Festival Rizoma: Día 4

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Breath Control The history of the human beat box portada

Penúltimo día del Festival Rizoma a ritmo de hip hop.

El festival Rizoma se acaba y ya nos quedan muy poquitas películas por ver. De hecho, en la jornada de hoy en cuanto a cine se refiere, se han podido volver a ver varias de las cintas de las que ya os hemos hablado en estos días de atrás: el documental danés sobre la búsqueda de sonidos en Rusia del grupo Efterklang, The Ghost of Piramida,  la maravillosa historia de la bailarina Frances Ha y, para terminar el día, el duelo entre dos grandes películas que abordan la temática de la transexualidad, Transamerica y Laurence Anyways, proyectadas a la misma hora pero en dos cines distintos.

En cuanto a lo que hemos podido ver hoy, ha sido curioso encontrarse con un documental de hace 11 años. Breath Control: The History of the Human Beat Box analiza el auge del llamado beat box a través de múltiples entrevistas a representantes de este tipo de sonido tan peculiar. El beat box es la capacidad de crear con la boca sonidos propios de instrumentos musicales sobre todo de percusión, y surgió a principios de los años 80 dentro de la cultura hip hop de la que también surgieron disciplinas como el break dance, los grafittis y el rap. Como se dice en un momento del documental, de la unión entre Bobby McFerrin y el actor de la saga Loca academia de policía Michael Winslow, salió toda una generación de percusionistas vocales de los barrios pobres de Nueva York, deseosos de aportar al mundo del hip hop sus prodigiosos talentos.

Breath Control The history of the human beat box

El film se centra sobre todo en las carreras de tres de los más importantes ejemplos del beat box, Doug E. Fresh, Biz Markie y el malogrado componente de Fat Boys, Darren “Buffy” Robinson, quien tenía un registro vocal tan sumamente grave que destrozó varios equipos de sonido en los conciertos solamente con la intensidad de su voz. El documental examina las distintas variantes de la percusión vocal, desde los simples sonidos de fondo imitando cajas de sonido, a los más complejos combinando en una misma voz, scratches, percusión, melodías e incluso el canto a la vez. Además intercala animaciones explicativas de las técnicas de cada tipo de beat box, mostrando en dibujos del cuerpo humano, las partes de la boca y de la caja torácica que entran en juego para lograr esos sonidos tan extraordinarios.

El actor y documentalista urbano Joey Gardfield recopila entrevistas con varios de los protagonistas de esta corriente musical, así como imágenes y videos de archivo con actuaciones de los mismos, con una estética invariable, dando la sensación de haber sido rodado todo en los años 80, pero amplía esta impresión a toda la parte técnica del mismo, con lo que resulta chirriante la “suciedad” del sonido ambiente que se imprime a toda la película. La película, a pesar de sus escasos 73 minutos, llega a resultar pesada para espectadores poco interesados en el mundo del hip hop y el beat box, al ser un documental que en los primeros minutos atrae por la espectacularidad de la destreza de estos personajes, pero que acaba siendo repetitivo y, como digo, solamente apto para incondicionales de este tipo de cultura.

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