Conciertos: Tame Impala

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Tame Impala portada

“Corría el alocado verano de 2013, el que muchos dijeron que no existiría…” Perdón, es que con todo este 60’s revival dan ganas de empezar la crónica rollo Aquellos maravillosos años

Hola modernazas ¿Cómo os va? ¿Por algún casual no pudisteis comprar unas de las 5.000 entradas para ver a esta gente? ¿Os tuvisteis que quedar en casa poniendo una lista del Youtube y tapando vuestras lágrimas con sudor? ¿Fuisteis uno de los guiris que recorría la cola con un cartel suplicando entradas? Yo os explico lo que sucedió porque no aguanto ver a gente tan mayor lloriqueando.

El otro día (sábado 13) estaba listo para irme a dormir a las 20:00 cuando me llamaron desde la redacción central de Cinema Ad Hoc. Todos los reporteros modernos estaban muy ocupados y no podían cubrir a Tame Impala:

-¿Y qué?

-Que vayas tú. La Riviera.

-¿La de la palmerit—…? –habían colgado y me dejaban solo ante mi destino.

No esperaba este horrendo giro de los acontecimientos, era sábado e iba a tener que HACER ALGO. ¿Sabían con quién estaban hablando? Supongo que no. Sobra decir que llevaba años sin acudir a un concierto en una gran sala: considero un fracaso sistemático todo evento en el que participen más de  50 personas.

Llego a la Sala Riviera, la gente aún no ha empezado a entrar: comprendo de inmediato que el título de esta crónica sólo puede ser “Tame Impala: rotunda victoria del pantalón corto arremangado”. Gafas de sol noventeras. Os hacéis la idea. Miraos en el espejo de vuestra indievidualidad.

Tras unas cervezas en la cola (el número de fotos de latas de Mahou en tonos sepia  subidas a las redes sociales se incrementó demencialmente en unos minutos, confundiendo a los analistas de mercado) ya estoy dentro. Las moderniquis son muy guapas y le pregunto a una que si me deja domar su impala, a lo que me responde

-Do you even Instagram?

Y me quedo estupefacto, pero replico

-DO YOU EVEN… DRONE???

Pero ya han pasado 5 minutos y la chica se ha fundido entre la multitud y me pido un mini de Carlsberg por 10€ y empieza el concierto. Los iPhones se yerguen furiosos desde la audiencia y documentan exhaustivamente a nuestros chicos que “resucitan la psicodelia” (esto lo leeréis en el resto de crónicas) cuando los aficionados al stoner llevamos escuchando psicodelia desde que el mundo es mundo y yo primero yo primero yo ya estaba antes.

Tame Impala 2

Black Sabbath. ¿Qué? No sé, pero siempre que se escribe sobre un grupo hay que decir “Black Sabbath” y más si se habla de “psicodelia”. No sé ni lo que es, pero hay que decir que tiene influencias de Black Sabbath. O igual hoy tocaba decir “Led Zeppelin”.

No, ahora fuera coñas, sonaron muy bien y todos sabemos que la acústica de La Riviera no es la mejor del mundo. Pero lo mejor fue el timing; no dejaron respiro entre canciones sin que el descalzo Kevin Parker vaya del rollito de artista complicado y arisco: fue más bien de estos majo estándar. Esto quiere decir saludar en español (UUEUUUEUUAHHHH!!!), decir que en Madrhihd estamos “to crazies” (WWWWAUUUUAUHAUHA) y en realidad en un concierto tan lleno de una muchedumbre fiel no hace falta más.

Al principio las proyecciones de esta psicodelia me parecieron como del Windows Media Player (ya sentimos nostalgia hasta de eso). Pero luego el chico de las visuales, Jojo, me invitó a unas cervezas y me explicó que eran complejas representaciones del sonido y le tuve que dar la razón mientras los Tame Impala unos metros allá se cocían antes de poner rumbo a Portugal en su bus gigante de cristales tintados.

Resumiendo: el grupo me importa una mierda, no creo que estén inventando nada (¿La modernidad ya ha olvidado a sus endiosados Deerhunter, Jacco Gardner… a los MGMT? … ¡que sacan disco en septiembre!) y aún así puedo reconocer que fue un buen concierto y que mi corazoncito se llenó de gozo al ver a todos los posturitas saltando y brincando cual colegias con (por supuesto) Feels like we only go backwards (coros del público incluidos) o Elephant. Me gustó la de Be above it y cuando experimentaron sin más. Tocaron hora y media o casi, así que les dio tiempo a repasar casi todo su repertorio. ¿Dejarán legado estos Tame Impala o serán otro triste hype de la segunda modernidad, donde los grupos llena-Primaveras caducan como fotos de Pinterest? Lo decidiréis vosotros.

La verdad es que me podría haber ido a Portugal con ellos o algo pero mi reputación caería y tal.

Tame Impala

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