Críticas: Aquí y allá

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CAH Aquí y allá

La inmigración por Antonio Méndez Esparza.

Tras recibir en el pasado Festival de Cannes el premio FIPRESCI de la Semana de la Crítica, y la nominación a mejor nuevo director en los premios Gotham, se estrena mañana en los cines de toda España la coproducción entre Estados Unidos, España y México, Aquí y allá, dirigida por el debutante en la dirección de largometrajes Antonio Méndez Esparza.

El madrileño Antonio Méndez Esparza comenzó su carrera rodando varios cortos en su época de estudiante de cine en la Universidad de Columbia de Nueva York. Trabajando en uno de esos cortos conoció a quien le serviría de inspiración para su primer largo, Pedro de los Santos, un inmigrante mexicano que tras pasar algunos años en Estados Unidos trabajando en un supermercado, tomó la decisión de volver a su pueblo natal para formar un grupo de música.

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Aquí y allá es la historia real de Pedro, su familia y su entorno, pero también es una historia universal de todos los que alguna vez tuvieron que emigrar para buscar una vida mejor y volver a sus países con dinero suficiente para tratar de cumplir sus sueños, aunque no siempre con éxito. Para conseguir mayor realismo en la película, son el propio Pedro de los Santos y su mujer Teresa Ramírez, los que se interpretan a sí mismos como si de un documental sobre su vida se tratara, pero este mismo realismo provoca que las actuaciones resulten muy forzadas y, aunque parezca una paradoja, poco verosímiles.

Dividida en cuatro actos, Aquí y allá le da la vuelta al drama de la inmigración exponiendo no la mirada del inmigrante que tiene que sobrevivir en un país y una cultura ajenas ni la de la familia que se queda atrás, sino la de aquel que vuelve de su exilio con la ilusión de comenzar de cero en su patria, pero volviendo a una vida que ya le es extraña y en la que hay que volver a luchar para salir adelante.

Méndez afronta su primera película sin sentimentalismos, con un guión pretendidamente improvisado, simplemente observando las vidas cotidianas de los personajes (personas reales) desde una perspectiva totalmente objetiva. No hay en Aquí y allá melodramas ni conversaciones metafísicas o filosóficas que lleven al espectador de la mano a la lágrima o la emoción, hay vidas cotidianas y comunes sin más ambición que la de mostrar esas vidas tal como son. Precisamente esta cotidianeidad ligada a las actuaciones amateurs del reparto y a un montaje un tanto brusco, ralentizan el ritmo de la película a lo largo de todo el metraje que pueden hastiar al público poco acostumbrado a un cine tan realista y poco convencional.

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A diferencia de otra de las óperas primas de este pasado año, Carmina o revienta, también presentada como si fuera un falso documental con personajes reales, la carencia de un guión potente en Aquí y allá, que resta credibilidad a los intérpretes, tiene como resultado un film de una gran belleza en su continente pero tremendamente aburrido en su contenido.

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