Críticas: Kick-Ass 2. Con un par

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Kick-Ass 2 - Cinema ad hoc

Aaron Johnson y Chloë Moretz vuelven a enfundarse los trajes de superhéroes.

Ya han transcurrido tres años desde que Kick-Ass fuera una de las grandes sorpresas de la temporada –todo lo sorpresiva que pueda considerarse una película auspiciada por Universal y cuyo teaser promocional se propagó y repitió durante meses, entiéndase–. Apoyándose en una dirección vibrante, un férreo guión y un carismático plantel de secundarios, Matthew Vaughn convenció con la adaptación a la pantalla del cómic de Mark Millar, asimilando sus variopintas referencias sin perder un ápice de frescura en la traslación de las viñetas de una revisión del superhéroe que sobrevivía incluso a su giro hacia un terreno más trillado. Su final abierto invitaba a la producción de una secuela, por otro lado, inevitable dados los abultados resultados globales de taquilla –no así en España, donde pasó con más pena que gloria en plena temporada baja–.

Desde entonces, Vaughn ha dirigido únicamente la precuela de X-Men. Aquí asume la tarea de productor para ceder a Jeff Wadlow (Rompiendo las reglas, Cry Wolf) la adaptación del cómic y la dirección. El cambio es muy palpable desde el primer momento, comenzando por la indefinición de la propuesta: no existe apenas desarrollo en unos personajes que han sufrido transformaciones sustanciales desde la primera entrega, y todo resulta demasiado plano y esquemático como para ofrecer sorpresa alguna a un espectador que, inevitablemente, compara lo que ve en pantalla con el cierto soplo de aire fresco que supuso la película de 2010.

Kick-Ass 2 (2) - Cinema ad hoc

Como sucedía en aquella, Kick-Ass 2 abre muchos frentes, pero en este caso no parece decidirse por ninguno. La entrada de Mindy / Hit-Girl en el instituto y su abandono de la actividad heroica, el surgimiento de un nuevo grupo de superhéroes entre los que se cuentan los amigos del protagonista y la creación de un escuadrón para aniquilarlos por parte del hijo del fallecido D’Amico –de nuevo, gran Christopher Mintz-Plasse en un papel de niño mimado sin la fuerza del primero– convergen en una serie de situaciones forzadas y con un humor no excesivamente afortunado. Sirve como ejemplo esclarecedor la rivalidad entre Mindy y las reinas del instituto, que comienza como una subtrama de iniciación desternillante para acabar resolviéndose con una adocenada escena de vomitonas y diarreas en el comedor.

Sí, hasta aquí ha quedado suficientemente explicado y asumido: Kick-Ass 2 es notoriamente inferior a la primera parte. Pero también se debe tener en cuenta que hereda algunas de sus virtudes, empezando por una serie de personajes cuyo gancho es irremediable aunque no estén tan bien presentados, y continuando por un sentido del ritmo que no aporta tregua en ningún momento. Aun tratándose de un mero producto carente de alma, Wadlow aprovecha y prolonga muchos de los valores de la primera, por más que decida otorgarle un mayor protagonismo a las secuencias de acción y restar a la numerosa violencia buena parte del sentido del humor socarrón que poseía antaño. Los fuertes elementos autoparódicos de la primera entrega son también suplidos o complementados por una serie de reflexiones finales sobre la identidad del superhéroe que bien podría haber firmado el mismísimo ifilosofía. Y, por si fuera poco, al lado de Chloë Moretz se echa mucho en falta a Nic Cage: ninguna de las nuevas incorporaciones del reparto, desde un Jim Carrey irreconocible hasta la bella Lindy Booth, logra siquiera acercarse a su carisma.

Kick-Ass 2 (3) - Cinema ad hoc

Así se llega a un clímax final funcional, bien rodado, pero que apenas logra arrancar sonrisas salvo en un par de momentos. Los últimos veinte minutos sirven como resumen de una secuela que ofrece entretenimiento facilón para el verano y que distraerá con creces al público que acuda sin buscar otra cosa, pero en la que se prescinde del toque diferencial que hizo de la primera algo tan disfrutable. Yo me lo pasé muy bien mientras comparaba con el trabajo de Vaughn, que crece tras verla.

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