Atlántida Film Fest: Mi loco Erasmus

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CAH Mi loco Erasmus portada

El (post)humor en los tiempos de Youtube.

Hace tiempo leí no sé dónde que la mejor manera de afrontar y, finalmente, superar los miedos es ridiculizarlos, sacarlos de contexto, convertirlos en objeto de comedia. Tal vez entonces podría decirse que, al igual que detrás de cada actor escondiendo su verdadera personalidad, su timidez, en el disfraz del personaje que interpreta, detrás de todo cómico, existe un miedoso que ha decidido reírse de sus propias pesadillas. Probablemente es absurdo y va contra el propio espíritu de su propuesta intentar hilar en una línea continua el sentido (?) de Mi loco Erasmus pero creo que, en el fondo, se trata de eso, de convertir en comedia algo que todos hemos sentido en ocasiones, el vértigo que produce no saber cómo plasmar (en un papel, en una canción, en una película) todo el caótico mundo de ideas que bulle en nuestro interior. El humor es así, al mismo tiempo, síntoma y antídoto de una dolencia banalizada.

CAH Mi loco Erasmus

Cabe preguntarse, claro, si Mi loco Erasmus es exactamente humor en el sentido clásico del término y es que eso que llamamos el post-humor nace de la cruel hilaridad gestada en el fracaso ajeno. Personalmente no creo que el post-humor sea un cuerpo extraño a la tradición de la farsa (en la comedia siempre miramos a los personajes desde arriba) sino que engarza con ésta en sus mismas raíces, el payaso llora y nosotros nos reímos de sus lágrimas ¿nos compadeceríamos de él o quizás reiríamos con más ganas si supiéramos que éstas no son fruto de la representación, que forman parte de su realidad? ¿o quizás nos reiríamos mientras le compadecemos? Supongo que cada uno de nosotros tendrá su propia respuesta.

No es esta conexión cómica la única referencia de la película de Padial, además de las más obvias como Exit Through the Gift Shop (otro mockumentary que abandona lo que presuntamente se intenta retratar atraído como un imán por la personalidad del artista) o I’m Still Here (con un Joaquin Phoenix que en un papel (?) de falso rapero exterioriza su distancia con Hollywood y el mundo del famoseo anexo a éste), hay muchas otras y es que Mi loco Erasmus es hija de su tiempo no sólo en su fondo, también lo es en su forma, compuesta por vídeos de Youtube y tomas de Google Street View, por capturas de móvil y perfiles de Facebook, las redes sociales han suplantado al individuo y nuestra percepción de la realidad se fundamenta en lo que vemos a través de ellas. Por último cabe ver en Didac a un Travis Bickle, a un Rorschach (“Esta ciudad me teme, he visto su verdadero rostro” decía el antihéroe de Alan Moore, “Mira, ésta es Barcelona” dice Alcaraz mientras muestra un boceto de una mujer enseñando su sexo), a un Ignatius J. Reilly que lanza su enloquecido discurso en medio de un grupo de necios conjurados en su fracaso, la pluralidad de recursos en la que naufraga nuestro protagonista es la misma que utiliza la película, la misma en la que nosotros vivimos ¿quién es reflejo de quién?

CAH Mi loco Erasmus 2

Habrá quien acuse a la peli de un modernismo impostado, de una búsqueda de la novedad por la novedad o habrá, simplemente, quien no sepa de qué narices le está hablando la cosa esta tan rara, pero bueno siempre habrá encantadoras abuelas con sonotone y bien majas que son oiga, a mí me gana por su aparente frivolidad, por su capacidad para reírse de sí misma y por verme reflejado en el caótico empeño de plasmar ante el mundo un Universo de ideas… que no es poca cosa, digo yo.

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