Críticas: Noche de vino y copas

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CAH Noche de vino y copas

Fútbol y tangos versión danesa.

Todos recordamos (o sabemos que existen, según el “postureo” de cada uno) esas imágenes de la Semana Santa sevillana con las Fallas quemándose de fondo en una de las entregas de Misión Imposible. Hemos visto más de una vez despropósitos de ese calibre en producciones principalmente estadounidenses, en las que se mezclan tópicos de una cultura que no conocen en absoluto sin ton ni son mientras los protagonistas, norteamericanos por supuesto, se pasan toda la película desconcertados por las extrañas costumbres de este exótico país.

Pues bien, parece ser que no son sólo los yankees quienes creen que el mundo se divide en Estados Unidos y el resto, por lo visto en Europa también hay quienes piensan que todo lo que esté fuera de sus fronteras se puede presentar como una caricatura en la que todo vale. El director y guionista danés Ole Christian Madsen nos ofrece en Noche de vino y copas una visión de Buenos Aires no sólo cargada de clichés como la pasión irrefrenable de los argentinos por el fútbol o el acabar una noche de borrachera cantando tangos, sino que mezcla otros tantos del tipo: latino atractivo súper bronceado que se pasea desnudo por la casa, boleros sonando en las escenas amorosas, caserones de tipo colonial más propias de narcos colombianos, altares y capillas católicas dentro de las casas… es decir, “es Sudamérica… se puede coger un poco de aquí y un poco de allá y mezclarlo todo, no se va a notar”. Pues sí, se nota y mucho que a Madsen le importa poco el rigor cultural y ambiental más allá de situar su historia en un marco lo más exótico y alejado posible de Dinamarca.

Noche de vino y copas cuenta la historia de Christian, propietario de una bodega en Copenhague, a quien su mujer acaba de abandonar para irse a vivir a Buenos Aires con un futbolista argentino. Christian decide viajar con Oskar, el hijo adolescente de ambos, hasta Argentina con la excusa de firmar los papeles del divorcio, pero su verdadera intención es la de recuperar a su mujer.

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Con esta premisa tantas veces vista en el cine, se intenta crear una comedia romántica disparatada pero Noche de vino y copas cuenta con un humor tan sumamente chabacano, con un guión totalmente inverosímil y con unos personajes secundarios tan absurdos y fuera de lugar, como el de la criada, que es imposible empatizar con ellos o con la historia. Y es que todo en Noche de vino y copas es esperpéntico, empezando por la incomprensible traducción del título original que casualmente es en español, Superclásico, hasta esa horrible voz en off que nos va relatando ABSOLUTAMENTE TODO lo que pasa en la película. ¿Por qué? ¿Qué necesidad hay de que alguien nos esté contando que Christian se monta en un avión cuando lo estamos viendo en pantalla?

La baza que Madsen juega en Noche de vino y copas y que, muy probablemente, sea la causa de que haya sido un éxito de taquilla en Dinamarca, es la de contar con dos de los actores más reconocidos en su país como son Anders W. Berthelsen y Paprika Steen, si bien esta última no tiene un papel destacable a pesar de ser el punto sobre el que gira la historia, es Berthelsen quien, junto al joven Jamie Morton en el papel de Oskar, el único que logra salvar en algunos momentos un argumento de una incoherencia prácticamente insalvable.

El resto del reparto, encabezado por el actor de culebrones argentino Sebastián Estevánez, son como decía una sucesión de personajes que más que aportar autenticidad y dinamismo a la historia de Christian y Anna, lo que hacen es hundirla cada vez más en subtramas carentes de sentido algunas, y poco o nada desarrolladas otras que podrían haber llevado a la película en una dirección totalmente distinta y mucho más provechosa.

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Tradicionalmente, el cine que nos ha llegado siempre de Dinamarca ha estado muy basado en el melodrama y nos ha descubierto a cineastas con filmografías tan intensas e interesantes como las de Dreyer, Von Trier o Vinterberg, de cuya última película, La caza, hablamos en la web hace unos días. Quizá Madsen abra con Noche de vino y copas una nueva puerta a que conozcamos en el resto del mundo también el lado cómico de los daneses, que si bien en esta ocasión no logra el efecto deseado, esperamos que puedan sorprendernos con grandes comedias venidas del país que vio nacer al personaje más trágico de la literatura.

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