sea cual sea la fuente del problema, los de ATP se niegan a ser parte de la solución. Se oponen a los rótulos del neoliberalismo; identificar es fruto de una sociedad enferma obsesionada con la identidad. ¿Acaso eres tu nombre y el grupo en el que tocas?

Así que cuando le preguntan a Daniel Johnston que qué grupos le gustaría que llevaran al festival otro año y el responde “A los Butthole Surfers y a Daniel Johnston”, más vale que sepas que Daniel Johnston es un gordo con una maraña de pelo rizado gris y que siempre lleva alguna prenda blanca. Porque si no, no tiene gracia y no me dejaron estar presente en los audiocomentarios.

Un montón de actuaciones en directo entrelazadas con pequeñas aventuras cámara en mano. Realmente nada relevante, pero si te va el rollo te gustará. Para mí entra perfectamente en el denostado subgénero “películas para poner de fondo” porque si estás con tus colegas y  uno de ellos tiene algo interesante que decir como “¿Dónde tienes el grinder?” o “Dos familiares, masa clásica” no hace falta ni que lo pares, que el documental puede seguir su camino y te deja reincorporarte a él cuando te apetezca.

daniel johnston

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