Festival Rizoma: Día 1

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Rizoma portada

Os contamos qué dio de sí la primera jornada del Festival Rizoma.

Comienza el Festival Rizoma en su tercera edición, haciendo de la calle Martín de los Heros de Madrid un espacio multicultural en el que se une el arte urbano con la música y, cómo no, con el cine en la zona más cinéfila de la capital. En cada una de las ediciones que ha tenido el festival, se ha jugado con la idea de unificar todas estas muestras culturales en torno a un tema común, y el de este año es el prefijo TRANS-, en el sentido de cambio, de variación en propuestas diferentes a lo habitual.

Ghost of Piramida

La transición ha sido el eje común a varias de las películas que se han proyectado en la primera jornada del festival. Se abría con The Ghost of Piramida, un documental con dos líneas distintas en tiempo y en estilo, que se dan cita en una isla en el Ártico, al norte de Rusia. Un anciano relata, sobre imágenes de archivo, un proyecto que se llevó a cabo en la isla Piramida, en el que varias familias se trasladaron allí en los años 60 para trabajar en una refinería de carbón. Durante toda la época soviética, convivieron allí siendo una población en armonía, sólo temiendo el acecho de los osos polares (una isla perdida, un proyecto, familias enteras llevadas allí, osos polares… ¿a qué me recuerda esto?).

Por otro lado, vemos a los componentes del grupo Efterklang llegando a isla en la actualidad para realizar un mapa de los sonidos que se pueden encontrar entre las ruinas de aquella civilización ya abandonada, incorporándolos a sus temas que no son otros que los que componen la banda sonora del documental. Una mezcla interesante entre cine y música alternativa, en concordancia con el espíritu del festival.

Transamerica

La transexualidad también ha sido protagonista de esta jornada, comenzando por la recuperación para esta ocasión de la película de Duncan Tucker Transamerica, la historia de un transexual que descubre que tiene un hijo, justo antes de su definitiva transformación en mujer. Transamerica recoge muy bien la idea de transformación de Rizoma, no sólo por el cambio de sexo de la protagonista, una inmensa Felicity Huffman, también por la que sufren el resto de personajes alrededor de ella. Una comedia agridulce en forma de road movie, en la que dos personas incompletas individualmente se encuentran y juntos realizan un viaje a través de Estados Unidos, al mismo tiempo que viajan al fondo de sus sentimientos. Al contrario de lo que pueda parecer en una película con una temática tan delicada, aquí se refleja el rechazo hacia uno mismo con un humor sutil, más que el rechazo que la transexualidad pueda provocar en los demás. No sólo Felicity Huffman brilla en la película, la mitad del peso de la película la lleva el joven Kevin Zegers, en un papel más desagradecido que el de su partenaire, pero a un nivel similar de intensidad. Sin duda, un gran acierto del festival Rizoma el recuperar en el cine una joyita así como representación del cambio presente en la esencia del mismo.

Wonder Women

Y siguiendo con el concepto de transformación, el documental Wonder Women! The Untold Story of American Superheroines utiliza a la superheroína del cómic para ejemplificar la evolución de la mujer y su papel en la sociedad desde los años 30, en que nació el personaje, hasta la actualidad. El cambio de mentalidad con respecto al feminismo en las distintas décadas del siglo XX, influyeron en las historias de Wonder Woman y en la aparición de nuevas heroínas transgresoras, sexys e independientes. La aparición de la primera mujer superheroína en el cómic en Estados Unidos, a cargo del inventor del polígrafo, supuso un avance más en la concepción de la mujer como ser independiente que, en los años posteriores a la Gran Depresión, fue fundamental para sacar adelante al país mientras los hombres luchaban en la Segunda Guerra Mundial. Pero a partir de los años 50 se extendió una corriente ultra conservadora que relegó a las mujeres en el cine, y por extensión en el cómic, a meras compañeras de los hombres, sumisas e incluso ignorantes. Todo esto volvió a cambiar con la liberación de la mujer a finales de los años 60 y la aparición de los movimientos feministas. En Wonder Women! The Untold Story of American Superheroines, mujeres y hombres ligados al personaje y a dichos movimientos, nos relatan la influencia de la sociedad en las distintas etapas, en la heroína del Olimpo, así pasamos de verla como fiel amiga y hermana de sus compañeras luchando contra las mentiras de los hombres, a ser rescatada por ellos y deseosa de casarse y formar una familia en los 50, para más tarde volver con más fuerza a salvar el mundo sin su ayuda.

La utilización de secuencias de películas y series de televisión, y de los cómics para dar forma al documental, y el maravilloso epílogo con los créditos en viñetas, también es referente para lo que se vive fuera de la sala de cine, con las exposiciones de litografías y de dibujos que se muestran a lo largo de la calle Martín de los Heros.

Frances Ha

El plato fuerte del día, también el título más esperado de la programación, llegó de la mano de la embajada americana. Gracias a su labor pudimos ver Frances Ha, el último trabajo de Noah Baumbach (Una historia de Brooklyn), que aún no cuenta con distribuidora para su estreno comercial en nuestro país. Con una majestuosa fotografía en blanco y negro, sigue a la Frances del título, una arrolladora joven cuyas ganas de salir adelante eclipsan el cada vez más desdibujado mapa de relaciones que mantiene en esa franja de edad en la que ya se ha dejado atrás el periodo postuniversitario sin haber entrado aún en la treintena. Sirviéndose de unos diálogos frescos y divertidos, Baumbach retrata de manera excepcional a un personaje que esquiva como puede la sombra de la soledad urbana, manteniéndose firme en la búsqueda de su lugar en un mundo donde unos se hallan confortablemente ubicados y otros luchan con desigual fortuna por encontrar el suyo. La magistral presentación del escenario urbano neoyorquino hace inevitables las comparaciones con Woody Allen, cuyos ecos están presentes, pero personalmente la veo más como una renovación del ya caduco por trillado paradigma Amélie, cuya pervivencia está llegando a dejar injustamente en mal lugar a una obra tan estimable como la de Jeunet. Una película imperfecta, en cuyos puntos fuertes –como la selección de la banda sonora, con el Modern Love de David Bowie sonando cada dos escenas a partir de cierto punto– se hallan también muchas de sus carencias, pero dotada del mismo encanto y encomiable vitalidad de los que hace gala su protagonista, encarnada de modo sobresaliente por Greta Gerwig en la gran interpretación de su carrera hasta la fecha.

Laurence anyways

Otra de las señas de identidad del Rizoma es el colorido con el que están decorados todos los escenarios que lo componen, empezando por el propio cartel empapado de verdes, rojos y amarillos en distintos tonos. Como colorista y excesiva es Laurence Anyways. Excesiva en su metraje y también en su formato videoclipero de los años 80. De nuevo encontramos la transexualidad en la historia de Laurence, que en su transición en su búsqueda de la felicidad como mujer, arrastra a su novia a una relación enfermiza y abocada al fracaso. Si en Transamerica se incidía más en el rechazo propio, en Laurence Anyways se hace más patente la censura hacia lo desconocido. Todo ese rechazo se refleja desde el primer momento de la película en esas miradas de asombro y de desprecio ante la persona diferente que pasa ante los ojos de los demás, y culmina maravillosamente en esa entrevistadora que no es capaz de mirar a su entrevistado(a) a pesar de tenerle a medio metro de distancia. Una película sobre amores imposibles y, no sólo sobre el rechazo a lo extraño, sino sobre el rechazo a la aceptación de las diferencias por parte de los demás. Como diferente es el lenguaje narrativo y visual que el nuevo niño prodigio del cine, Xavier Dolan, utiliza para simbolizar con imágenes toda esa transformación personal, combinando estéticas que van desde el videoclip hasta la publicidad, pasando por convencionales melodramas románticos. A pesar de lo dura que es la historia, Laurence Anyways ofrece momentos verdaderamente hilarantes a cargo de sus dos protagonistas, maravillosos Melvil Poupaud y Suzanne Clément, y es el perfecto punto y seguido para seguir disfrutando mañana de propuestas tan transgresoras como esta en el festival Rizoma.

Texto por Mari Carmen Fúnez y Sergio de Benito

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