Documenta Madrid 2013: Día II

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CAH Hiver Nomade

Segunda jornada, humanismo, trashumancia y conspiraciones globales.

Podríamos decir que las tres películas de la Sección Oficial que pudimos ver en la segunda jornada del Documenta Madrid tienen un nexo común: su humanismo. Aunque la manera de expresarlo es muy distinta en los tres casos, vemos en ellas una defensa del individuo y de las relaciones personales frente las diferencias generacionales, las enfermedades o los avances tecnológicos. Además, las dos primeras que vamos a comentar, Hiver nomade y Vergiss mein nicht, comparten otro aspecto: ambas podrían pasar perfectamente por películas de ficción de carácter hiperrealista sin cambiar apenas nada. De este modo, queda demostrada la cada vez más estrecha línea que existe entre géneros, que se enriquecen entre sí combinando elementos.

Pero pasemos ya a comentar una por una las películas. Hemos empezado con la suiza Hiver nomade, ganadora del Mejor documental en los Premios del Cine Europeo, en la que seguimos a una pareja de pastores, Pascal y Carole, mientras realizan, en un invierno especialmente crudo, la trashumancia, que es llevar a la ovejas (800 en este caso) de un lado a otro para alimentarlas y que así estén preparadas para ser vendidas. Se trata de un trabajo desconocido incluso para la gente de los pueblos más modernos por los que pasan (no digamos ya para la de las ciudades), y casi siempre desagradecido, pero ellos siguen haciéndolo porque lo aman, es su pasión. En el camino, no sólo veremos los detalles de este trabajo, sino que también conoceremos mejor a Pascal y Carole con sus personalidades, y asistiremos a sus encuentros con diversos amigos y desconocidos, algunos desinteresadamente amables, y otros no tanto.

CAH Hiver nomade 2

El director Manuel von Stürler, que ha estado tras la proyección en un coloquio con el público, pasó dos años observando cómo la pareja llevaba a cabo el trabajo y creando una relación con ellos para ganarse su confianza. Rodada con el equipo mínimo y absolutamente necesario, para el director el trabajo más importante y más difícil fue el de no perturbar a los pastores mientras hacían su trabajo. Había una gran proximidad (abundan los primeros planos), pero sin molestar ni interferir, sólo observando. Esta observación se traduce en momentos y detalles que despiertan risas y ternura, especialmente con los perros, los burros y las ovejas. Cualquiera que haya disfrutado alguna vez observando las actitudes de los animales aquí puede ver mucho de eso. Es obvio que, como nos ha confirmado el director, el montaje es lo más importante, ya que es donde se escribió realmente la película. Se llevó a cabo un minucioso trabajo de elaboración y descarte, cercano a una película de ficción.

Hiver nomade nos hace reflexionar sobre la vida que llevamos y queremos llevar, y nos muestra que hay que disfrutar de las pequeñas cosas. En un momento dado, Carole afirma que ella antes llevaba la típica vida rutinaria de “de casa al trabajo y del trabajo a casa”, la cual define como un horror, mientras que en este durísimo trabajo, en circunstancias extremas y en el que no hay horarios ni turnos fijos, se siente realizada. La lástima es que es una costumbre que se perderá, ya que los jóvenes ya no realizan este tipo de labores, estamos acostumbrados a una vida en la ciudad, más cómoda y segura, con un trabajo “normal”. Realmente bonita y muy recomendable.

En su canción Rosa y Manuel, el cantautor gallego Andrés Suárez nos relata la historia de un hombre con Alzheimer que, antes de perder la memoria, le escribe a su mujer un papel en el que pone: “Recuerda tu que puedes”. Y pocas maneras mejores de recordar como homenaje que la manera en que lo hace el director David Sieveking en Vergiss mein nicht, que significa en alemán “No me olvides”. Con un argumento que podría dar para una película dramática (un hijo que, tras enterarse de que su madre sufre Alzheimer, se va a pasar más tiempo con ella), Sieveking decide abrirse sin tapujos al espectador y mostrarnos el corazón de su familia. El director no se molesta en mantener la distancia, es su vida la que está retratando, y cuando tiene que salir ante las cámaras aunque esté rodando para darles un abrazo a su padre y a su hermana, lo hace.

CAH Vergiss mein nicht

Con aspectos que recuerdan a El hijo de la novia o Good Bye Lenin!, y todo enmarcado con la preciosa música de Jessica de Rooij, Sieveking irá descubriendo la verdad de la relación que mantenían sus padres, un matrimonio abierto y liberal que en el fondo escondían mucho rencores, o la intensa actividad política que tuvo su madre. Maravillosamente espontánea, y divertida y entrañable dentro de su tristeza, Vergiss mein nicht es, ante todo, una historia de amor de dos personas que, frente a un acontecimiento terrible, no sólo se unen más para afrontarlo de la mejor manera posible, sino que esa prueba les ayuda a darse cuenta real, después de tantos años, de lo mucho que se quieren. Es una pena que la madre de Sieveking nunca fuera consciente del trabajo tan hermoso que su hijo estaba haciendo por y para ella. Una de esas películas que, quieras o no, te toca dentro y te emociona.

Justo antes de empezar la sesión de películas de hoy, una chica se me ha acercado en la Cineteca para hacerme unas preguntas sobre una noticia de una encuesta que revelaba el 80% de las personas, si tenían que elegir, preferían tener internet antes que pareja. Ha resultado premonitorio ya que la última película del día, Google y el Cerebro Mundial, habla, de forma bastante tremendista, de cómo la tecnología se está apoderando del mundo. Esta co-producción británica-española nos habla del sueño que ha tenido siempre la humanidad crear una biblioteca universal donde tuvieran cabida todos los libros imaginables. Los únicos que se han acercado mínimamente a conseguirlo han sido Google Books, aunque la mayoría de las digitalizaciones fueron hechas de forma ilegal… Con un planteamiento a priori interesante, la película no funciona porque el director tiene una posición clarísima frente al tema y no sólo nos la cuenta, sino que quiere convencernos a toda costa de que su opinión en la única válida. Para ello se vale de las armas más sensacionalistas que pueda encontrar. El mensaje que transmite es simple: Google es el demonio, y quien no lo crea es tonto. Ya algo deberíamos haber sospechado algo cuando el director, Ben Lewis, que también ha estado presente para hablarnos de la película, lo primero que ha dicho es que “a mí me encantan las bibliotecas, aunque para los demás sea el sitio más aburrido del mundo”. Si empezamos con generalizaciones, mal vamos. Y por si no nos había quedado claro lo idiotas que somos antes y durante el visionado, lo ha recalcado en el debate posterior con frases del tipo “la gente no entiende que los libros tardan mucho en escribirse” o “No os voy a dar datos de cosas que no sabéis”.

SAMSUNG CSC

Carente de cualquier tipo de sutileza, Lewis parece no darse cuenta de que para transmitir un mensaje no hace falta se ofensivo. El director impone sus ideas a través de su manipulador montaje, como si él poseyera la verdad absoluta, con una autoridad que no se puede discutir, y a quienes no piensan igual se les presenta como frikis para nos riamos de ellos. Se nota que es una película que quiere trascender y ser premonitoria de la rebelión de las máquinas que, según augura, sucederá en pocos años, pero que acaba simplificando un tema que, como el de la piratería (que también ha salido a colación en el coloquio), que son mucho más complicados y no se puede dividir en buenos y malos sin más. Me da igual si Google y el Cerebro Mundial está mejor o peor hecha, si es entretenida o no, o si estoy de acuerdo con una opinión o con otra, en el momento en el que me ordena, sin ni siquiera disimularlo mínimamente, pensar de una manera determinada, me ha sacado totalmente de la película y ya no me interesa. Absolutamente bochornosa.

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