Críticas: Una casa en Córcega

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Una casa en Córcega

Comedia romántica y paisajes pintorescos, las armas de Una casa en Córcega.

El instituto Francés nos abre sus puertas para presentarnos con dos años de retraso Una casa en Córcega (Au cul du loup) una sencilla co-producción Franco- Belga, en la que nos narran en apenas hora y media, la  historia de una Christina, una joven camarera que subsiste como puede a una existencia aburrida en un trabajo que no ha elegido y que ve como su apacible burbuja de normalidad queda truncada con la muerte de su abuela, recibiendo en herencia una casa en una aldea de apenas una docena de habitantes, perdida en las montañas de Córcega, una posesión de la que nadie en la familia tenía constancia. Algo se remueve en el interior de la joven: ¿por qué su abuela le escondería la existencia de esta casa? ¿por qué se la deja precisamente a ella?. Este legado recién descubierto abrirá una brecha en la estabilidad de Christina que decide buscar el pasado de su familia que permanece unido a los muros de piedra y a esos paisajes montañosos. En la vida del campo y en la amabilidad de sus gentes nuestra heroína encontrará su sitio, incluso sin saber que lo estaba buscando, y en las costumbres sencillas, en la austeridad una forma de vivir que le servirá como vía de escape.

La reforma de esa casa, es la reforma de su vida, la manera de poner en orden sus ideas y sentimientos, y de sentirse útil, cambiando también la vida de aquellos que la rodean. Sin trabajo, ahora construye piedra a piedra, y teja a teja, un futuro sobre los cimientos del pasado.

Una casa en Córcega 2

La cinta que dirige y guioniza Pierre Duculot viene con los premios del público y de mejor película del Festival de cine de Amiens bajo el brazo, algo bastante notable ya que nos encontramos ante su ópera prima en la que, todo hay que decirlo, no ha arriesgado demasiado. La película se sostiene en la solvente actuación de Christelle Cornil (Julie y Julia), frágil y decidida a partes iguales, y en Francois Vincentilli (visto en The tourist) como galán rural de la historia, pilar en el que se acabará apoyando la joven y verdadero motor de el cambio de vida de Christine, mucho más de lo que ella querrá admitir.

La valentía de una joven nos hace plantearnos si haríamos lo mismo, si seríamos capaces de renunciar a lo que poseemos y a la comodidad de una vida que nos disgusta, para poder abrazar el pasado y transformarlo en una forma de liberación, de encontrar un lugar en el mundo y tomar las riendas del destino, remodelando la vida y el corazón poquito a poco al igual que la reforma de ese viejo caserón, costosa pero tremendamente satisfactoria.

Es cierto que la historia puede pecar de simplista y poco original, que su desarrollo se ve venir por todos los lados y que no aporta nada nuevo, a excepción de si podemos decirlo, el hermoso paisaje y la actuación creíble de la protagonista, en definitiva, un relato amable y relajado que se deja ver pero carente de pretensiones y al que, lamentablemente, esta falta de ambición sea lo hace ser víctima de la monotonía. Se echa en falta un poco más de riesgo e innovación por parte del autor y poder liberar así a su criatura de esas ínfulas de telefilm.

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