Críticas: Gangster Squad (Brigada de élite)

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GANGSTER SQUAD

Volvemos al Sunset Boulevard de los años 40 a enfrentarnos con Mickey Cohen y su pandilla.

Hay dos maneras de entender Gangster Squad, tomársela en serio y salir del cine horrorizado, enfadado, indignado… o tomársela de la misma manera en que parece que el director Ruben Fleischer, el guionista Will Beall y el reparto completo de la película se han tomado la adaptación de la estupenda novela del mismo título de Paul Lieberman, como un homenaje kitsch y enormemente exagerado hasta el ridículo a las películas de gangsters de los años 40.

El libro de Lieberman en el que se basa Gangster Squad está a su vez basado en hechos reales que sucedieron en Los Angeles a finales de la década de los 40, documentado a base de entrevistas hechas a los protagonistas de la historia, y a los archivos y periódicos de la época. En 1949 Los Angeles está totalmente comprada por un poderoso gangster llamado Mickey Cohen que se lucra a base de prostitución, juego ilegal y armas entre muchas otras cosas, con la consecuente ola de violencia y corrupción asolando la ciudad. Un sargento de la policía, con ayuda de su superior, consigue formar una brigada con otros pistoleros que utilizan unos métodos bastante poco ortodoxos, para acabar con Cohen en su propio terreno y con sus mismos procedimientos al margen de la ley.

GANGSTER SQUAD

Es inevitable pensar en Los Intocables de Elliot Ness al ver Gangster Squad, pero como decía antes, todo en esta última es desmesurado. Desde la ambientación y los decorados, más propios de Quién engañó a Roger Rabbit que de L. A. Confidential, hasta los planos de acción ralentizados sin venir a cuento. Los personajes están excesivamente estereotipados: el violento y sanguinario Mickey Cohen, interpretado por Sean Penn con un aire al Capone de De Niro, rayando en el histrionismo; el héroe intachable y sobrio John O’Mara, un Josh Brolin que parece sacado de un western; el ligón graciosillo que acaba sentando la cabeza, un Ryan Gosling con cara de no saber que hace ahí; la chica del gangster, Emma Stone bellísima pero con un personaje sin sustancia, y un gran plantel de secundarios cada uno de ellos con sus clichés caricaturescos y frases “ingeniosas”.

Toda esta exageración y estandarización de cada personaje, unido a la trepidante acción que se desarrolla durante toda la película, recuerdan mucho a productos como El último Boy Scout, donde no se pretende hacer pensar al espectador, simplemente se le ofrece un entretenimiento puro y duro con el que pasarlo bien durante un par de horas sin más pretensión. Precisamente las anteriores películas de Fleischer, Bienvenidos a Zombieland y 30 minutos o menos, tratan temas que, en otras manos podrían haber sido dirigidas con más contención, Fleischer opta por darles un toque de comedia gamberra muy efectiva. En Gangster Squad da la sensación de que ha cambiado el gamberrismo por la parodia de las películas y personajes del cine negro clásico.

GANGSTER SQUAD

Es posible que al vendernos Gangster Squad como un resurgir del cine de gangsters, el efecto conseguido haya sido irónicamente el opuesto, tal como se deduce de los muchos medios decepcionados con la película, pero si no se toma tan en serio y simplemente uno se deja llevar por la acción, puede ser muy disfrutable. Absténgase espectadores que quieran ver resucitados a James Cagney y Humphrey Bogart.

Un consejo: no os vayáis sin ver los títulos de crédito finales, son una maravilla.

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