Críticas: Serie B

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Serie B - Núria de Córdoba

El director que sacudió al público en los 80 con títulos como Sueca bisexual necesita semental y No me toques el pito que me irrito nos trae su personal homenaje a la Serie B.

¿Si se hace intencionalmente una película de Serie B, cayendo en todos sus ridículos clichés y absurdos siguiendo los patrones de que el público pueda sobrevivir a la vergüenza ajena y al ataque de risa, no se está haciendo realmente una película de Serie B? ¿Cómo se puede diferenciar entre el bodrio incontestable y el incontestable bodrio realizado con premeditación y alevosía? En principio (y hasta el final), tomarse en serio una película como Serie B debería ser un error e insensatez para el propio espectador que no entienda la broma y trolleo cinematográfico que plantea Richard Vogue. Con la muerte de Jesús Franco todavía reciente, tal vez el estreno de Serie B consiga sacar su última carcajada desde el reino de los muertos y pezones vivientes. Al menos, la intención es que florezca la risa del espectador a través de su complicidad.

Podríamos plantearnos si preferimos a directores como Uwe Boll o Ed Wood y esa inspiración y disposición de hacer una obra maestra para recibir más golpes que el protagonista de Historia de Ricky o, por el contrario, tomar consciencia de aquello que sucedía en Kárate a muerte en Torremolinos o El ataque de los tomates asesinos para nuestro eterno disfrute. Best Worst Movie, documental sobre la concepción y consecuencias de la inmortal ‘Hobra Maestra’ Troll 2, nos desvela que realizar y concebir la mayor de las catástrofes puede desembocar en el mayor de los agradecimientos para el público. Si vas a  hacer algo malo, haz que sea lo peor para pasar a la historia. El cine español, de hecho, necesitaba películas tan auto-conscientes como Serie B: rodada en menos tiempo en lo que tardan en ponerle maquillaje para disimular el ‘revulsion-face’ a Kristen Stewart y desde un comienzo, que hábilmente combina la destreza de Quentin Tarantino y el sentimentalismo de Michael Bay al leer la biografía de Ana Obregón, llega la lluvia de impactos y estremecimientos al espectador con aroma a video(y-puti)club. «Técnica china, paralización total» o «Give me Ventolin» (en su versión anglosajona) harán revolver nuestros intestinos entre un carrusel de instantáneas para el recuerdo y un chorreo de momentos desopilantes.

Serie B - Manuel Zarzo

Convertir lo serio en fatalidad y vergüenza ajena es uno de los hándicaps de Serie B. La diferencia del filme con (casi) toda la producción patria que desfilará por las carteleras del 2013 es simplemente su honestidad con (y por) el propio público. ¿Puede salir alguien estafado de una sala tras ver un cartel con look grindhouse y vocación de videoclub ochentero? El propio Vogue, no obstante, ha tenido que introducir un prólogo explicativo para dejar constancia de sus intenciones… aunque, ¿no había quedado claro con su trailer? Posiblemente sea una de las mejores piezas del año… Al menos, el más gracioso con diferencia. ¿Cómo alguien en su sano (y erecto) juicio no puede levantarse para aplaudir el momento «And introducing Sonia Monroy» con una clavada ‘e introducción’ anal al mundo del celuloide? ¿Cómo algún insensato no puede afirmar que esta película no da lo que promete en ese cóctel de dos rombos, una canción de Gisela que hubiera ganado un Oscar si la cantase Adele y una lluvia de implantes mamarios? ¿No es completamente honorable que el propio director admita que hacer películas malas y ganar mucho dinero es el súmmum del gremio?

Serie B - And introducing Sonia Monroy

Se acabaron las estafas patrias, las películas de la baba y el comadreo, el bodrio deshonesto. Pasándose el raccord por el reverso de las bragas de las protagonistas femeninas, recitando los lugares más comunes (vulgares) de subgéneros y dinamitando los videoclubs de los ochenta y finales de los setenta, Richard Vogue nos plantea una de las más agradecidas burlas sin someterse a la spoof movie y manteniendo cierta coherencia interna como admirable ejercicio metacinematográfico. Además, seamos sinceros: va a recaudar lo mismo que la última película de Ventura Pons, Emilio Martínez-Lázaro o Antonio del Real… El formato perfecto de la película de Richard Vogue, por el contrario, hubiera sido salir directamente a DVD —esperemos que por parte de la distribución el disco se encuentre en una vieja cinta de VHS y con unos tangas firmados con fragancia a salami a lo Jenna Maroney en 30 Rock—. Por suerte para las millones de personas que no votaron a Sonia Monroy en Supervivientes, tendremos la oportunidad de disfrutarla en un estreno… ¿limitado? Hay que recordar al espectador que Kibris, la ley del equilibrio, considerada una de las peores películas españolas de todos los tiempos por público y crítica y protagonizada por Paula Vázquez y Lorena Bernal, siguen sin editarse en DVD y ninguna cadena ha tenido la osadía de emitirla para evitar represalias de una vengativa turba. Solamente un puñado de afortunados pudo disfrutarla en pantalla grande… El cine de Serie B necesita películas como Serie B… pero también un público que recuerde la (traumática y socarrona) experiencia al resto. Por favor, Serie B os necesita… Nuestro cine necesita este tipo de peliculones y bodrios para que sea más taquillera que la última de Isabel Coixet, por ejemplo. Que nos recuerde, por una vez, que somos los mejores haciendo lo peor de nosotros mismos. ¿Bodrio? Sí, y a mucha honra. ¿Peliculón? No, ‘B-eliculón’. Esto es Marca España y lo demás tonterías.

Serie B - For your consideration - Sonia Monroy como Mejor Actriz Revelación en los Goyas

Nos sumaos desde Cinema ad hoc a la iniciativa formulada por El cajón desastre y pedimos el voto de los académicos para que Sonia Monroy sea nominada al Goya (o Yoya) a la Mejor Actriz Revelación por su excelente interpretación (de sí misma haciendo de sí misma). Sonia Monroy, además, es nuestra estrella femenina actual más internacional. ¡Está arrasando en Hollywood! ¿Penélope Cruz? Si la Pe es tan importante, ¿por qué no estaba en la alfombra roja de los Oscars y la Monroy sí? Sonia Monroy merece por este papel tan desbordante de dotes interpretativas y posturas imposibles para otras actrices de primer nivel una merecida nominación. Es más, aparte de nominarla deberían pronunciar su nombre en la Gala de los Goya y, cuando pise las escaleras, indicar que se ha cometido un terrible error: simplemente le querían devolver el Goya que sale en la película…

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