Documenta Madrid 2013: Día III

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CAH El otro día

El pujante cine chileno, protagonista del día en el Documenta.

La tercera jornada del Documenta Madrid ha tenido como protagonista otra de las películas más esperadas de esta edición, la chilena El otro día, de Ignacio Agüero. Chile no deja de alzarse como una de las cinematografías actuales más importantes e interesantes, con presencia habitual en los principales festivales  y obteniendo éxito y premios allá por donde pasa. No, de Pablo Larraín, Carne de perro, de Fernando Guzzoni,  Gloria, de Sebastián Lelio o Violeta se fue a los cielos, de Andres Wood, son sólo unos ejemplos de esto.

Ignacio Agüero, reconocido director independiente (autoproduce sus trabajos) que lleva más de 30 años realizando documentales, ha decidido centrar su última película en sí mismo, en su historia, mientras repasa los detalles de su casa y la historia de su familia. Pero él no es el auténtico protagonista de la película, no. Los protagonistas son otros, aunque ellos en principio ni se pueden imaginar que lo van a ser: Agüero se dedica a grabar a todo aquel que llama a la puerta de su casa para cualquier asunto, ya sea para pedir, vender algo, saludar, preguntar… A todos ellos el director les pregunta sus datos, y les pide permiso para poder ir a rodarles a su casa. El otro día es, ante todo, un conjunto de los testimonios de esas personas que se abren al director y le acaban contando (a él y a todos) su vida y sus problemas. La película va cambiando y mutando su discurso según aparece uno de estos nuevos “personajes” en escena. Lo único que sirve como eje fijo es la narración de Agüero sobre su propia vida.

CAH El otro día 2

Absolutamente contemplativa y pausada, el director se limita a observar minuciosamente los distintos estados de luz o los juegos de la naturaleza. Permite que las cosas ocurran sin más, consiguiendo así momentos mágicos como el de la luz sobre la fotografía de sus padres, una de las escenas más hermosas que se pueden ver en cine, sin que realmente pase nada. Y la película parece plantearse realmente eso: ¿Por qué siempre tiene que pasar algo? Agüero  sólo deja que ante su cámara pase la vida, ni más ni menos. El otro día llega a límites exageradamente realistas (si es que la realidad puede ser exagerada), hasta para ser un documental. No hay elementos externos que puedan distraernos, incluso la voz del director que nos narra la historia de su familia, que podría considerarse una voz en off, queda cortada cuando hay interrupciones.

El espacio también es un personaje más, si no el más importante, de la película. La casa el director a veces parece un espacio claustrofóbico y amenazador donde el genio esconde su propio ego (algo parecido a lo que hace Jafar Panahi en su Pardé, sólo que su encierro es obligado, mientras que el de Agüero es voluntario). Poco a poco, la película irá abriéndose a la ciudad de Santiago de Chile, de la que se nos muestran distintas zonas, muchas de ellas marginales, para acabar en un viaje inesperado a Valparaíso, con esa habitación con vistas al mar, que representa la libertad. Aunque la rutina, la vida diaria, nos estará esperando a la vuelta de cualquier viaje.

CAH El otro día 3

El otro día es la obra crepuscular de un director que siente la necesidad de hacer un repaso a sus orígenes, buscándose a sí mismo en su casa, con sus cosas, sus vídeos, sus fotografías… Pero también se busca en la vida de los demás. Hay que verla siendo muy consciente de que es una película hecha a retazos, que no va de nada y trata de muchas cosas a la vez. Densa, sí, pero indudablemente una propuesta de lo más estimulante para este Documenta.

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