Nocturna Film Festival: Día 2

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CAH Jug face

Buen día en el Nocturna con la primera candidata a premios.

La jornada de hoy del Nocturna ha comenzado con la revisitación del mito del “coco” que asusta a los niños con Under the bed. Después de pasar dos años viviendo con su tía, Neal vuelve a casa de su padre de donde se marchó tras la muerte de su madre. En este tiempo, no sólo han cambiado las cosas a nivel familiar con el nuevo matrimonio de su padre, si no que descubre que su hermano pequeño Paul sufre las mismas pesadillas y los mismos miedos que le atormentaban a él y que llevaron a su padre a alejarle de su hogar por un tiempo.

Under the bed parece estar destinada a un público juvenil ya que, salvo el tramo final que de repente se convierte en una desquiciada carnicería gore, parece un capítulo de alguna serie para niños del tipo de El club de la medianoche por el tono tan infantil que tiene. Esto no sería mayor problema si aportara algo más que la cara bonita de su protagonista, ya sea técnicamente o que tuviera un guión destacable, pero por desgracia hay poco que llame la atención positivamente de ella, salvo que quizá se haga entretenida en algunos momentos.

CAH Under the bed

Con un comienzo bastante oscuro y lento, da la impresión de que la película va a ir por otros derroteros mucho más interesantes, pero enseguida empiezan a notarse fallos enormes de guión y de montaje que hacen que lo que nos cuenta se nos quede vacío y resulten incomprensibles sobre todo las actitudes del padre y la madrastra de los niños. Nunca se explica por qué el padre es tan severo con sus hijos ni tampoco de dónde procede la animadversión que todos parecen ver, menos los espectadores, de Neal hacia su madrastra. Pero si hay algo que es totalmente imperdonable en una película de ciencia ficción o de terror en estos tiempos, es la desidia absoluta en cuanto a los efectos especiales y al diseño artístico como la hay en esta película. El monstruo de Under the bed es tan caricaturesco que más que miedo da lástima, pero lo peor son los movimientos de cámara espasmódicos cuando aparece, que hacen que la mayor parte del tiempo no veamos absolutamente nada de lo que está pasando. En definitiva, una película olvidable donde las haya.

La que sí nos está ofreciendo propuestas muy interesantes es la Sección Dark Visions, y dentro de ella hemos visto hoy la canadiense In the house of flies. Ambientada en los años 80, In the house of flies nos trae una historia que hemos visto ya en otras ocasiones como en títulos tan significativos como Buried o, salvando las distancias, Oldboy. Heather y Steve son una pareja de novios de vacaciones en las Cataratas del Niágara, cuando son raptados y encerrados en un sótano con la única compañía de unas maletas con candado y un teléfono. Después de la sorpresa y el agobio inicial al no encontrar una salida, poco a poco van comprendiendo que están en manos de un ser con una mente perturbada que los vigila y juega con ellos a su antojo. Si bien el comienzo resulta un tanto forzado, sobre todo en la parte interpretativa, a medida que avanza la película va adquiriendo tintes más claustrofóbicos y perversos a la vez que vamos viendo la degradación física y mental de los protagonistas de una forma brutal.

CAH In the house of flies

In the house of flies se puede encuadrar en el tipo de películas que se están realizando últimamente con bajo presupuesto en las que se deja de lado la perfección técnica en favor de la historia que se cuenta. Al estar rodada casi íntegramente en interior y centrarse en la desesperación de Heather y Steve, al principio por no entender el porqué de la situación en la que se encuentran, y más tarde por tratar de sobrevivir, los escasos medios técnicos que parece poseer la película no causan en el espectador efectos negativos evidentes, aunque peca bastante de exceso con los fundidos a negro. Es, en definitiva, una película muy recomendable para aquellos a quienes les guste el suspense y la angustia en el cine, y que además hace reflexionar sobre lo que seríamos capaces de hacer para sobrevivir en una situación extrema.

Recién aterrizado desde Nashville y aun visiblemente cansado, esta mañana nos ha recibido en una breve rueda de prensa Chad Crawford Kinkle, el director y guionista de Jug Face. Kinkle nos ha contado que se inspiró para escribir su guión mientras visitaba un museo en Georgia en el que se exponían jarrones del siglo XVIII con rostros esculpidos en ellos, y define su película como una “historia de culto con un giro sobrenatural”. Realmente su film podría llegar a ser una película de culto, no sólo para los amantes del género fantástico sino para cualquier cinéfilo en general. Con aspectos que recuerdan a la estupenda El Bosque de M. Night Shyamalan, se sitúa en un pequeño asentamiento de pueblerinos en los bosques de Tennessee que rinden culto al ente que habita en un hoyo y al que ofrecen sacrificios para que les proteja. Jug Face es un cuento, una leyenda negra que atrapa desde el primer momento con un guión original y absolutamente cuidado, sin ninguna fisura reprochable.

CAH Jug face 2

Para ser una ópera prima, Jug Face está dotada de una gran factura tanto a nivel técnico como narrativo. Sorprende desde el principio y no baja el ritmo ni la tensión durante toda la película. Además de eso, Kinkle ha contado para el reparto de su película con grandes nombres como Sean Young, recuperada para la ciencia ficción con esta cinta, Sean Bridges (Deadwood) o Larry Fessenden, y con la joven Lauren Ashley Carter en el papel de la protagonista que desencadena una auténtica tragedia en el pueblo. Todos ellos espléndidos imprimiendo el carácter y el acento sureño necesario con una naturalidad y verosimilitud pasmosas. Veremos qué más nos sigue deparando el Nocturna, pero Jug Face se perfila ya como una de las favoritas a ganar el premio de la Sección Oficial.

Imágenes Día 2

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