La importancia de llamarse Don Draper

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Don Draper

El misterio del protagonista de Mad Men ¿Al descubierto?

Hace años, en 1993, saltó a la fama mundial el extraño caso de Jean Pierre Romand, un médico francés que había asesinado a su mujer e hijos y acto seguido, a sus padres. ¿La razón? Romand llevaba 18 llevando una falsa vida: no era médico, ni siquiera había terminado los estudios universitarios. Durante todo ese tiempo fingía ir a trabajar mientras sobrevivía a base de estafar a sus familiares. En el juicio posterior, se supo que el mundo de fantasía de Romand estaba a punto de ser desmantelado, pues ya no tenía más dinero. Ante el horror de desvelar el engaño, Romand llegó a un punto de no retorno donde la única salida que concibió fue eliminar a todos los testigos de su falsa vida feliz. E intentar suicidarse, lo cual no logró.

El escritor Emmanuel Carrère novelizó el enigma de Romand en su magnífica El adversario, donde se abordaban la vida fictica del asesino, su compulsión por la mentira, su extenuante miedo a sí mismo. Su fascinación por la dualidad entre lo falso/verdadero en la trayectoria de Romand es similar a la que despierta el igualmente dual protagonista de la serie Mad Men.

Desde que la importancia de las apariencias existe en la sociedad humana, los seres que la componemos vivimos en la dualidad. Existe una escisión entre el ego (lo que se alimenta desde fuera) y la verdadera esencia, el ser (lo que somos, independientemente de lo externo). El ego conlleva los deseos, que no generan felicidad, sino compulsión y necesidad; el ser conlleva el verdadero propósito de la vida humana, es lo auténtico. Y sin ego, descomunal, portentoso y en cierto modo tan atrayente como repulsivo, no se puede concebir a Don Draper.

Don Draper 2

Mad Men es una gran semblanza de personajes, una visión íntima del miedo a ser contrapuesto con la esclavitud del parecer. Pero no sería ni la mitad de atrayente si no fuera por la ambivalencia que despierta Don y por lo incógnito de su devenir en la historia. En primera instancia vemos a un hombre guapo, elegante y con dinero, con una vida perfecta, un trabajo estupendo y una familia encantadora. Una vida de anuncio, de cara a la galería: pues mientras de puertas para afuera Don aparenta ser el hombre que lo tiene todo, en el ínterin algo empieza a oler a podrido en el reino de Yankilandia. Y es que Don es un personaje que paga el precio de mantener las apariencias con una insoportable dosis de vacío, soledad e infelicidad que no llena ni con su familia, ni con una sucesión de variopintas amantes, ni con un trabajo de ensueño como creativo publicitario que consiste, irónicamente, en generar necesidades en un público ansioso de falsos sueños de poder, prestigio o éxito social a través del consumo indiscriminado de cosas o personas.

Don vive una vida de mentira, como Jean Claude Romand. Sobre las ruinas de un pasado traumático, que se va desvelando poco a poco a medida que avanzan las temporadas, Draper construye un imperio egoico donde se le rinde pleitesía a algo que en realidad, no existe. Pero no se puede huir eternamente; la caída de Don pasa por el fracaso de su matrimonio, una nueva sucesión de mujeres y la progesiva adicción al alcohol, que ya no es un complemento glamouroso, sino una nueva vía de escape, un nuevo camino al infierno.

Mad men

No hay hombre suficientemente rico para cambiar el pasado, decía Wilde. Ahora que sabemos de dónde viene realmente Don y de qué material están hechos sus fantasmas (prostitución, misoginia, una soterrada pulsión homosexual) ¿Conseguirá Draper aceptar quién es y realizarse con una nueva vida? ¿Seguirá cayendo y arrasando todo a su paso, incluidos sus hijos? ¿Desenmascarará por fin a “el adversario”? ¿Será la figura misteriosa que aparece arrojándose al vacío desde la ventana de una lujosa oficina de Madison Avenue?

Hagan sus apuestas.

4 Responses to La importancia de llamarse Don Draper

  1. En teoría NO se puede suicidar. En teoría, claro. Para el series finale los creadores querían ubicar a Draper en nuestra época viejuno en plan "El padrino III". Lo mismo se tira de una de las Torres Gemelas diez minutos antes del 'empotramiento' del 11-S para que se nos caigan los testículos al suelo… O lo mismo una águila guiada por Gandalf le rescata y se lo lleva a otro prostíbulo llamado Tierra Media. Nunca se sabe con esta serie…

  2. Neathara dice:

    Al final todo era un sueño de Antonio Resines…o estaban todos muertos.

  3. Juan Pedro dice:

    Interesante!! sin lugar a dudas. En el fondo un clásico de la humanidad, la elección de que es lo importante en la vida, y lo que es mas interesante, como uno puede acabar con su vida cuando elige el camino equivocado, es difícil dar mas valor a aquello que no se ve, no se toca, o no tiene rédito social, los tiempos cambian pero las grandes cuestiones de la vida parecen no ser superadas, todos hemos de enfrentarnos a ellas solos y de ellas depende todo, así es y así sera
    Entretenimiento no debe estar reñido con profundidad, este por lo que veo puede ser un buen ejemplo.
    A ver como hago para seguirlo sin tener tele de pago.

  4. @JuanPejpg dice:

    Interesante!! sin lugar a dudas. En el fondo un clásico de la humanidad, la elección de que es lo importante en la vida y lo que es mas interesante…. como uno puede acabar con su vida cuando elige el camino equivocado, es difícil dar mas valor a aquello que no se ve, no se toca, o no tiene rédito social, los tiempos cambian pero las grandes cuestiones de la vida parecen no ser superadas, todos hemos de enfrentarnos a ellas solos y de ellas depende todo, así es y así sera.
    Entretenimiento no debe estar reñido con profundidad, este por lo que veo puede ser un buen ejemplo.
    A ver como hago para seguirlo sin tener tele de pago.

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