Rueda de prensa: La mejor oferta

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Giuseppe Tornatore

Acompañamos al director italiano Giuseppe Tornatore en la presentación de La mejor oferta en España.

Con tan sólo 11 largometrajes en su haber, el italiano Giuseppe Tornatore es uno de los directores cinematográficos más reconocidos en el mundo entero. Ganador de un Oscar a la mejor película por la maravillosa Cinema Paradiso, Tornatore regresa con La mejor oferta, un thriller ambientado en el mundo del arte que viene avalado por nada menos que 6 premios David di Donatello, incluyendo mejor película y mejor director, y para presentarla hemos estado con el director que nos ha hablado largo y tendido sobre la película, su visión y su forma de hacer cine, y de la crisis actual.

La mejor oferta se centra en el personaje de Virgil Oldman, interpretado por Geoffrey Rush, un agente de subastas que vive por y para el arte exclusivamente hasta que conoce a una joven enferma de agorafobia que le encarga la tasación y la venta de todos sus bienes. Aunque argumentalmente se trate de un thriller, es una película que sobre todo habla de sentimientos o de la falta de ellos, y de la falsedad en todos los aspectos de la vida.

En esta ocasión, Tornatore ha optado por situar su película fuera de Italia, en un lugar europeo indefinido y con un reparto internacional encabezado por el mencionado Geoffrey Rush y apoyado por Jim Sturgess, Donald Sutherland y Sylvia Hoeks entre otros. La decisión de sacar fuera de su país esta historia se debe, según palabras de su director, a que la historia era muy difícil de ambientar en Italia. “Eso le hubiera dado al film un toque de comedia que no le hubiera venido bien. Me habría obligado también a una identificación de los lugares, porque cualquier ciudad italiana ya de por sí te obliga a una identificación casi de crónica, lo que hubiera perjudicado el aspecto indefinido que quería para la ciudad en la que se sitúa la película y la importancia que se le da a la identificación final de…” (otra ciudad que no mencionaremos para no dar pistas del suspense de la película). Rodada en distintas ciudades europeas para no identificarla con ninguna en concreto, la mejor opción en este caso pasaba por rodarla en inglés con un reparto anglosajón. “Es una decisión que nace de la película en sí, no al revés.” comenta Tornatore al respecto.

La idea del film es, a su vez, una conjunción de varias ideas distintas, destacando dos por encima de las demás, la del personaje de Oldman y el mundo del arte, y la del sufrimiento que supone la agorafobia de Claire (Sylvia Hoeks), una enfermedad psicológica que impide a quien la sufre salir a espacios abiertos. Esta mezcla no fue tratada por Giuseppe Tornatore desde el principio, si no que, casi por casualidad, se cruzaron las historias en su camino. “En 1984 alguien me contó que tenía un amigo cuya hermana era agorafóbica y que no salía nunca de casa. Este hecho me pareció muy interesante y empecé a escribir unas notas sobre ello y a pensar en una historia que girase en torno a esta chica. Pero la historia que iba saliendo no me volvía loco, cuando más me gustaba el personaje menos me gustaba la historia, así que las notas se quedaron ahí. Muchos años después, por motivos distintos, empecé a interesarme por la figura del agente de subastas y me puse a escribir historias sobre el tema, pero curiosamente también en este caso me gustaba más el personaje que la trama y un día me acordé de la situación con las notas en torno a la figura de la chica agorafóbica y entendí que estos dos personajes, nacidos de historias y momentos distintos, tenían una grandísima fuerza de atracción, así que me propuse que interactuaran y de repente nació una historia totalmente distinta a las anteriores que esta vez sí funcionaba.”

Giuseppe Tornatore 2

Dice Tornatore que el objetivo principal de la película no era contar la importancia del arte o de su belleza, pero el personaje protagonista se mueve en este mundo y era muy importante representar este ambiente y el lenguaje que utiliza: “Oldman piensa que hay que sublimarlo todo en el arte. Es un hombre que no sabe amar, que nunca ha amado, que no sabe ni siquiera mirar a una mujer a los ojos, y el deseo natural del amor lo supedita a la relación que tiene con los retratos de las mujeres que colecciona.”

El protagonista tiene una habitación con las paredes completamente llenas de retratos femeninos, lo cual supuso un trabajo de producción verdaderamente complejo, “teniendo en cuenta que cuando se encuentra con una mujer en la vida real no es capaz de mirarla a los ojos, las figuras femeninas que aparecen en los retratos tenían que aparecer mirando al eje óptico, porque así daba la sensación de que le miraban a él, que nos miran a todos desde la pantalla. Fue muy difícil para los técnicos encargados de buscar el atrezzo el recopilar tantos retratos de mujeres con esas características.”

La elección de Geoffrey Rush para el personaje principal de La mejor oferta, fue algo que Tornatore tuvo claro desde que empezó a escribir el guión. “Cuando decidí que no iba a ambientarla en Italia, empecé a pensar en el rostro de Geoffrey Rush para interpretar a Oldman. Le mandé una copia del guión terminado sin ni siquiera conocerle personalmente, y a los seis días me escribió y me dijo que la hacía. Nos vimos en Toronto, a mitad de camino entre Europa y Australia, y a los cinco minutos de presentarnos empezamos a trabajar inmediatamente y a hablar de las escenas”. El director sólo tiene palabras amables para el oscarizado actor australiano, “hizo una preparación muy larga y muy entusiasta. Él tiene una relación muy fuerte con su trabajo y con los personajes que interpreta pero sin ser obsesivo. Es muy luminoso, muy alegre, ocurrente y muy gracioso. Su método de trabajo es muy duro pero acompañado de una ligereza y una simpatía muy poco comunes. Es uno de esos actores con los que quieres volver a trabajar inmediatamente en cuanto terminas de rodar con él, porque es divertido, no es nada pesado y el empeño y las ganas que pone a los personajes son absolutos.” Como comentaba anteriormente, el personaje que interpreta Geoffrey Rush en La mejor oferta, está obsesionado con el arte y sabe perfectamente distinguir una obra falsa de una auténtica, pero al rechazar la vida real no distingue la falsedad de las personas. Esta circunstancia hace que la película tenga un tono agridulce constante, creando un final demoledor y positivo a la vez para su director. Sobre este respecto, Tornatore nos ha contado una anécdota que no podemos reproducir fielmente para no destripar el final, sobre un productor americano “del que no diré el nombre ni bajo tortura” que leyó el guión y quiso hacer la película cambiando el final, “le dije que no íbamos a trabajar juntos porque en la vida rodaría una escena tan banal.”

La trama es tan oscura y en algunos momentos tan retorcida, que algunos han querido ver en ella referencias al cine de Hitchcock, De Palma o de Polanski, pero a ese respecto Tornatore discrepa bastante. “Lo tomo como un cumplido pero si dijera que cuando me planteé hacer esta película me propuse hacer un film con referencias ‘hitchcockianas’, ‘depalmianas’ o ‘polanskianas’, sería una gran mentira. No he pensado en ninguna referencia, como no lo hago con ninguna otra película, porque si lo hago me bloquea. No sé si hay alguna referencia en La mejor oferta a Polanski, pero si la hay es algo involuntario. Es difícil el mundo de las referencias, la cita más sincera es la inconsciente.”

Precisamente al inconsciente recurre el director cuando le hacen notar que puede haber un paralelismo entre esa habitación repleta de retratos de mujeres y la escena final de Cinema Paradiso. “Nunca lo pensé cuando hice la película, pero cuando se estrenó me lo dijo mucha gente y me parece algo plausible. Es uno de los misterios de nuestro oficio, que vas llevando temas que de vez en cuando vuelven a surgir en otros contextos más allá de tu propia voluntad. Mi filmografía no es lineal, tengo películas totalmente autobiográficas y otras que no tienen nada que ver con mi vida, pero me gusta cambiar de camino siempre que puedo pero también volver a temáticas que ya he tratado.”

Giuseppe Tornatore 03

Sorprende que Tornatore nos cuente que Cinema Paradiso fuera el peor fracaso de crítica y público cuando se estrenó, “La peor crítica que he recibido en la vida fue para Cinema Paradiso en su estreno, por eso nunca he tenido complejo de Oscar ni tampoco de que haya tenido películas que no hayan tenido ningún éxito, como Una pura formalidad, que no recaudó ni una lira, pero resulta que ahora todo el mundo la considera de culto y me escriben diciendo que era muy buena. Es imposible saber si una película va a ser un éxito o no. Cuando Cinema Paradiso empezó a viajar por el mundo y ganó el Oscar, se convirtió en el éxito que todos conocéis. La relación entre la película y el público va cambiando, por eso es importante hacer una película poniendo el máximo empeño y la máxima sinceridad. El secreto es hacer una película como si estuvieras haciendo la película más importante de tu vida. Bertolucci dijo una vez que cuando estás rodando un encuadre tienes que pensar que es el último para darte cuenta de en qué medida tienes que poner toda tu energía.”

Ganador de un Oscar, varios premios Bafta, David di Donatello y de muchos premios más en distintos festivales a lo largo de su carrera, Giuseppe Tornatore tiene los pies en el suelo con respecto a los premios. “Sería hipócrita no reconocer que los premios te gustan cuando llegan, pero es de sabios olvidarse de ellos al día siguiente de recibirlos. La experiencia del Oscar fue fascinante, pero fui muy consciente de que había que guardar ese momento maravilloso y al día siguiente seguir trabajando.”

Quien sólo tiene un Oscar honorífico a pesar de sus muchas nominaciones y de una gran cantidad de premios, es el compositor habitual de las películas de Tornatore y leyenda viva de la composición de bandas sonoras, Ennio Morricone. Morricone realiza aquí una bellísima partitura melancólica e intrigante que acompaña la sensación claustrofóbica que impera en la película. La colaboración entre Tornatore y Morricone dura ya 25 años y entre ellos hay una relación muy especial. “Nos conocemos muy bien y, aunque no estemos trabajando en ninguna película, siempre estamos hablando de ideas nuevas y de métodos para aplicar la música a las imágenes. Cuando hacemos una película juntos, Ennio tiene siempre una actitud de no deja de sorprenderme. Ha compuesto la banda sonora de más de 400 películas y todavía le cuesta dormir la noche antes de empezar a grabar. Tiene el miedo de un principiante y eso me encanta, así como la disponibilidad que tiene siempre a disposición de la película. Con La mejor oferta, en cuanto leyó el guión empezamos a hablar de la música y de lo que le inspiraba la película, así que la grabamos incluso antes de empezar a rodar. Yo definiría nuestra relación como áurea, es perfecta para mi.”

La mejor oferta ha sido la película revelación del año en Italia, con más de un millón y medio de espectadores. A pesar de este éxito, Tornatore no es ajeno a la crisis que sufre la industria cinematográfica. “La situación en Italia en lo que respecta al cine creo que es muy similar a la española. Aparte de la gran crisis económica de la que todos somos víctimas, nuestra industria también se ha tenido que arrodillar sobre todo por culpa de la piratería. Antes se decía que las épocas de crisis eran muy buenas para el cine porque es la actividad de ocio más económica, la gente iba al cine en lugar de irse de vacaciones, pero esto ya no es real. El público ya no va a las salas de cine como hacía antes, ahora se queda en casa. Hay que resignarse a la idea de que la sala de cine ya no será el elemento esencial de la vida de una película. No creo que desaparezcan nunca, pero la vida comercial de una película ya no coincide exclusivamente con la proyección o con el tiempo que dura en una sala”. Según Tornatore, la industria cinematográfica italiana se basa casi exclusivamente en hacer comedias porque se cree erróneamente que es lo que el público quiere, “mi película tenía todas las características para no funcionar y ha hecho una taquilla increíble, lo que quiere decir que el público no quiere sólo un tipo de películas, quiere una oferta lo más variada posible. Pero el hecho de que debido a la crisis nos veamos obligados a hacer cada vez menos películas, nos impide dar esta oferta tan particular en cuanto a historias o a géneros distintos, y esto empobrece cada vez más la industria. Curiosamente, al cine cada vez va menos gente pero el número de películas que se ven es cada vez mayor. Esa paradoja es un aviso al mundo del cine para que nos demos cuenta de que hay que ampliar la oferta.” Tampoco se cierra Tornatore a las nuevas tecnologías que cree que son fundamentales para poder ampliar la oferta cinematográfica. “Adoro las películas de 35 mm y los proyectores antiguos. Ese mundo siempre estará en mi corazón, pero esto no me limita a estar nostálgicamente ligado a esa técnica de entonces. El digital me da posibilidades que no me da la película.”

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Así mismo, se muestra encantado con que salgan nuevos directores con nuevas ideas, “cuando voy al cine dejo el oficio en casa, soy un espectador más y descubrir nuevos directores es música para mis oidos. Tengo muy buena relación con los jóvenes realizadores y siempre que puedo trato de felicitarles por sus películas.”

Finalmente, Giuseppe Tornatore nos ha hablado sobre lo que él considera la perfección en el cine. “Cuando ves una película o estás frente a un cuadro en un museo, adviertes inmediatamente si tiene una cierta sensibilidad. Es algo inexplicable, no sabes por qué pero te das cuenta. Un film puede ser imperfecto pero te transmite un dolor, una sinceridad o un encantamiento que otra que puede ser más perfecta técnicamente no. La perfección es relativa. Tiene que ser muy aburrido que una película sea perfecta para todo el mundo o que otra sea horrible para todos. Sería un mundo en el que no se podría vivir.”

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