Documenta Madrid 2013: Día IV

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CAH In the darkroom

Mujeres bajo la lupa en un nuevo día del Documenta.

Dos mujeres, una conocida y otra no, han sido las protagonistas de nuestra cuarta jornada del Documenta Madrid: Magdalena Kopp, que durante trece años fue la mujer de Carlos “el Chacal”, uno de los terroristas más buscados, y Elena Costa, una joven brasileña que viaja a Nueva York para labrarse una carrera como actriz. Dos mujeres diferentes, dos historias muy distintas y formas radicalmente opuestas de contarlas. Lo que está claro es que en esta edición estamos viendo trabajos absolutamente íntimos, de personas que buscan encontrarse a sí mismas a través del estudio de sus familias, que son los que les han formado como los individuos que son a día de hoy. Lo vimos en Vergiss mein nicht y en El otro día, y se ha repetido en las dos películas de hoy, In the darkroom y Elena.

Empezamos con In the darkroom, a la que no vamos a dedicarle mucho más espacio del que se merece. Y es que sin ser un mal documental, es puramente informativo. El director Nadav Schirman hace un repaso a algunos de los años más turbulentos de la historia del terrorismo en toda Europa a través de testimonios e imágenes de archivo. Contada como si fuese un thriller, la película nos narra la historia de Magdalena Kopp, una fotógrafa que, buscando alejarse lo máximo posible de su pueblo natal en Baviera, y siguiendo sus ideales, acaba haciendo contactos con miembros de la Fracción del Ejército Rojo, y más tarde formando parte activa de las Células Revolucionarias falsificando documentos. Cuando conoció a Ilich Ramírez, conocido como “Carlos, el Chacal”, este se encaprichó de ella, y aunque nunca le quiso, Magdalena permaneció tanto tiempo junto a él debido al miedo que le inspiraba. Una mujer que es consciente de las malas decisiones y de los errores que ha cometido en su vida, y que habla ante la cámara como forma de expiar sus actos, algo parecido a lo que ya hizo cuando en 2007 publicó su libro Los años del terror: mi vida junto a Carlos. Sin embargo, no acaban de resultar creíbles su ingenuidad, la manera en que se dejaba influenciar sin saber nada de lo que ocurría. Da la impresión de que la película es demasiado benevolente con ella, y además conscientemente.  Lo más interesante de In the darkroom es la parte la hija de Carlos y Magdalena, Rosa, entra en escena para buscar entender a un progenitor del que sólo sabe lo que le han contado y lo que ha oído. Rosa refleja las contradicciones y las dudas de una hija que no sólo ha crecido sin padre, sino además sabiendo que es un terrorista. Un documental que se ve con interés a pesar de que no es demasiado novedoso ni en su realización ni en su historia.

CAH Elena

Hay veces que uno ve una película sin tener muy claro lo que va a ver ni qué esperar de ella. Quizás si uno lee algo sobre la brasileña Elena y piensa un poco en ella, se haga una idea preconcebida de lo que va a ver. Olvidaos de eso. Nada te prepara para los 80 minutos de belleza sobrenatural recogidos en este prodigioso trabajo. Elena trasciende el simple documental, es pura poesía visual, y me ha regalado una de las experiencias más apasionantes que he vivido en una sala de cine.

La directora Petra Costa nos cuenta la historia de su hermana, Elena, una joven con una relativamente exitosa carrera teatral en Brasil que se marcha a Nueva York para continuar allí su formación y poder trabajar en cine. Pero cuando el tiempo pasa y su proyecto no sale adelante, Elena se hundirá y entrará en una terrible depresión. 20 años después, Petra se nos entrega completamente y desnuda su alma para confesarnos cómo la personalidad y la muerte de su hermana tuvieron una influencia vital en su crecimiento. Una historia durísima y dramática, a veces en como un mazazo directo al espectador, que asiste sobrecogido la desintegración emocional de estas dos hermanas unidas por un lazo que nada, ni lo más irreversible, puede romper, y que está a punto de arrastrar a Petra al mismo abismo que a Elena, pero que al final, gracias a la elaboración de esta película, consigue superar sus miedos.

Petra podría haber escogido miles de maneras más o menos convencionales para contarnos el relato, y finalmente lo hace la forma más inimaginable, absolutamente personal, que le nace de dentro, del corazón y de las entrañas, con toda una serie de soluciones técnicas a la cual más virtuosa. La directora sabe perfectamente cómo trasmitir los sentimientos plasmándolos en imágenes. El elaboradísimo imprime carácter artístico a cada fotograma, incluidos los vídeos caseros. Sin embargo, a diferencia del que yo creo que es uno de sus referentes visuales más directos, Terrence Malick, en Elena no hay ningún tipo de artificio o de pretenciosidad. Es una película humana, que te llega dentro, que hace que te sientas identificado. Ver a esa hermana y a esa madre puestas al límite, entregadas en cuerpo y alma a este trabajo dedicado a Elena, es muy difícil que deje indiferente a nadie.

CAH Elena 2

Onírica, y a veces turbia, pero en conclusión esperanzadora, Elena es uno de esos milagros que sólo se dan muy de vez en cuando en el cine. Es una película bella en todos sus aspectos, por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Si Petra Costa ha logrado hacer algo tan maravilloso en su primera película, no hay duda de que es una directora a la que hay que seguir, y muy de cerca. Aunque aún queda mucho por ver, para mi Elena ya es la justa ganadora moral de esta edición del Documenta Madrid.

One Response to Documenta Madrid 2013: Día IV

  1. charlotteharris87 dice:

    Mientras más leo sobre Elena, más ganas tengo de verla.
    Vaya pintaza de documental 🙂

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