Lo importante es amar (Andrzej Zulawski, 1975)

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Lo importante es amar

Je t’aime, je t’aime, murmura con un tono tímido y quebradizo, sin llegar a creer ella misma, los susurros que salen de su propia boca. El objetivo del fotógrafo se acerca lenta y ruborosamente. Ella se muestra frágil, se arrincona y es incapaz de sentir las palabras que murmura. El objetivo la alcanza, y ella lo observa… Se siente apresada, es una rehén de sentimientos enjaulados. No lo soporta. La cámara desnuda su alma de forma ferviente e impulsiva. Ella busca piedad. Su mirada busca compasión más allá de la pantalla. Busca un lazo de unión con el espectador que ponga fin a su martirio.

Lo importante es amar es una película vivaz, enérgica, exuberante, melancólica, trágica, llena de sentimientos, una película de rostros imperecederos, de escenas rebosantes de violencia etérea y volátil, una película, que como sus personajes, rebosa vida, pasión, dolor y locura, pero sobre todo, romanticismo.

Lo importante es amar

« Si le pido que volvamos a vernos,  ¿me diría que no? »
 « Inmediatamente… ¿Cuándo? »

Andrzej Zulawski adapta la obra del novelista y director de cine francés Christopher Frank, La Nuit américaine. Zulawski retrata en pantalla una atmósfera desgarradora, sombría y onírica, un universo exótico y misterioso plagado de personajes secundarios estrambóticos y peculiares entre los que destaca y encaja a la perfección el grandísimo Klaus Kinski.

La cámara de Zulawski exhibe el dramatismo emocional de los personajes. Deambula por el escenario controlada por la personalidad de cada uno de ellos. El director polaco hace uso tanto del travelling óptico, para aumentar la expresividad de las escenas con unos primeros planos rebosantes de pureza y pasión, como de una maravillosa banda sonora compuesta por Georges Delerue, para subrayar la expresividad narrativa y ensalzar los sentimientos de sus personajes. Sus corazones laten al ritmo de la música.

Lo importante es amar

Los protagonistas llegan al borde de la más cruel desesperación. La cinta gira en torno a tres pilares: El fotógrafo, la actriz y su marido, un coleccionista de fotografías. El fotógrafo, alto, esbelto, elegante y solitario, se siente fascinado por el rostro atormentado de una Romy Schneider que exhibe todo su talento en esta película. Lo busca, lo persigue y anhela congelarlo en su negativo fotográfico para no perderlo jamás. El cruce de miradas llena la pantalla. Se sienten perdidos. Y es que como dice el personaje de Jacques Dutronc, en esta vida se puede hacer de todo, menos vivir.

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