Festival de Cine Alemán: Día 5 y balance

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CAH Culpables son los otros

Llegó la hora de decir Auf Wiedersehen.

Como suele ocurrir con todas las cosas buenas, el Festival de Cine Alemán se terminó, un año más, demasiado rápido. Pero un año más también hay que elegir quedarnos con las cosas buenas y alegrarnos de haber podido ver un buen puñado de películas que nos han hecho reír, llorar, pensar, debatir y disfrutar al fin y al cabo de lo que más nos gusta, que es esto del cine. También ha sido un auténtico placer poder hablar de primera mano con directores y actores que nos han contado su visión sobre su cine, y de este modo hemos podido descubrir un poco más cómo se trabaja en Alemania. Pero antes de acabar, vamos con lo que realmente importa, que es comentar un poco las dos películas que vimos en la última jornada del Festival, Caída libre y Culpables son los otros.

Como comentamos en el artículo de la introducción, ya habíamos tenido la ocasión de ver Caída libre en el pasado Festival de Berlín. Marc lleva una vida totalmente convencional y aburguesada junto a su novia embarazada y al lado de su familia, pertenecientes al cuerpo de policía. Siguiendo la tradición familiar, Marc se prepara para policía en la academia donde su compañero de habitación Kay, comienza poco a poco a insinuársele, hasta que finalmente cae en la tentación y comienzan una relación a escondidas que hará tambalear la perfecta vida de Marc. Los primeros encuentros sexuales entre Marc y Kay recuerdan muchísimo al primero entre los protagonistas de Brokeback Mountain y, de hecho, al igual que el Enis del Mar de la mencionada película, Marc es quien adopta el rol activo en la relación como descarga de sus sentimientos contradictorios ante una situación y un deseo tan prohibido como inesperado. Aunque Caída libre tenga lugar en la actualidad, no deja de tener más paralelismos con aquella en cuanto a la homofobia latente en los respectivos entornos, y sobre todo en la hipocresía del personaje principal para con sus relaciones. No es que Marc no sepa lo que quiere, es que lo quiere todo y el miedo a perder su estabilidad familiar o su recién descubierto amor por Kay, le obliga a mentirse incluso hasta a sí mismo.

CAH Caída libre

Al margen de algún que otro fallo de guión que provoca que haya detalles de la película poco convincentes, Caída libre tiene un argumento que, si bien no resulta del todo original, se hace tremendamente interesante y la verdad es que pocas pegas se le pueden poner a la cinta del debutante Stephan Lacant ni a nivel técnico ni, por encima de todo, a nivel interpretativo. Rodeados de un gran elenco de secundarios, Hanno Koffler y Max Riemelt, que interpretan a Marc y a Kay respectivamente, realizan un trabajo perfecto con sus personajes, añadiendo además una química y una compenetración entre ellos memorable.

Es una pena que una película tan interesante como Caída libre sea de momento sólo carne de festivales como este en nuestro país. Esperemos poder verla en algún momento estrenada en el circuito comercial.

Y si lamentamos no ver de momento en salas en España Caída libre, se puede decir lo mismo de Culpables son los otros, impresionante película con la que cerrábamos esta edición del Festival. Casualmente, se trata, al igual que Transpapa, del trabajo de fin de carrera en la Academia de Cine de Baden-Wurttemberg del joven director Lars-Gunnar Lotz, que demuestra una enorme madurez a la hora de conducir con una sutilísima sensibilidad todas las contradictorias facetas de la historia que cuenta: Benjamin es un delincuente muy agresivo que llega no muy convencido a un centro de reinserción social para jóvenes, donde sus pobres esperanzas de salir adelante con su vida se desvanecen al darse cuenta de que la trabajadora social del centro es una mujer a la que atracó meses atrás, descubriendo las terribles consecuencias que tuvo su delito.

Los actores de esta película representarían conceptos, empezando por el protagonista Edin Hasanovic, que casualmente también participó en otra película sobre delincuencia juvenil que hace dos años estuvo en el Festival, Picco, con la que tiene algunos aspectos en común, pero, aunque igual de crudas, la frialdad de aquella aquí se sustituye por pasión y rabia. Hasanovic realiza una radiografía de la culpa y el arrepentimiento desde una perspectiva en la que el perdón y la redención no tienen cabida. Julia Brendler, por su parte, personifica la conmoción de enfrentarnos a aquello que predicamos como verdadero desde la distancia, y darnos cuenta de que no todo es tan objetivo cuando el afectado es uno mismo. Por mucho que creamos los contrario, siempre hay algo que se escapa a nuestro control, y que nos hace replantearnos todo aquello en lo que creíamos.

CAH Culpables son los otros

Culpables son los otros es una película absolutamente carente de pretensiones adoctrinadoras o sensibleras, cargada de tensión, de silencios y de sentimientos que acaban explotando y arrasando con los espectadores de la sala de cine, quienes, tras el fundido en negro final, se quedan unos segundos pegados a la butaca, aturdidos por la desesperanzadora mirada hacia el futuro que acabamos de visionar.

Y de esta manera hemos terminado esta edición de aniversario del Festival, que queremos cerrar de una manera un poco original, con el hipotético palmarés que, en el caso de que lo hubiera (ya sabemos que este festival sólo hay un premio, el del público), es como nos hubiese gustado que resultara, y además sirve para destacar las películas y los aspectos de ellas que más nos han gustado. El palmarés sería:

Mejor película: Culpables son los otros

Mejor director: Pola Beck, Nuevos horizontes

Mejor actriz: Barbara Sukowa, Hannah Arendt

Mejor actor: Edin Hasanovic, Culpables son los otros

Mejor guión: Sarah Judith Mettke, Transpapa

*Menciones especiales: Aylin Tezel, Nuevos horizontes, y Hanno Koffler y Max Riemelt, Caída libre

El año que viene más y mejor. Tschüss!

Artículo de Sofia Perez Delgado y Mari Carmen Fúnez

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