Críticas: Cautiva

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Cautiva

Isabelle Huppert sigue probando suerte en Asia.

Como aficionado al tedio, hace tiempo que tengo un ojo vigilante sobre los filipinos. Te llegan leyendas festivaleras sobre películas con 9 horas de metraje, películas en las que el público aúlla “¡Pero si no pasa NADA!”; son los amos del tedio. Resuenan ciertos nombres: Raya Martín, Lav Díaz y… Brillante Mendoza. Este último es el director de Cautiva, protagonizada por Isabelle Huppert. Esta mujer últimamente le da a todo, que salió en una de Hong Sang-soo, pero no se olvida de Haneke si éste le hace una perdida… aunque parece que su destino actual son los EEUU.

La cosa está basada en hechos reales, trata sobre cómo a principios de la década pasada, el Abu Sayyaf Group (ASG, grupo islamista filipino que reclama la independencia de una de sus islas, Mindanao) secuestra a 20 personas en una región turística y los arrastran a la selva.

Comienza una larga andadura para los secuestrados y los espectadores. Mendoza no dejó que los actores que encarnan a los terroristas se mezclaran antes de tiempo con los que interpretan a los secuestrados, en busca del realismo que le obsesiona. También rodó secuencialmente, de manera lineal, en pos de eso mismo.

Lo primero que nos llamará la atención, aparte de la dirección nerviosa e intrépida, serán los terroristas friquis. Les vemos jugando como niñas, tonteando y, en general, amables con sus cautivos… tanto como desorganizados.

Cautiva 2

Otro de los elementos interesantes es que parece que la película se vaya a acabar en cualquier momento. Desconozco si intencional o no, pero sin duda esto fue uno de los elementos clave en la desesperación de los rehenes: no tenían ni idea de cuándo iban a ser rescatados. Dependiendo de su país de origen, algunos van volviendo antes a casa, mientras que otros deberán permanecer en la selva.

Mendoza toma una decisión tan arriesgada como fallida: no presenta a los personajes realmente. Al final tenemos un batiburrillo de actores, de los cuales todo lo que sabemos es una línea recitada a los islamistas. Por tanto, son monigotes por los que apenas sentimos ninguna empatía.

Aunque tiene un montón de escenas de acción rodadas con cierto gusto que van a unos 20 tiros por muerto (los terroristas son constantemente asediados por los militares) la película empieza a convertirse en rutinaria. Si ahora me soltaran 10 fotogramas de la película (sin contar el comienzo en el hotel y en el barco) y me piden que los ordene cronológicamente, sería incapaz.

Cautiva 3

El problema es que no estamos ante un tedio contemplativo, ante el establecimiento de una rutina asfixiante: estamos ante una película en la que está pasando todo el rato lo mismo: están en la jungla, los asedian los militares, huyen y disparan. Lo mejor de esta jungla es su negativa a ser conquistada, siquiera habitada: sanguijuelas, escorpiones, arañas, hormigas, abejas; ninguno quiere nuevos amigos.

Es de suponer que toda esta monotonía y repetición ha de provocarnos la incertidumbre de los secuestrados, que tienen la libertad tan cerca y tan lejos. Pero bueno, que me gustaría saber algo sobre esta gente para empatizar más.  La mayor parte del tiempo trataba de discernir qué andaba rumiando la Huppert. Un misterio.

Película de festival. Curiosa, pero no funcional.

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