Festival Cultura Inquieta: Varry Brava

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Varry Brava

Entramos en la recta final del Festival Cultura Inquieta con una auténtica apoteosis: el concierto que anoche nos regalaron los murcianos Varry Brava. Poco sabía yo de este grupo formado en 2009 con aspecto de estar algo desubicado en el tiempo, tanto en su aspecto, influenciados por la new wave, como en las letras de sus canciones, recurriendo constantemente a lo vintage (ese “cassette con clases de italiano” de la que hablan en Disco), o en sus influencias musicales, que son principalmente el pop ochentero, la música disco o, en sus propias palabras, las “italianadas” (un gusto del que echaron la culpa a sus padres). Pero Varry Brava también podrían integrarse sin problema en el panorama indie actual, ya que sus canciones entroncarían perfectamente junto a un Si tú me dices Ben, yo digo Affleck de Love of Lesbian, ¿A-ha han vuelto? de Lori Meyers, o Autodestructivos de Second, con los que además de ser paisanos, comparten productor, Raúl de Lara.

Todo el mundo que les conocía y les había visto ya en directo me dijeron que me esperaba una auténtica fiesta, y que me preparara para bailar (de hecho, este es el verbo que más se repite en todas sus canciones). Tras la presentación en la que se nos dijo que nos esperaba un concierto “chupi lerendi”, comenzó la “obertura” en la que escuchábamos a presentadores que iban desde Rafaella Carrà hasta José Luis Moreno introduciendo diversos shows. Desde luego, nos encontrábamos ante algo diferente. Ya desde el primer tema que tocaron, No te conozco, Varry Brava empezaron a darlo todo, con esa energía tan brutal que desprenden, para ir desgranando cada una de las canciones de su último disco, Demasié, del que fueron sonando a lo largo de todo el concierto Despeinados, Confusión, Ritual, Amantes del fuego o Templo, con las que el público no pudo dejar de gritar, saltar y moverse. Además, se desataron completamente con una versión de unos amigos gallegos (“aunque ellos no saben que somos sus amigos”), Fiesta de los maniquíes de Golpes Bajos, que les va como anillo al dedo.

Varry Brava 2

También de Demasié sonaron Miedo (que fue una de las más celebradas) o la melancólica Disco, aunque ambas canciones estaban ya incluidas en su primer disco-maqueta auto producido, Ídolo, más dominado por los medios tiempos y con menos presencia de la música disco, como se ve en temas como Piérdete, la cual definieron como “moñada de canción adolescente”, o Casualidad, pero que también incluía canciones enérgicas que presagiaban lo que iba a ser Demasié, como Ibiza y No puedes, canción con la que empezaron hace cuatro años y que fue la primera de un bis muy demandado, un bis que ya fue el delirio absoluto (la que lio Óscar Ferrer, el cantante, con el pie de micro, que no tengo claro si lo desmontó o directamente se lo cargó, no fue poca), especialmente gracias a sus dos mayores éxitos, No gires y Radioactivo, con las que nos hicieron emocionarnos y cantar sus estribillos hasta que ellos, y nosotros, nos quedamos sin fuerzas.

Con su estética kitsch, habrá algunos que piensen que Varry Brava son el colmo del moderneo, pero yo prefiero pensar que son unos nostálgicos y románticos empedernidos, demasiado quizás para la época que les ha tocado vivir. Varry Brava es un grupo que, oído en disco, transmite alegría con su música joven, viva, y sus canciones que hablan de fiestas nocturnas, de amores de una noche, amistades que se convierten en algo más y relaciones que se convierten en algo menos, de ideales inalcanzables, pero que cuando realmente explotan es con su directo, convirtiéndolo en un auténtico espectáculo. Un concierto de esos que, cuando acaba, te das cuenta de que te has pasado todo el tiempo con una sonrisa en la cara. De esos que te dejan con ganas de más, de repetir en cuanto se pueda. Imprescindible y recomendadísimo.

Varry Brava 3

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