Documenta Madrid 2013: Día VI

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CAH Metamorphosen

Nos acercamos al final de un Documenta que mantiene su gran nivel.

Ayer empezamos la sexta jornada de este Documenta Madrid con fuerza, viendo una de esas películas que resultan ser mucho más espeluznantes que las del género propiamente de terror. ¿Por qué? Porque lo que aquí se nos cuenta es la sobrecogedora verdad: se trata de Metamorphosen, del polifacético director alemán Sebastian Mez, que además se encarga del guión, la fotografía y el sonido, y la produce. La idea en sí ya pone los pelos de punta: contarnos como es la vida de los habitantes de una región del sur Rusia que es una de las zonas del mundo donde mayor radioactividad se concentra, debido a su cercanía a Mayak, una instalación nuclear que a lo largo de los años ha ido sufriendo numerosos incidentes, algunos catastróficos, que el gobierno ha ocultado. Mientras, los residentes de la zona son los que tienen que sufrir las terribles consecuencias, quedando genéticamente afectados y transmitiéndolo a las futuras generaciones.

Contada en riguroso blanco y negro, y con los crudos fenómenos atmosféricos como la nieve o el viento tomando protagonismo, más incluso que las personas, Metamorphosen parece tan dura, fría y seca como sus desoladores paisajes, casi diría que por momentos es deshumanizada. Transmite todo el tiempo la sensación de inseguridad, de ambiente turbio, maleado, de desesperanza ante lo inevitable. La escena del medidor de radiactividad que empieza a aumentar desproporcionadamente es uno de las más angustiosas que he visto en mucho tiempo. Los personajes nunca hablan a la cámara, escuchamos sus monólogos fuera de campo mientras el director nos enseña sus casas, sus calles sin vida, su entorno natural moribundo. Sin embargo, Mez nos sorprende con primeros planos silenciosos de esos mismos personajes, con todos los detalles de los rostros sufrientes, y es ahí donde Metamorphosen pierde la distancia que mantenía y se vuelve profundamente humana. Una película muy elaborada técnicamente, y comprometida con una realidad demasiado oculta y desconocida de la que todos deberíamos ser más conscientes. Es el futuro de todos de lo que estamos hablando.

A continuación hemos visto dos películas que tienen en común el ser retratos de dos hombres a los que los directores se enfrentan, que no comparten su forma de pensar, pero a los que intentan presentar de manera neutral, sin entrar en valoraciones personales. La primera de ellas ha sido Terra de ninguém, una de las apuestas más radicales de esta edición. En su primera película, la joven directora portuguesa Salomé Lamas, que estuvo en la Cineteca presentando la película, se sienta ante un hombre, Paulo, que durante cinco días cuenta ante la cámara su vida como mercenario en África, El Salvador y España, donde trabajó a las órdenes del GAL para asesinar a miembros de la ETA. Un documental llevado al extremo de sus posibilidades, en el que juega con lo que es real y lo que no, no se sabe si lo que está contando este hombre es verdad o no.

CAH Terra de ninguem

La directora tuvo contacto por primera vez con Paulo después de que un amigo psicólogo le hablara de él, y le interesaba la manera en que una historia original se cuenta, y se vuelve a contar, y siempre surgen detalles nuevos. La estructura se basa en respuestas a preguntas que no oímos pero aparecen numeradas, y se hace así, por un lado, para ordenar el monólogo de Paulo, que se dispersaba mucho a la hora de hablar, y por otro, por de la influencia literaria de toda la película, como si fuera periodismo novelado, quedando dividida en partes y capítulos. La película además no tiene imágenes de archivo ni de ningún tipo que sirvan para ilustrar lo que está contando Paulo, es el espectador quien se imagina y recrea las imágenes en su cabeza. La directora ha dicho que poner imágenes reales sería como afirmar que lo que cuenta Paulo ocurrió realmente, cuando no se sabe si fue así. De hecho, no todo lo que cuenta está contrastado 100%, y el mismo Paulo se contradice en cosas que cuenta, pero eso no se oculta, más bien forma parte de la película. Además, de esta manera concentra la atención en lo que le interesa, que son sus palabras, su forma de hablar y sus gestos.

Paulo es consciente de su amoralidad, pero a la vez cuenta las anécdotas con normalidad e incluso entre risas, y se excusa en la circunstancias. La película quiere implicar dentro de ella al espectador, que forme parte de lo que está pasando, dejando que sea él quien saque sus propias conclusiones y decida si juzgar o no al protagonista. Terra de ninguém es un arriesgado ensayo cinematográfico que, como mínimo, no deja indiferente.

La última película del día fue la mexicana El alcalde. Los directores Emiliano Altuna, Carlos Rossini y Diego Osorno (dos de ellos estuvieron en el coloquio posterior a la proyección de la película), buscaban hacer una película sobre el narcotráfico, pero diferente, querían que estuviera contada en primera persona por alguien de dentro, y tuvieron la enorme suerte de que se prestara a ello el polémico Mauricio Fernández Garza, que fue alcalde de San Pedro Garza García, el municipio más rico y seguro de América Latina. ¿Pero a qué precio se ha conseguido esta seguridad? Digo que los directores tuvieron suerte porque es un personaje que, aunque es de lo más cuestionable, y estés de acuerdo o no con sus ideas, es innegable que tiene carisma para hablar de sí mismo, de sus cosas y de lo que piensa. Habla sobre temas de lo que nadie se atreve, sin tapujos, con ironía y humor, y esto, cinematográficamente, sin duda enriquece la película.

CAH El alcalde

El alcalde se forma a base de vídeos caseros y fotografías del propio Mauricio, declaraciones y discursos suyos en diferentes eventos, y sobre todo, su speech ante la cámara, en el que, como digo, deja patente lo claras que tienen sus ideas y lo que quiere para mejorar su país, y que hará lo que sea para llevarlo a cabo, incluso saltarse la ley. Esta impunidad que tiene para hablar de lo que quiera sin que le pase nada, dice mucho de la influencia del poder económico y político en México. Hay cosas famosas, como cuando anunció la muerte de un narcotraficante antes de que la policía hubiese descubierto el cuerpo, una declaración pública que a cualquiera le hubiese puesto de cabeza en la cárcel, pero él sigue en la calle, como si nada. Como se ve en la película, cuando tiene que tomar medidas desesperadas ante situaciones desesperadas, lo hace, y sin arrepentirse, más bien se vanagloria de ello. Y la gente le apoya por ello.

La película da, intencionadamente, una visión parcial de una realidad de México que no es de la que siempre se habla y todo el mundo conoce, la de los pobres y las injusticas sociales, sino la otra cara, la lucha por la seguridad a toda costa en los municipios ricos por parte de aquellos que tienen el poder. Los directores toman el enorme riesgo de no oponerla a nada, y dejan que el espectador piense si la acepta o no. ¿El fin justifica los medios? ¿Cualquier cosa es válida con tal de conseguir la “paz” y la tranquilidad? El alcalde contrapone su ligereza

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