Festival de Málaga: Día VI

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Encaramos casi la recta final del Festival de Málaga.

Antepenúltimo día de proyecciones donde empieza a aflorar el cansancio. Al menos uno se levanta con más ánimo cuando tiene ante sí dos propuestas que llaman la atención. Está visto que de ilusiones no se puede vivir pero al menos uno puede encontrar una razón para presentarse cada mañana en el Teatro Cervantes.

La primera del día fue Stockholm. Poco se sabía del argumento de este proyecto y el cartel sólo nos presentaba a un chico (Javier Pereira) y una chica (Aura Garrido) y casi es mejor así, pues es una de sus claves. No es necesario que transcurran más de 10 minutos para darnos cuenta de que la saga Antes del amanecer/atardecer ha influido mucho. El mismo director, Rodrigo Sorogoyen, lo confesó en rueda de prensa y además se declaró fan de Richard Linklater, con lo que me tomo la licencia de compararlas. En la noche madrileña, un joven conoce a una chica de la que se enamora al instante. Intenta por todos los medios conquistar su corazón a pesar del continuo rechazo por parte femenina, aunque poco a poco se va dejando engatusar… Esta sería la primera mitad de la película, que presenta el formato consabido: conversaciones idealistas y brillantes en las que dos almas se enredan. Él, incesante; ella, fría. También hay tiempo para un detalle oculto de cada uno de ellos. Algo que el otro no llega a saber hasta la segunda parte pero que se muestra al espectador de manera poco sutil.

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Entonces llega el cambio. Una escena muy lograda, probablemente la más disfrutable de todo el Festival, con la ayuda de la canción de Rossini (https://www.youtube.com/watch?v=GllFw_obt-k) nos muestra el punto de rotura. Hay que pasar casi de puntillas por esta parte final para no arruinar la sorpresa, pero basta decir que algo de crudeza hubiera acentuado más el cambio de registro. Aun así impacta y Stockholm (título de fácil compresión una vez vista) se adentra de lleno en el thriller psicológico pero le falta un hervor para ser exitosa. Una radical rotura que empieza a hacer sentir al espectador perplejo hasta dejarlo congelado. No hubo aplausos, se hacía complicado articular movimiento alguno. Se trata de una propuesta interesante financiada en parte (13.000 de sus 60.000 euros) por el crowdfunding y que podría ser premiada por la crítica. Una visión escéptica de los mecanismos de las relaciones en la juventud marcado a fuego.

CAH 15 años y un día

Pero la que se presenta como verdadera triunfadora es 15 años y un día, de Gracia Querejeta. La cinta se llevó la ovación cerrada del público y los comentarios generales fueron de admiración por lo que no sería raro verla hacerse con la Biznaga de oro. La sencilla historia (chico problemático se va a vivir con su abuelo) deviene en un guión muy flojo. Las actuaciones son de peso pero más allá de un monólogo emocionante por parte de Maribel Verdú y el papel en general de Tito Valverde (probable Biznaga a mejor actor sin la competencia de Eduard Fernández) no hallamos mucho más. Es curioso como el inicio de la cinta presenta una situación muy semejante a la del inicio de Hijo de Caín. Mientras en esa, el chico era calificado como psicópata, en esta se asume con naturalidad: cosas de la edad. Jon (Aron Piper) tiene 14 años y realmente no parece encontrar la redención en sus vivencias en un pueblo costero junto a Max (Tito Valverde), su abuelo. La parte central y final de la trama se cimenta en un crimen del que conocemos todos los secretos desde el principio. La realizadora, desconfiando de su propio público, nos lo da todo bien mascadito en un flashback prescindible. La conclusión se prolonga y el final nunca parece llegar, ofreciendo por el camino algunos momentos casi grotescos. Total, que el patio de butacas se marcha contento por haber visto la triunfadora mientras otros seguimos agradeciendo encontrar cosas que merezcan la pena donde nadie lo espera.

CAH Al final todos mueren

Tuvo que ser la sección paralela, de Zonazine, la que ofreciera la mejor película de la semana. Al final todos mueren es la unión de varios cortometrajistas (Javier BotetDavid Galán GalindoRoberto Pérez ToledoPablo Vara) bajo el padrinazgo de Javier Fesser hacen un trabajo titánico con la línea argumental del fin del mundo. Lo que lo diferencia del resto es el punto de vista original y coral. No hay salvación, ningún héroe va a evitar el hundimiento del Titanic. El meteorito se va a estrellar y todos van a morir. No sale Tom Cruise corriendo para salvar la vida de los más jóvenes y guapos. Pero lo importante no es salvarse, es dejar marca. Aunque sea unos minutos antes del final. Pasamos en un inolvidable viaje del terror al amor, del amor al tema moral, de la moral a uno de los finales más entrañables vistos en el cine actual, además repleto de guiños a los aficionados del cómic. De la risa a la emoción y al llanto en apenas unos minutos. Cuatro fragmentos que convergen en una cinta muy buena y con una financiación de 9.000 euros. El final llegará, pero mientras se haga cine así por el camino, lo pasaremos genial.

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