Festival de Málaga: Día II

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CAH Combustión

Ay, las noches de festival. El microcosmos de las fiestas y la gente del cine se integran en la ciudad como si de una sesión golfa se tratara. Los personajes saltan de la pantalla a la realidad para volver a la pantalla, habitualmente de una cámara de fotos. Y mientras alguno aún se recoge camino del hotel tras la gala oficial de inauguración, con sus modelitos y sus políticos abucheados, como le sucedió al ministro de Cultura Wert, la prensa ya hacía cola para continuar con el visionado de la sección oficial. Esta vez en el Teatro Cervantes.

Es curioso cómo se pasa de un escenario coqueto pero con esencia, como el Cine Albéniz, a uno grandilocuente y basto. La misma dualidad de las cintas presentadas en la segunda jornada. Una pequeña producción cuyo embrión se encuentra en el mundo del cortometraje y una segunda que bebe del cine comercial, de entretenimiento, más habitual. La primera de ella cargaba con el complicado papel de no dormir a su público, y es que las 9:00 horas de un domingo no es la mejor hora para ver cine, pero el calendario manda.

CAH Casting

Casting es el debut en largometraje de Jorge Naranjo. En su carrera dentro del mundo del cortometraje destacan obras como Casting, Casting II y Casting III. Sobra decir que guardan una relación directa con la película, que viene a ser una mezcolanza de estas pequeñas piezas. Una historia coral de jóvenes treintañeros con un lugar común: un casting. Actores en busca de un método para sobrevivir pero que chocan contra la cruda realidad. El tópico está presente en todas y cada una de las escenas que sigue el ABC de la comedia-romántica coral. Esta pequeña producción (financiada sin la ayuda de grandes productoras) está, según palabras de su director, rodada como si fuera un cortometraje y eso la acerca más a una colección de historias que no terminan de casar, irregulares entre sí y con algún relleno. Lo que intenta marcar la diferencia es el juego con el mundo de los actores y el audiovisual: Incursiones estilísticas como un fragmento de animación o el cameo de gente como Raúl Arévalo o Daniel Sánchez Arévalo. El empacho de azúcar en el guión puede empalagar a más de uno pero de ella se puede rescatar un acertado trabajo actoral, en la que destaca una Esther Rivas que parece haberse ganado el corazoncito de la audiencia. Ojo con las opciones en el palmarés tanto en actriz como en el premio del público.

Mucho más complicado se me hace hablar de Combustión. Thriller de entretenimiento con reminiscencias de A todo gas o Need for speed. Argumentalmente, cuenta la historia de una banda de ladrones liderada por Navas (Alberto Amman) que roban a adinerados a través de Ari (Adriana Ugarte) y también compiten en carreras ilegales de coches, hasta que se topan con Mikel (Álex González), toda una caja de sorpresas. Hasta aquí todo en orden, pero cuando la película empieza a proyectarse es cuando todo fluye. Desde el minuto 1 al 100 se atrona al público con dubstep. Absolutamente todas las escenas de la película, por insulsa e injustificada que sea, tienen su correspondiente canción. El bombardeo auditivo de Carlos Jean no da descanso. Pero la imagen es más de lo mismo. En su defensa, la cinta en ningún momento es aburrida gracias al montaje. Incluso alguna virguería técnica, como el plano secuencia del último atraco, es más que digna, pero los planos de coches, coches corriendo, coches derrapando, coches a cámara lenta… superan la mitad de la película. Y para colmo en 100 minutos de cinta con peligrosas carreras ilegales y maniobras temerarias, ni un solo coche sale dañado. Aún con todo eso, nada supera el guion. Su demencial manera de hacer visible el product placement (Buscar en Google el nombre de un tipo + Tuenti no lo hace ni mi señora madre) o los diálogos fuera de lugar le hacen a uno cuestionarse si la película no se está tomando en serio y es una parodia del género. Las risas de la audiencia fueron muy audibles en ciertos momentos y, tras meditarlo, creo que no era la intención del autor. Mil perdones si usted estaba realizando realmente una parodia, señor director.

COMBUSTION

Financiada por toda una major (A3media) quizás le falte algún nombre con más gancho en el cartel pero puede tener opciones en taquilla. El director Daniel Calparsoro no tuvo reparos en admitir que buscaba el carpe diem, el mero entretenimiento, además de confesar abiertamente que la escena sexual de la película está pensada para que  el público femenino pueda “gozar del cuerpo” de Álex González. La variedad en el cartel de cualquier festival es de agradecer pero choca encontrarse una cinta de este tipo dentro de la sección oficial (sorpresa extensible a los propios responsables de Combustión). Como un fósforo, la película se consume rápido pero será su recaudación la que hable de si proyectos así merecen la pena. O se apaga el incendio o le arroja más gasolina al fuego.

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